Las criadas, la tragedia de no ser uno mismo

De WikiNoticias UANL

2 de junio de 2009

Jean Genet, rompedor de moldes, polémico, sigue estando vigente en la actualidad, según considera el coreógrafo Jaime Blanc.

Jean Genet, rompedor de moldes, polémico, sigue estando vigente en la actualidad, según considera el coreógrafo Jaime Blanc, miembro del Sistema Nacional de Creadores. Blanc presentó su personal puesta en escena de Las criadas en el Aula Magna de Colegio Civil Centro Cultural Universitario el 29 de mayo.

Más que teatro del absurdo, Blanc prefiere ver en Genet un teatro surrealista, densamente político. El coreógrafo explica en entrevista las aristas de la obra.

“Es un teatro altamente político en todos los sentidos, en su defensa por la gente, por los marginados que la sociedad no gusta de ellos. Es absolutamente actual”.

Tres personajes, Clara, Solange y la Señora, en un juego de sustituciones, en su montaje mezcla los lenguajes del teatro, la danza y la música para los fines del director. En ella participaron Carlos Campillo, Jhon Cordero, Laura Corvera y Jesús Tussi.

“Los personajes de las dos sirvientas son unas pobres mujeres con una terrible neurosis de sustitución, no pueden ser ellas mismas si no son a través de otro”. Al respecto de estas criadas y su patrona, más que un juego de poder, indica el coreógrafo, es un juego de no tener personalidad propia.

“Son personajes muy tristes en verdad, ante esta situación no pueden ser ellas mismas y deben ser otros para poder existir. Lo convierto en una farsa para que al final la resolución caiga con todo el peso necesario de la tragedia de no ser uno mismo y llevar a sus últimas consecuencias ser otro por encima de cualquier cosa. Esto siempre ha sucedido en la historia de la humanidad. Jugamos roles que no nos corresponden pero que no podemos evitar jugar”.

“El texto es algo literario, es dramático, pero es un pretexto para elaborar un espectáculo escénico, mi versión alrededor de su punto de vista de ese tipo de seres humanos y darle un poco una vuelta a la propuesta muy interesante y todo, pero que es para hacer un espectáculo teatral”.

A decir de Jaime Blanc, el texto de Genet es largo, con una duración de más de dos horas en escena, lo cual lo vuelve muy difícil de convertirlo a danza o a teatro por lo cual el coreógrafo se vio en la necesidad de cortar y dejar sólo las situaciones clave.

A pesar de mezclar en la puesta lenguajes de diversas disciplinas, su propósito es clarificar las acciones escénicas y hacer comprensibles las metáforas visuales y dancísticas.

“Que el final fuera una verdadera consecuencia de todo lo anterior, que la historia narrada fuera comprensible totalmente, aunque yo hubiera cortado el texto”.


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