La tarea del poeta es escribir poesía, si es posible buena: Juan Gelman

De WikiNoticias UANL

23 de julio de 2008

Juan Gelman, un gran poeta de nuestros tiempos.

Nada es igual con los poemas de Juan Gelman, hasta que él mismo los lee. Las inflexiones de la voz argentinísima, el dejo triste y el realce intencional de los versos que más disfruta decir, se escucharon en Colegio Civil Centro Cultural Universitario tras la presentación de su libro Los Otros, publicado por la Editorial Alforja y la UANL, como una “asamblea de poetas gelmánicos”, según lo cataloga su prologuista y compilador José Ángel Leyva.

“Hice un levantamiento poblacional de estas criaturas amparadas bajo el nombre del Juan Gelman, y que andaban por ahí dispersas en distintas obras, -mencionó Leyva, director y editor de Alforja-, nuestra idea junto con la UANL fue presentar una puerta de acceso a una de las partes más ricas, más interesantes, más enigmáticas y más propositivas de este autor.”

En Los Otros confluyen los heterónomos inventados por el poeta y periodista argentino, quien en los años sesentas, a su propio decir, atravesaba problemas de todo tipo, “había caído en una suerte de intimismo muy denso, entonces dije, para salir de esto tengo que inventar a otra gente que escriba otras cosas, porque yo ya estoy aburrido de mi”.

Surgieron nombres imaginados, Sidney West, el inglés John Wendell, Yamanocuchi Ando, Eliezer Ben Jonon, que rubricaron las letras del poeta en sus múltiples publicaciones. Ahora Los Otros vuelve a juntarlos.

“Para mi resultó un nuevo libro -dice Gelman-, porque cuando los vi a todos estos juntos, a los que afortunadamente no les tengo que dar de comer, me pareció otro libro, se creó entre ellos una suerte de diálogo, de armonía, que yo ignoraba que podían tener”.

Exiliado de su natal Argentina en 1976 durante la dictadura militar, vivió en varias capitales del mundo hasta que decidió fijar su residencia en México. El exilio ha sido un tema recurrente en sus composiciones “estoy exiliado de mí” escribiría, y en esta circunstancia nacieron dos Otros, que conservan las iniciales de JG, José Galván y Julio Grecco.

“Estos surgieron para dar una idea de continuidad de la poesía, después de que asesinaran a grandes poetas en Argentina, como Miguel Ángel Bustos y Francisco Urondo, últimamente haciendo un recuento resulta que hay más de cien poetas desaparecidos en Argentina. Luego hay otras cosas que llamo diálogos, con Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, autores de tango, todos tienen que ver con la cuestión del exilio”.

Gelman (Buenos Aires, 1930) escribió sus primeros versos a los nueve años de edad por causa de una chica, ella no le hizo caso, pero él se quedó para siempre con la poesía. Desde entonces le ha escrito a las mujeres, “decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito, debía tener unas 12 mil 397 mujeres en su mujer/”; lo inspira la naturaleza humana, “jamás se cuidó de ser bueno sin ganas/”; y “hay quien vive como si fuera inmortal/ otros se cuidan como si valieran la pena/”, el amor, “en mis lágrimas lavo las ropas del amor/ las tiendo al sol de tu belleza”, pero su mayor motor creativo ha sido el dolor, “oh restos de mi corazón”.

Marcelo, el hijo de Gelman, y su esposa María Claudia, embarazada de ocho meses, fueron secuestrados en Buenos Aires en agosto de 1976 por las fuerzas represoras de la dictadura. La niña que nació fue dada en adopción a una familia en Uruguay, y fue encontrada por su abuelo en el año 2000. El cuerpo de Marcelo fue hallado en un tanque en el canal de San Fernando, en Buenos Aires y la nuera de Gelman sigue desaparecida.

Por años el poeta ha pedido que se lleve ante la Justicia a los responsables de los asesinatos de más de treinta mil desaparecidos en ese oscuro período histórico. Su poesía contiene denuncias, posiciones valientes, pero con todo, ha resultado tierna, a salvo del rencor.

“Nadie se propone escribir poesía, sale lo que sale, no lo que uno quiera que salga. No puede haber plan, hablo de mí por lo menos, la inspiración viene cuando quiere ella, y cuando quiere se va. La tarea del poeta es escribir poesía, si es posible buena, cada poeta es un ciudadano, y como ciudadano se es militante de una causa o no, pero son dos planos diferentes.

“Lo que me gusta no es la poesía comprometida, sino la poesía casada con la poesía, donde se puede escribir de todo en la medida en que la circunstancia exterior coincida con la circunstancia del corazón.”

Pero el resultado final de sus versos muestra una estética de la creación, un estilo elegante, a ratos triste, que habla de muerte, de mucha vida, que inventa palabras, “amora mía”, “la gran dolora”, y la acertada entelequia de sus conjugaciones verbales madreció, hijaron, amoremos, mundar... elementos que hacen única su condición de poeta.

“En mi obra ha estado siempre la presencia ausente de lo amado (en mi caso la patria, las pérdidas personales, de amigos, de compañeros que desaparecían diariamente en cantidades) y hubo ese habitar un territorio que por distintas razones era el mismo, el exilio”.

Yéndose de la Argentina, pudiera parecer que sus conflictos personales le inspirarían a la escritura, pero no fue así.

“Cuando tuve que ir al exilio no pude escribir, estuve cuatro años sin escribir, vivía en Italia, un país con otra lengua, otras gentes, lejos del mío, pasaban cosas terrible, pero ese choque me cohibió durante cuatro años”.

Desde hace dos décadas reside en México, ¿en todo este tiempo se ha sentido exiliado de lo propio, o ha tenido una distancia reparadora?

“Si vivo en México no es porque lo elegí como tierra de exilio, sino porque elegí vivir aquí. Mi exilio transcurrió en Roma, en París, Madrid, Managua, pero a México decidí venir. Hace 20 años que vivo aquí, aquí me quedaré antes y después, estoy trasterrado para decirlo de alguna manera”.

En su largo trayecto poético sobresalen las obras Violín y otras cuestiones (1956), En el juego en que andamos (1959), Gotán (1962), Los poemas de Sidney West (1969), Sombra de vuelta y de ida (1997), Incompletamente (1997), Salarios del impío y otros poemas (1998).

En 1997 Gelman obtuvo el “Premio Nacional de Poesía” en Argentina; en el año 2000 recibió el Premio “Juan Rulfo”; el Iberoamericano de Poesía “Ramón López Velarde”, en el 2004; los premios Iberoamericano “Pablo Neruda” y “Reina Sofía” de Poesía, en el 2005; y el pasado año fue condecorado con el prestigioso “Premio Cervantes”. Pero ¿cómo ve el asunto de los premios Juan Gelman?

“Los premios son reconocimientos, alientan digamos a un creador, contribuyen a que la obra se difunda más, pero no escriben por uno, además no creo ser ni peor ni mejor poeta que antes del premio”.

El casi octogenario escritor aún hoy continúa sus búsquedas, sigue escribiendo poesía, artículos, columnas, pero una búsqueda sobresale de las otras.

“Estoy buscando los restos de mi nuera, encontré los restos de mi hijo, encontré a mi nieta, que nació mientras mi nuera estaba secuestrada en Uruguay, en un centro clandestino de detenciones, de ahí la trasladaron al hospital militar y dio a luz, después se las llevaron a otro lugar por dos meses, luego ella fue asesinada, desaparecida, y mi nieta fue entregada a la familia de un policía en Uruguay. Mi mujer y yo investigamos hasta que la encontramos hace ocho años a mi nieta.

“Entonces yo necesito cerrar ese círculo, encontrar los restos de mi nuera María Claudia, mi nieta también lo necesita y quiero juntarlos en esa morada, pues estuvieron más tiempo separados que juntos”.

Como una de las actividades más destacadas de la Escuela de Verano UANL 2008, la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Secretaría de Extensión y Cultura y el Colegio Civil Centro Cultural Universitario, deleitó con la presencia del reconocido autor argentino.

El poeta y ensayista Miguel Covarrubias, durante la presentación de Los Otros, mencionó que “en este libro todos gozan de un aire de familia, son las voces de 21 autores que dejan atrás desdoblamientos o proliferaciones para convertirse en la voz multiplicada de Juan Gelman”.

Por su parte José Ángel Leyva habló de la poesía gelmaniana, donde está presente “la sabiduría, la resistencia para no dejarse abatir por la derrota, por la pena, el desaliento”, donde la sensualidad es “parte del reclamo de lo que no se tiene, de lo que se nombra, de lo que se extraña”.

Rogelio Villarreal, secretario de Extensión y Cultura de la UANL otorgó a Gelman la medalla conmemorativa por el 75 aniversario de la institución, y celebró la presencia del poeta y escritor, que ha vivido su época con una gran conciencia social.

Juan Gelman trajo a la UANL su ejemplo de palabra convencida, su valentía expresiva, su pedazo de niño inmortal “manita llena de astros/ golpeando contra la furia del mundo”, y su poesía toda, que nunca es la misma hasta que él la lee.

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