La posibilidad de los temblores en Nuevo León

De WikiNoticias UANL

3 de diciembre de 2009

Distribución de las estaciones de la Red Sismológica de Banda Ancha del Servicio Sismológico Nacional.

Al contrario de las regiones interplaca, la sismicidad que puede ocurrir en esta porción de país es de largo plazo, por lo que puede pasar mucho tiempo para que tiemble.

De manera general se sabe que en regiones de límites de placas -como en el sur de México, particularmente desde los estados de Colima hasta Chiapas- se pueden esperar sismos con magnitudes mayores a 8, en promedio cada 80 años.

Para esta área de estudio aún no sabemos cuáles pueden ser los periodos de recurrencia de sismos y de qué magnitud que puedan generar severos daños a poblaciones, los únicos de los que existe evidencia ocurrieron hace más de 130 años.

El Dr. Juan Carlos Montalvo explicó: “En todo el planeta hay actividad sísmica, pero en los límites de placas siempre va a haber más. Se dice que de la energía sísmica generada por terremotos, el 95% se libera en límites de placas y el restante al interior de los continentes; nosotros estamos en ese 5%”.

Los terremotos de carácter tectónico ocurren cuando en una región la acumulación de esfuerzos llega a sobrepasar la capacidad de resistencia al corte de los materiales, en ese momento, nace el terremoto; esto es, los materiales geológicos tienen límites para acumular energía de deformación, cuando se sobrepasa este límite, se genera el rompimiento de la corteza a través de una falla dando lugar al sismo (“si ejerces fuerzas en los extremos de un lápiz, llega un momento que Éste no puede absorber o disipar la presión y en ese momento se rompe”).

Cerca o en los límites de placas dicha energía de deformación se acumula en tiempos muy cortos, generando sismos muy frecuentes. En cambio, cuando estamos lejos de los límites, se necesita más tiempo (centenas o miles de años) para la acumulación de energía de deformación que daría origen a un terremoto.

En este punto, para el noreste de México se ha podido demostrar que sí ocurren temblores, pero las preguntas que surgen ahora son ¿cuál es el nivel de sismicidad en la región?, ¿dónde se puede concentrar o esperar esta sismicidad? y ¿cuál es la magnitud máxima de ocurrencia?.

Al respecto del estado de Nuevo León y sus alrededores, según apunta el Dr. Montalvo, la magnitud máxima documentad ha sido de 4.6. Es por eso, que las preguntas anteriores siguen siendo válidas.

¿Cuál es el terremoto más grande que puede generarse y dónde podría localizarse? y ¿qué tipo de estructura podría ser capaz de mantenerse en pie?, son las preguntas particulares que preocupan a los investigadores, sobre todo tomando en cuenta que pudiera darse cercano a la zona metropolitana de Monterrey.

A partir de la puesta en marcha de la estación sismológica Linares, se han registrado terremotos ubicados en diversas latitudes del globo terráqueo, de manera particular, los sismos locales han sido más esporádicos. Sin embargo, en el mes de julio de 2009 hubo 4 temblores, el primero de ellos de magnitud 4.4 se ubico a 56 km al noreste de la ciudad de Montemorelos, N. L.

Los otros tres sismos de menor magnitud se localizaron aproximadamente a 20 km al noroeste de Galeana, N. L., en el cerro del Potosí, para estos últimos sismos se reportaron daños a casas habitación en varias localidades del municipio de Galeana.

Hay que hacer mención que gracias al tipo de sensores instalados en la estación Linares, es la primera vez que se logra registrar más de un sismo en un periodo de una semana. Además de que, se pudo dar respuesta en poco tiempo sobre la localización y magnitud de ellos.

Así lo describe el Dr. Montalvo: “Una experiencia que nos queda, al menos para los sismos de Galeana, es que por su magnitud menores a 3.7, el tiempo de respuesta en la localización fue mayor (menos de 10 horas) que para el temblor de Montemorelos (menos de 3 horas), esto debido a que sólo en Linares fue registrado”.

Lo anterior genera la necesidad de instalar más estaciones sismológicas, para contar con una oportuna respuesta a las autoridades municipales y estatales.

Los sismos de julio de 2009 en Galeana son importantes porque a pesar de su magnitud, se reportan daños estructurales a casas en varias localidades, de manera particular hay un ejido en las faldas del Cerro del Potosí donde se reportaron más perjuicios, esto debido a que se ubicaron en el área epicentral de los sismos.

La parte importante de estos estudios, es la posibilidad de revisar los códigos de construcción y la inclusión del factor sísmico, para que las estructuras puedan resistir o sobrevivir a las sacudidas del suelo provocadas por terremotos.

Como resultado de la sismicidad registrada, se ha empezado a generar el catÁlogo sísmico para la región, así como la ubicación en tiempo y espacio de estos temblores, para en algún momento evaluar periodos de recurrencia.

Lo interesante de las localizaciones hechas con la estación Linares, es que existe una correlación entre los sismos recientes y la información histórica recabada. Esto es, los sismos no se distribuyen de manera aleatoria, sino, que ha estado temblando en las mismas áreas a través del tiempo. Por lo que, tal parece que algo abajo se está moviendo y la sismicidad es una evidencia de ello.

“Las localizaciones de estos sismos nos han llevado a pensar que pudieran haber algunos sistemas de fallas que se estén reactivando en el noreste del país; por lo que, ahora también estamos estudiando cuáles son las posibles estructuras que pudieran generar los sismos y sus dimensiones. Sabemos que si la falla es grande el terremoto también lo será”.

Según el investigador, existe evidencia de terremotos fuertes localizados cerca del noreste mexicano. El Servicio Geológico de los Estados Unidos de Norteamérica ha definido que en la parte central de ese país, incluida su frontera con México existe la posibilidad de generarse sismos con magnitudes máximas entre 7 y 7.5. ¿EstAs máximas magnitudes se pueden esperar al sur de la frontera? Es una pregunta que hay que responder.

“Con el desarrollo de la investigación encontramos que la evidencia histórica y reciente nos muestra que sí hay sismos en Nuevo León, lo que genera la necesidad de estudiar las condiciones del desarrollo urbano del área metropolitana, sobre todo, que en la actualidad el crecimiento de la ciudad a abarcado la zona montañosa, la cual se vuelve más vulnerable ante un terremoto”.

Históricamente, se ha encontrado que la magnitud mínima para que se den procesos de remoción en masa en zonas montañosas durante terremotos es 4.5. Estas magnitudes ya se han dado en la región, por lo que las consecuencias podrían ser desastrosas en una ciudad que no está preparada.

“Es por eso, que ahora la investigación se centra en identificar cuáles son las áreas donde pueden ocurrir sismos y con qué magnitudes. Mientras que, en las zonas urbanas estamos trabajando para distinguir las zonas más vulnerables ante este tipo de fenómenos”.


Herramientas personales