La poesía, un acto de comunión para José Luis Rivas

De WikiNoticias UANL

2 de marzo de 2007

Con la intención de ayudar en el desarrollo de la expresión literaria en los jóvenes interesados en esta disciplina, el maestro José Luis Rivas brindó un taller de poesía del 12 al 16 de febrero de 2007, en el Centro Cultural Universitario Colegio Civil.

“Si hubiese podido escoger... / yo habría nacido pájaro”, apunta José Luis Rivas para cerrar su más reciente poemario, Pájaros (UANL/Trilce Ediciones, 2005). En él, los textos recorren la fascinación que en el autor despiertan las aves y, sobre todo, la libertad que conllevan en su práctica del vuelo, tan cercano al acto mismo de la poesía.

Precisamente con la intención de ayudar en el desarrollo de la expresión literaria en los jóvenes interesados en esta disciplina, el maestro José Luis Rivas brindó un taller de poesía del 12 al 16 de febrero de 2007, en el Centro Cultural Universitario Colegio Civil.

Durante esta semana, a decir del maestro veracruzano: “traté de darles una concepción de lo que para mí es la poesía, del significado tan importante que tiene en nuestra vida diaria, sobre todo el que el hecho de abrazarla supone llevar una vida doble. Hace de nosotros, los que intentamos escribirla, seres más ricos, porque cultivamos un quehacer que no responde al signo de la ganancia y la utilidad”.

Rivas cuenta con una notable experiencia como traductor. Ha trasladado las obras completas de T. S. Elliot y Arthur Rimbaud, así como la poesía erótica de John Donne. Otras traducciones importantes suyas han sido La violación de Lucrecia de Shakespeare, Elogios de Saint-John Perse y Las poesías de Georges Schéhadé.

Todo este trabajo va unido a una notable labor poética propia, que ha sido recogida casi en su conjunto por el Fondo de Cultura Económica en los volúmenes Raz de marea y Bajo un cálido norte.

Y es al respecto de la labor en el taller que Rivas menciona su esmero en mostrarle a los asistentes el que esta vocación permite a cada quien expresarse en los más diversos planos, que brinda la oportunidad de poner en entera libertad nuestros pensamientos y deseos más recónditos: “Nos hace sentir también fuertes al descubrir que somos capaces de contribuir con nuevas realidades al mundo”.

En el momento de finalizar la última sesión, al despedirse de una de las integrantes del taller, el maestro recalca que lo básico en el trabajo del poeta es simplemente “leer y escribir”.

Posteriormente en entrevista, Rivas apunta que “hay que estar siempre en proximidad de la poesía a través de la lectura”, y añade: “traté de mostrarles también la vinculación de una creación conjunta entre el que escribe el poema y quien lo lee, porque éste es una pieza indispensable para que la letra en el poema –que se encuentra en estado latente-, cobre vida plena mediante el acto de leer”.

Durante el taller, a decir del maestro, hubo una variedad muy amplia entre los trabajos que se presentaron, así como entre los propios asistentes: universitarios, preparatorianos y otros que no habían pasado por esta instrucción, pero que habían frecuentado ya otros talleres de poesía.

Todos sin embargo, alentados por el deseo de entrar en el campo de la expresión poética. En Pájaros, Rivas cita a uno de sus autores traducidos, Schéhadé: “Aquél que sueña se mezcla en el aire”, con lo que surge la cuestión de qué tanto la poesía es un acto de vuelo, y el poeta un pájaro. Rivas apunta:

“Se pretende al escribir poesía volar con las palabras. Llevado de un impulso, trascender el nivel común del habla que es la comunicación para alcanzar otro tipo de vinculación con el otro, una especie de comunión, donde el lenguaje adquiere o recobra su libertad primigenia”.

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