La obra "Salvador. El niño, la montaña y el mango" removió en público recuerdos de la infancia

De WikiNoticias UANL

26 de mayo de 2006

En la obra Salvador. El niño, la montaña y el mango el público descubrió las experiencias de un niño que interpreta la realidad de acuerdo a su corta edad, remontándolo a los recuerdos propios y algunos ajenos.

Fuera de cuentos de hadas y princesas; el grupo Teatro Rehilete, bajo la dirección de Gerardo Valdez, presentó en el marco del Festival Alfonsino UANL 2006, la obra infantil Salvador. El niño la montaña y el mango, original de la canadiense Suzanne Lebeau.

El escenario del Teatro Universitario fue el lugar en que se desarrolló la puesta en escena, en donde se muestra a un escritor que a través de las remembranzas de la infancia, relata cómo siendo un niño pobre que vive en un pequeño pueblo en las montañas, descubre poco a poco los vínculos familiares, las virtudes del trabajo y el amor hacia la vida.

Para escribir esta obra; Lebeau se basó en niños de la calle latinoamericanos, especialmente de Perú. En ella logra retratar características y situaciones comunes en muchos lugares del país, como el número de integrantes de la familia del protagonista o las condiciones paupérrimas en que vivía, al igual que la interacción con los hermanos.

Es una historia de los recuerdos de la niñez que podría ser la de cualquiera, por la cercanía a la realidad que se vive en muchos hogares regiomontanos, sean del área metropolitana o de otras comunidades neoleonesas, incluso la de nuestros padres.

¿Quién no recuerda aquellas narraciones de los tíos y abuelos, acerca de la numerosa familia a la que muchas veces le hacía falta una cama para cada uno de los miembros? Los hermanos mayores en cuanto podían, se hacían cargo de las labores más importantes del hogar, ya sea saliendo a trabajar para aportar ayuda económica o cuidando y alimentando a los bebés de la casa.

Aunado a esto, los que tenían más suerte asistían a la escuela. Muchos lograron superarse a pesar de todos los inconvenientes y situaciones difíciles que se les presentaron, tal como en el cuento de Lebeau.

Traducido a cuatro idiomas, el relato comienza con la explicación del protagonista acerca de su nacimiento y el motivo de su nombre, para enlazar los recuerdos que muestran su manera de descubrir el mundo e interaccionar con él.

Poco a poco el público descubre las experiencias de un niño que interpreta la realidad de acuerdo a su corta edad, remontándonos a los recuerdos propios y algunos ajenos.

Así, la historia muestra diferentes situaciones que sensibilizan al espectador, además de pequeños momentos cómicos que surgen de la ingenuidad del niño.

Los asistentes lograron conmoverse con las anécdotas del protagonista, ya que, como lo dijera uno de ellos, era muy fácil sentirse identificado.

Salvador, es un pequeño de cuatro años en una familia compuesta por sus padres y siete hermanos más. Su madre, Bernardina, se dedica a lavar ropa para mantener a la familia. Así, transcurre la vida, entre juegos, reuniones familiares y conversaciones con Bernardina.

Después de la muerte del padre y debido a las carencias económicas, José, el hermano mayor se ve obligado a trabajar aún siendo niño. El pequeño Salvador no termina de entender qué pasa ahora en su cambiado mundo, pero trata de adaptarse a él de la mejor manera.

Así, Salvador, con la ayuda de su familia, logra superar las adversidades para luchar por su propio bienestar.

Finalmente, la obra nos muestra cómo es posible ser feliz y vivir la vida a pesar de las carencias económicas, y cómo, con el paso de los años, los recuerdos de la infancia son los más añorados.

Teatro Rehilete nos presentó un reparto compuesto por Víctor Martínez, Josefina de la Garza, Vicente Galindo, Liliana Cruz, Ivet Muñiz, Alejandro Saavedra y Janeth Morales, en una obra de un solo acto que mantuvo atentos a niños y adultos durante el desarrollo de la misma.


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