La evaluación era la espada de Damocles de los profesores

De WikiNoticias UANL

23 de septiembre de 2009

“Durante mucho tiempo el sentido de la evaluación ha representado el significado para poder controlar a los estudiantes”, aseguró el educador español Miguel Zabalza, en el arranque de la jornada conmemorativa por el trigésimo quinto aniversario del Colegio de Pedagogía de la UANL.

Miguel Zabalza sentenció que “La evaluación es el reflejo de cómo se enseña en la docencia” al inicio del Coloquio y Encuentro de Egresados del Colegio de Educación de la UANL.

El profesor de la Universidad Santiago de Compostela aseveró este 23 de septiembre de 2009 que producto de esa práctica educativa, son los resultados que países como México y España tienen en la prueba del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA por sus siglas en inglés), informe que es llevado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El académico ibérico abrió los trabajos del foro titulado “Evaluación para el aprendizaje”, en el marco del aniversario número 35 del Colegio de Pedagogía de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Por poco más de una hora y media, el académico describió y criticó el tradicional esquema de evaluación en los sistemas educativos ante una concurrencia que llenó el auditorio “Alfonso Rangel Guerra”, de la Facultad de Filosofía y Letras.

“Durante mucho tiempo el sentido de la evaluación ha representado el significado para poder controlar a los estudiantes; era la espada de Damocles de los profesores”, expresó.

Comparó el proceso educativo que estriba en memorizar los temas a estudiar frente a un sistema más vigorizante que implica que el alumno reflexione y profundice para comprender mejor los nuevos conocimientos adquiridos en las escuelas.

Ya que hiper objetivar las evaluaciones -explicó Zabalza-, no sirve de mucho, ya que lo importante es el proceso de aprender no de memorizar.

Por ello, el evaluar demasiado durante un periodo escolar no implica que se va a aprender mejor, e hizo una comparación el docente español.

“Es como si uno se pesara cada rato para ver si baja de peso, pues claro que no se va a bajar de peso porque uno se suba muchas veces a la báscula”, dijo el autor de más de un centenar de libros del tema.

Ante el sistema educativo en las universidades, el experto en pedagogía dijo que éste obliga a mariposear a los alumnos por la carga de materias, ya que hace más de veinte años la carga era de cinco al año mientras que actualmente son cerca de 15.

Tras ello, realizó una clasificación de los alumnos de nivel superior e identificó tres tipos: el profundo, que estudia para aprender inclusive fuera de clase; el superficial, quien sobrevive pasando materias; y el estratégico, el cual negocia con sus profesores, y siempre pregunta si lo que se ve en cada clase se preguntará en el examen o no.

Por ello, recomendó que el mejor proceso de evaluación en el sistema educativo es el de competencias. Éste constriñe en aplicar los conocimientos que uno tiene en un caso en específico.

Ejemplificó esto con el sistema de Bologna en Italia, en el cual el alumno se prepara solo durante un periodo y no aplica un examen -regularmente oral-, ante un profesor hasta que no se siente apto; al presentarse si el resultado obtenido no es de su satisfacción lo vuelve a presentar hasta que no obtenga la nota deseada.

Todo esto en una comparecencia ante el docente con preguntas de vigor que obliguen al alumno a comprender el tema, a profundidad desde un punto de vista crítico.

“La autoridad en la materia”, como le llamaron algunos docentes de la Facultad de Filosofía y Letras, conminó a los futuros profesores a considerar las consecuencias que se dan en los alumnos con la evaluación, tanto, didácticas, personales como administrativas.

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