La eterna lucha por los anhelos

De WikiNoticias UANL

2 de marzo de 2007

Una breve historia sobre tres hombres que salieron a buscar a Francisco Villa y no volvieron jamás es lo que aborda La casa de las paredes largas del periodista Gabriel Contreras, cuyo montaje tuvo lugar del 23 al 25 de febrero de 2007 en el Aula Magna del Centro Cultural Colegio Civil.

Una breve historia sobre tres hombres que salieron a buscar a Francisco Villa y no volvieron jamás es lo que aborda La casa de las paredes largas del periodista Gabriel Contreras, cuyo montaje tuvo lugar del 23 al 25 de febrero de 2007en el Aula Magna del Centro Cultural Colegio Civil.

Repleta de guiños e ironía, la obra, montada por el grupo teatral La Percha, se ubica en 1913, en plena Revolución Mexicana, tiempos en que la fiebre, producto tanto por afanes de libertad y amor a la patria como de la ambición e insanos deseos por el poder, constituía el pan nuestro de aquellos días.

Desde ahí encontramos al general Guadalupe Tovar (interpretado por Gerardo Dávila Peña), cuyo rango militar es sólo de nombre, quien un buen día toma las carrilleras, cartuchera, pistola y sombrero, para luego montar un penco e ir en pos de ofrecer su desinteresado apoyo a las huestes del Centauro del Norte.

Así, deja la relativa seguridad que su tendajo le ofrece y emplaza a Vallejo (Vicente Galindo) y Arrieta (Antonio Cravioto), sus empleados, a secundarlo en esta búsqueda estéril, en la cual los sigue -unas veces como pregonera, otras como atemporal narradora- Carolina (Leticia Parra Bueno), la célebre mujer regiomontana que según versiones alternas de la historia peleó vestida de novia junto a los carrancistas en la toma de Monterrey, en octubre de 1913.

Dirigida por Pablo Luna Álvarez y bajo una escenografía sencilla y práctica, la obra da saltos en el tiempo y se ubica con facilidad a figuras clave del movimiento armado, resaltando el hecho de que el general Tovar se aferra con uñas y dientes a los colores patrios, en un país al cual la ignominia, la desigualdad y la injusticia jamás han abandonado, como nos lo recuerdan Arrieta y Vallejo cada que se quejan con Tovar de no llegar a ninguna parte y mucho menos encontrar a Villa y sus tropas.

Al final, la muerte de la esperanza signa el destino de estos tres, que se convierten en una suerte de ánimas en pena que paradójicamente no se resignan ni se van y tercos continúan en la lucha de defender lo indefendible.

Así, el discurso de estos hombres se transmuta en anhelos atemporales, que lo mismo pudieron venir de villistas, como de universitarios, mujeres, pobres, indigentes y migrantes, en el marco de una pesadilla recurrente que no termina y de la cual todos quisiéramos despertar.

Otros trabajos de Contreras, hoy reportero de la sección cultural del periódico Milenio Diario de Monterrey, son Todos morimos en 1909 (Aguamuerte), Caballo de la noche (1987), De madera (1991), Primero muerto que perder la vida y Arriba, en la ceiba (Frankestein de Catemaco), estas últimas publicadas en el libro General de todos los cerros (1998, UANL-Conaculta).

El grupo teatral La Percha fue fundado en 1984 y se ha desenvuelto con gran éxito tanto en montajes de índole local, regional y nacional.

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