La equidad social en el centro del futuro de la nación

De WikiNoticias UANL

2 de marzo de 2006

Esthela Gutiérrez Garza, directora del IINSO


La coyuntura político-electoral que está viviendo el país es una oportunidad para impulsar la transformación que la sociedad mexicana está demandando y, en ese marco, el Instituto de Investigaciones Sociales de la UANL (IINSO) ha generado un documento con una serie de propuestas que permitan transitar hacia un Estado nación de competencia.

“No cabe duda que desde hace años la sociedad mexicana está buscando un cambio, una profunda transformación y modernización de México”, explica la doctora Esthela Gutiérrez Garza, directora del Iinso.

“Pero también es cierto que ningún cambio se va a generar si no lo promueve la ciudadanía; esto parece una utopía, pero en realidad no lo es, si se desencadena una toma de conciencia sobre la importancia de la coyuntura política y sobre la definición de nuestra participación en la sociedad, será un detonador importante. “Estoy totalmente convencida de que la sociedad ya se está posesionando en una actitud diferente frente a sus propios problemas.”

En el estudio “México: diagnóstico social para el proyecto de nación”, Gutiérrez Garza expone la necesidad de perfeccionar el modelo económico de inserción de México en la globalización.

POBRES MÁS POBRES, RICOS MÁS RICOS

El modelo no reconoció las asimetrías de competitividad entre los países firmantes, no se negociaron fondos compensatorios para la reconversión industrial, el acelerado proceso de apertura comercial y financiera impidió a los agentes económicos contar con el tiempo suficiente para la adaptación y faltaron políticas activas internas frente a la firma del tratado.

Bajo este modelo, las características de desarrollo de México, centrado en las exportaciones, no tiene capacidades de dinamizar a la economía nacional en su conjunto, pues mientras las exportaciones crecieron en 15% anual, el PIB apenas 2.2%, el empleo 1.9% y el crecimiento de los salarios fue negativo, menos 69% en los mínimos y menos 50% para los contractuales, impactando en la distribución del ingreso.

“Los más pobres y los sectores intermedios que suman 90% de la población se empobrecieron en el periodo 1984-2000, en contraste con el enriquecimiento del otro 10 por ciento”, advirtió Gutiérrez.

El comportamiento de la economía presenta una fuerte segmentación y desarticulación que ha contribuido en el debilitamiento del mercado interno, el estancamiento económico, la concentración del ingreso y un fuerte deterioro del medio ambiente.

La industria agropecuaria sólo ha crecido 1.3% anual, mientras la manufacturera, que se ha constituido en el centro del modelo de apertura internacional, si bien ha crecido en sus exportaciones, no han dinamizado por igual a todo el ramo.

La maquiladora, otro de estos enclaves productivos internacionales, es extensivo en mano de obra pero sin efectos multiplicadores endógenos.

La contracción actual del mercado interno se explica por- que de los 145 mil millones de dólares exportados en 2000, 86 mil millones proceden de insumos y componentes extranjeros.

Por su parte, el sector financiero es un obstáculo actual para el desarrollo.

El rescate bancario costó 40 mil millones de dólares en 1995, constituye a la fecha un costo acumulado de 112 mil millones de dólares que representa 22% del PIB en 2003.

“El costo del rescate está distrayendo recursos necesarios para el gasto social –señaló la investigadora–, por ejemplo, en el año 2004 se pagaron 41 mil millones de pesos de intereses a los bancos por el pagaré Fobaproa, significando una erogación mayor que el presupuesto asignado a secretarías tan importantes como Salud y Desarrollo Social. “No podemos dejar de señalar que el rescate bancario y el esfuerzo nacional por sanear y capitalizar los bancos han terminado en manos extranjeras.

“No hay razón alguna que después de haber alcanzado 22 mil millones de pesos de utilidades netas, para que los bancos no retomen su política de fomento al desarrollo.”

UN CAMBIO DE MODELO DE DESARROLLO

ara superar las crisis económicas recurrentes es necesario un modelo de desarrollo centrado en el mercado interno, sin descuidar el externo, orientando la producción de alto contenido de valor agregado y sustentado en una política de competitividad sistémica que incorpore los principios de la economía del conocimiento.

“No podemos seguir sin políticas activas y decididas frente a la globalización, el mercado ayuda, pero no lo hace todo, es necesario construir una política de competitividad sistémica, basada en la economía del conocimiento que nos permitan diseñar estrategias de inversión, de fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas, de vinculación de éstas con las grandes empresas que son motores de la economía de la exportación, pero también generar vínculos estrechos con el sector agropecuario.”

Crear un sistema financiero que asuma su función de fomento al desarrollo, así como un impulso decisivo a la política de distribución progresiva del ingreso que dinamice el crecimiento a través de la creación de empleos y salarios justamente remunerados.

Esto en el marco de una política macroeconómica que promueva una tasa de cambio real e inflación moderada.

“La globalización es irreversible, lo único que podemos perfeccionar es nuestro modelo de inserción.” La política monetaria, apegada al consenso de Washington, impulsa la subdevaluación de la moneda nacional, restando competitividad industrial.

“No es posible continuar con la subdevaluación de la moneda, está afectando seriamente la economía, abaratamos los productos que se importan encareciendo los que se exportan.”

Para el desarrollo sustentable es necesario aplicar inaplazables reformas en materia fiscal, energética, laboral y ambiental.

“La equidad social se encuentra en el centro del futuro de la nación, para alcanzarla debemos aspirar a que la salud se convierta en garantía y reflejo de la calidad humana, que la educación sea un instrumento para la justicia social y la reorientación económica y de fundamental importancia es erradicar la pobreza mediante el trabajo digno y la distribución progresiva del ingreso.”

Todo lo anterior, en su conjunto, debe fortalecer el necesario respeto a los derechos humanos y sociales, la equidad de género y la atención a la juventud.

Una asignatura pendiente en la alternancia que vivimos es la profundización de la democracia, para ello es necesario avanzar en la modernización de los partidos políticos, las reformas pendientes, la educación para la cultura democrática que promueva la tolerancia, el respeto y la pluralidad con el propósito de alcanzar el fortalecimiento de la ciudadanía, orientado hacia la construcción de una democracia social que transforme la participación de todos en mejores niveles de bienestar.

La sociedad moderna a la que aspiramos demanda un respeto irrestricto al estado de derecho, para ello habrán de superarse los obstáculos como la subordinación del Poder Judicial al Ejecutivo, la pobreza y la desigualdad, el avance del crimen organizado y el narcotráfico, la incompetencia y fragmentación de las fuerzas del orden.

Ante lo anterior, debemos apoyarnos en el activismo social, presencia de las organizaciones no gubernamentales, pero también avanzar en las reformas pendientes. La reforma del Estado debe ser integral, adaptará los derechos humanos, sociales y políticos, la organización política en el proyecto nacional de largo alcance, la responsabilidad social del Estado, la forma del Estado y la organización de los poderes republicanos, el federalismo y las autonomías, la política exterior, las relaciones internacionales, entre otras.

“Estas propuestas centradas en valores nacionales habrán de reflejarse en cambios o reformas constitucionales con un programa de acción para instrumentarse estratégicamente, que den un resultado al Estado mexicano del siglo XXI.”

CAMBIO DESDE LA CIUDADANÍA

Nuevas formas de participación habrán de crearse para hacer realidad la gobernabilidad democrática, entendida ésta como la participación de la ciudadanía en la definición de las políticas públicas.

“La efectiva rendición de cuentas nos abrirá el camino de un círculo virtuoso en el cual los servidores públicos mantengan una relación estrecha con los partidos políticos y éstos con la ciudadanía para consolidar los procesos de cambio.”

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