La educación es un privilegio, no una obligación: Fernando Savater

De WikiNoticias UANL

9 de febrero de 2010

El escritor ibérico dictó una charla en el Aula Magna del Colegio Civil (Fotos: Pablo Cuéllar Zárate)

Fernando Savater quizá sea uno de los pensadores más visibles de España, no sólo por su obra, entre la cual destaca el famoso “Ética para Amador”, o su más reciente “Historia de la filosofía, sin temor ni temblor”, sino por su opinión controversial sobre aspectos importantes de la vida contemporánea de su país y el mundo.

Prueba de ello es el dispositivo de seguridad que lo resguarda, al ser amenazado de muerte por la organización separatista vasca ETA, o su defensa del castellano como la lengua común de España.

En una visita a Monterrey, invitado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, Savater señaló que la filosofía no debe olvidar que sus temas “son los que interesan a todos”, y que no debe volverse una especie de técnica plagada de terminología, sin que logre su cometido de “pensar la vida”.

El filósofo ofreció una conferencia en el Aula Magna de Colegio Civil Centro Cultural Universitario, el martes 9 de febrero, donde abrió espacio para la participación del público, compuesto en su mayoría por jóvenes estudiantes, quienes le compartieron sus inquietudes y opiniones.

TODAS LAS CARRERAS SON HUMANISTAS

Ante la preocupación cada vez más enfocada en lo laboral y económico, tanto de estudiantes como de directivos universitarios, Savater fue claro: el verdadero espíritu humanista del universitario reside en su interés y disposición de aumentar sus capacidades como ser humano, no tanto de la promesa de un puesto laboral.

En entrevista explica que dado el privilegio del estudio, el reclamar una compensación social resulta absurdo. Y es que hubo una época a mediados del siglo pasado en que como estudiaban pocas personas, tener un título se volvía una garantía de plaza de trabajo.

“Hoy estudia o puede estudiar casi todo el mundo, sin distinción de sexos, ya no es automáticamente que termines una carrera y te den un puesto de trabajo. Hoy lo que te dan es una formación que te va a posibilitar que en un lugar u otro encuentres trabajo. Estudiar una carrera es un privilegio, no una obligación”.

El filósofo español criticó tanto la postura del estudiante que espera de la universidad una seguridad laboral, como la creciente tendencia de las instituciones a reducir planes de estudio que tengan más que ver con lo teórico que con cuestiones eminentemente prácticas.

“La versión humanista va en contra de ambos. No es estudiar una cosa u otra cosa, todas las carreras son humanas. La versión humanista es que uno estudia para aumentar su humanidad y aumentar sus capacidades, aumentar su disponibilidad como ser humano, que después eso puede revertir en un oficio, en un empleo, o puede llevarlo a otra cosa, a algo que no tenga nada que ver con su carrera”.

En cuanto al problema de la privatización de la educación, Savater expuso ejemplos de España y la Unión Europea, donde las universidades públicas cuestan mucho dinero, y los gobiernos tienden a buscar patrocinadores, generando un modelo “a medio camino”, donde no se trata de universidades privadas, pero hay inversores privados que apoyan cursos y masters dentro de la universidad.

“Claro, todas esas empresas exigen que las titulaciones respondan a lo que ellos quieren. Quieren que se produzca tal tipo de licenciado, tal tipo de egresado, y hay carreras que efectivamente, porque tienen más vinculación con la práctica empresarial, son privilegiadas, en cambio, carreras humanísticas, las filologías, no”.

El filósofo lo ejemplificó con el Plan Bolonia, que condujo al Espacio Europeo de Educación Superior, y ha traído consigo la homologación de títulos y la facilidad en la movilidad de estudiantes y profesores, aunque también implicó otras consecuencias como la reducción de cursos y carreras más breves, orientadas a la práctica y ya no tanto a la teoría.

“Es importante que haya una buena alternativa de parte profesional, pero es importante también que durante los años de educación se diga que adquirir una formación no es simplemente una cuestión laboral inmediata, sino que es una apuesta a largo plazo, una formación personal integral”. INTERNET Y LIBROS ELECTRÓNICOS, NUEVOS RETOS

Durante la entrevista, Savater se da tiempo de mencionar que se encuentra leyendo “Las muertes”, de Ibargüengoitia, que le prestó su hermano, o de ironizar en torno a la propuesta de otorgar el Premio Nóbel de la Paz a Internet.

“Ya no me sorprende nada. También el oso panda que está a punto de desaparecer, a lo mejor se le puede echar una mano haciéndolo Premio Nóbel de la Paz o algo por el estilo, porque los pandas no se comen a nadie”, dice entre risas.

Al respecto de la red de redes, Savater explica que es un territorio que necesita un tipo de control, como cualquier otro espacio de acción humana.

“Los derechos de autor, el cine, música, hay que codificarlo de algún modo, ya que la gente accede sin ningún costo ni tipo de restricción a obras que han costado esfuerzo y dinero crearlas. Es como todo, cualquier espacio de acción humana inmediatamente tiene que ser codificado. En el momento en que se inventa el automóvil se inventa el código de circulación, y cada cosa que se inventa y que aumentan las posibilidades de acción del hombre, hay que codificarlas, porque también aumentan la posibilidad de hacer el mal”.

El debate de la digitalización de libros y de los e-books tampoco escapa a su análisis, aunque se declara amante del libro como objeto, no sólo como soporte de texto.

“La verdad que ya todos hemos digitalizado en parte los libros. Ya nadie se compra una enciclopedia de veinticinco volúmenes, no sabemos dónde meterla, además es más rápido por Internet. Las revistas académicas que llenaban espacio es mejor tenerlas por Internet, se pueden archivar mejor”.

En cuanto al libro electrónico, el filósofo destaca que se pueden ahorrar muchos costos e incluso podría aumentar el habitual diez por ciento que cobra el autor. Pero esto también tendría que pasar por un proceso de legalización y organización.

“En cuanto a la digitalización, el e-book, y todo eso, supongo que habrá mucha gente que se vaya acostumbrando a leer en e-book cuando se perfeccionen algo más. Para los autores puede ser una ventaja, los gastos mayores de libros son la distribución. En cualquier libro el mayor pago se lo distribuyen entre el editor y la distribuidora”.

CIUDAD DEL CONOCIMIENTO

Finalmente el pensador destacó que el proyecto de Ciudad del Conocimiento que tanto se ha anunciado para Monterrey tiene que ser respaldado por una coordinación de todos los aspectos educativos.

“No puedes hacer un monumento maravilloso y que gran cantidad de gente no sepa ni escribir”, menciona. “De nada sirve tener una cosa ultra sofisticada si después la gente no va a poder disfrutar, no tiene conocimiento para disfrutarlo”.

En ese sentido, la participación de la iniciativa privada es importante, pero también tiene que mantenerse una vigilancia pública que complete lo que la IP no puede.

“Hay empresas privadas que se dan cuenta que en el fondo todo mundo se beneficia cuando se beneficia la mayor parte de la sociedad, pero otros no son tan altruistas”.

FERNANDO SAVATER (San Sebastián, 1947)

Estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó como profesor ayudante en las facultades de Ciencias Políticas y de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid, de donde fue apartado de la docencia en 1971 por razones políticas, y también fue profesor de Ética y Sociología de la UNED.

Fue catedrático de Ética en la Universidad del País Vasco durante más de una década. En octubre de 2008 se jubiló de su cátedra de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Es colaborador habitual del periódico El País desde su fundación, y codirector junto a Javier Pradera de la revista Claves para la Razón Práctica.

Ha formado parte de varias agrupaciones comprometidas con la paz y en contra del terrorismo en el País Vasco, como el Movimiento por la Paz y la No Violencia, el Foro de Ermua, y actualmente de ¡Basta Ya!, asociación que recibió del Parlamento Europeo el Premio Sájarov a la defensa de los derechos humanos. También pertenece al partido político Unión Progreso y Democracia.

Ha obtenido el Premio Nacional de Ensayo en 1982, el VIII Premio Anagrama de Ensayo por Invitación a la ética, el Premio de Ensayo "Mundo", el Premio Francisco Cerecedo de periodismo y en 2008 ganador del Premio Planeta de novela con La hermandad de la buena suerte. Destaca su interés en acercar la filosofía a los jóvenes, con obras como Ética para Amador, uno de los libros más leídos de filosofía, Política para Amador o Las preguntas de la vida.

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