La Universidad debe ser un santuario del conocimiento

De WikiNoticias UANL

3 de septiembre de 2010

Entre familiares, amigos y alumnos, el ex rector Luis Eugenio Todd Pérez presentó la segunda edición de su libro 8º Piso. Un sexenio en la Universidad, la noche del 2 de septiembre en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

Como bien apunta el Rector Jesús Ancer Rodríguez: “Si las paredes de ese octavo piso hablaran, qué tantas historias no contarían”. Espacio en que se toman las mayores decisiones, lugar de buenos y malos momentos, centro de planeación y sueños, el octavo piso de la Torre de Rectoría es uno de los mayores símbolos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

El doctor Luis Eugenio Todd fue rector de la UANL de 1973 a 1979. La recibe en un periodo turbulento en que la Universidad venía de crisis y luchas por la autonomía. La entrega con una paz institucional y una autoestima saludable, de cara a las transformaciones del futuro.

El rectorado de Todd coincide con la época dorada del deporte universitario. Basta nombrar los primeros campeonatos de futbol americano de Auténticos Tigres, en 1974 y 1977, así como el ascenso a la primera división de los Tigres de futbol soccer y su primer campeonato, en la temporada 77-78.

Fruto de las reflexiones en torno a su rectorado resultó el libro Piso Octavo, un sexenio en la Universidad, publicado por Ediciones Castillo en agosto de 1985, con prólogo de Raúl Rangel Frías. Veinte años después, el investigador y ex rector reedita el libro bajo el título de 8º Piso. Un sexenio en la universidad. Aventuras de un duende.

Esta nueva reedición, a cargo de la propia UANL, cuenta además con nuevos comentarios y con grabados de Guillermo Ceniceros. Fue presentada el pasado 2 de septiembre en el Aula Magna de Colegio Civil, con la presencia de numerosos políticos, familiares, amigos y alumnos.

Jorge A. Treviño, ex gobernador de Nuevo León y gran amigo del doctor Todd, fue uno de los presentadores del texto, destacando que en él uno se puede adentrar al complejo procedimiento de la sucesión de un rector, y de las relaciones e injerencias que el gobernador del estado tiene en ella.

“¿Qué no ha sido Luis Todd?”, destacó. “Una gente extrovertida, polemista, estupendo médico, gran maestro, amante de la política, amante del amor, de su mujer, de sus hijos, de sus amigos. Y francamente es un privilegio contar con su amistad”.

La obra, según mencionó el ex gobernador, es narrada por un duende sin nombre, que se inmiscuye y acompaña al rector en todos los quehaceres universitarios, un recurso narrativo que le permite ir tejiendo la historia de su estancia al frente de la UANL.

Por su parte, el Rector Jesús Ancer Rodríguez apuntó sus recuerdos de cuando ingresó a la Facultad de Medicina de la entonces Universidad de Nuevo León, en la que conoció al doctor Todd, quien decía no querer ser político, pero que fue médico “para curar a la política”.

Finalmente, durante su intervención, Luis Eugenio Todd mencionó sus fuertes emociones al encontrarse presente en el recinto de Colegio Civil, donde, en sus palabras, “veo salir las palabras de Alfonso Reyes de sus muros”.

De la historia de la Universidad destacó diferentes momentos y rectorados indispensables para comprender su desarrollo: Raúl Rangel Frías como el rector de la cultura y el humanismo. Él mismo, Luis Todd, la carga de la transición para evitar la violencia en la Institución y dejar sentadas las bases de la pluralidad y el conocimiento por encima de la política del poder. Alfredo Piñeyro, con quien inicia gradualmente la reforma académica. Finalmente, otro rector de transición, José Antonio González, sobre la idea de la innovación y la vinculación.

La estafeta pertenece ahora a Jesús Áncer, a quien dejó algunas recomendaciones especiales: “Que valore bien, para que la Universidad realmente ya no vaya a volver a sufrir la intervención oficiosa del gobierno, que la usa como instrumento político. Que sea un santuario del conocimiento”.

“En segundo lugar, blindar la Universidad contra la inseguridad. La violencia actual es producto del desempleo y la marginación social. Hay que cuidar que nuestros alumnos tengan trabajo. Por otro lado, la Universidad debe influir en la educación básica, porque nos están llegado alumnos con muchas deficiencias”.

Después, recomendó que la vinculación de la UANL sea con la realidad del siglo XXI, y que no se olvide que tiene que ser con la realidad social. La última de las recomendaciones desató las risas y aplausos del público: “Que no se nos olviden los Tigres”.

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