La Uni, historia ilustrada de la Universidad Autónoma de Nuevo León

De WikiNoticias UANL

27 de octubre de 2008

La Uni, historia ilustrada de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

¿Cómo hacer accesible, cómo llevar la historia de la universidad a los jóvenes de una manera inmediata, sencilla y amena? El camino del cómic parecer ser el más acertado, como bien lo demostrara Rius, que desde los años sesenta ilustró toda clase de temas, desde política, historia hasta religión.

Setenta y cinco años de historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) en 24 páginas parece difícil, pero el resultado está en la historieta que lleva por nombre La Uni, historia ilustrada de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Mario Núñez, quien se ha desempeñado como periodista en diversos medios de la localidad, y que hasta octubre de 2009 trabajaba para la Orquesta Sinfónica de la UANL, fue el encargado de concebir el guión y coordinar el trabajo de los ilustradores que fueron Sergio Flores, Polo Jasso, Chava González y Rommell Muñoz.

“Realmente nunca se ha difundido de manera sencilla, fácil, la historia de la universidad”, explica Núñez en entrevista, y agrega que ésta fue una propuesta emanada del propio Rector y desarrollada por la Secretaría de Extensión y Cultura a través de la Dirección de Publicaciones.

Si bien la historia universitaria se ha investigado a profundidad, lo que se trató en este caso fue acercar esta misma historia a los alumnos. El cómic tuvo una distribución que abarcó desde los estudiantes de facultad, hasta preparatorias y secundarias.

“Lo que yo hice fue partir de lo que ya está escrito y resumir completamente”, explicó Mario, quien requirió leer y resumir gran cantidad de libros editados en torno al tema, de la propia Universidad y externas. Obras como las de Celso Garza Guajardo como parte de una bibliografía amplísima, que tuvo que sintetizar lo más posible, aunque era inevitable que la historieta contuviera gran cantidad de texto: “No se trataba de hacer un cómic como tal, sino mostrar la historia de manera sencilla. Esto termina siendo una especie de homenaje a Rius, de alguna forma, porque la manera que él inventó de contar cosas complicadas de manera sencilla se adapta completamente”.

La idea era conseguir un estilo, un trazo de autor, por lo que convocó a cuatro de los caricaturistas o “moneros” representativos de Monterrey, que además tuvieran algún vínculo con la universidad.

Los seleccionados fueron, en primer lugar, Sergio Flores, cuyo trabajo gira en torno a las revistas MAD en español, así como La Rocka. Sergio además es egresado de la Facultad de Comunicación. Leopoldo “Polo” Jasso, por su parte, es egresado de la Facultad de Artes Visuales y famoso por el personaje del Cerdotado, que diariamente se publica en Milenio Diario de Monterrey.

Complementan el cuadro Salvador “Chava” González y Romell Muñoz, ambos egresados de la Preparatoria No. 1. Chava es caricaturista en El Norte y La Rocka; y Rommell, por su parte, ha sido autor de diferentes cómics, cuyo trabajo ha sido elogiado por revistas españolas como Rockdelux.

En la creación de la historieta cada uno tuvo libertad de trabajar, siguiendo el guión definido por Núñez, dividido en cuatro secciones: “Vive el 75” (Sergio), “Hace tanto tiempo” (Chava), “Una ciudad para estudiar” (Polo) y “Fotolog” (Rommell).

“No son todos los que son, ni son todos los que están”, reconoció Mario Núñez, pero este cómic conjunta cuatro trazos experimentados para crear una reseña accesible desde los datos más básicos de la universidad, pasando por su historia, su dinámica y su visión al futuro.

LOS MONEROS COMENTAN

La experiencia de ilustrar la historia de la UANL fue, para los caricaturistas, una tarea satisfactoria, ya que todos de alguna u otra manera son universitarios, y aceptaron con gusto la propuesta.

Sergio Flores, quien ilustró la primera parte, con los datos básicos de la universidad y el aniversario 75, destaca que el tema es fresco y muy a la mano.

“Es un buen medio para acercarse a la gente joven. Puedes presentar un texto de diez páginas y será difícil que enganches mucha gente. En cambio, si lo presentas en formato de cómic por lo menos llamará la atención, alguien lo agarrará y lo empieza a hojear, es como ya lo enganchaste”.

Chava González indicó que está narrado de una forma muy amena y eso le ayuda, aunque igual hubiera requerido mayor número de páginas para que el texto se espaciara más.

“Es una forma acertada, lamentablemente muchas veces a la raza no le da por leer, y ahora se muestra atractivo, con dibujos”.

Chava comentó que muchas de las cosas que empezó a leer en sus inicios llevaban el atractivo del dibujo, como los trabajos de Rius, o aquella serie de historietas que, bajo el nombre de Episodios mexicanos, narraban la historia de México desde la etapa precolombina hasta la revolución.

“Siempre los tengo bien presentes, porque yo aprendí un tanto de historia a través de esta fórmula”, apuntó.

El también caricaturista de La Rocka y El Norte ya había colaborado antes en un proyecto similar, hace diez años, cuando ilustró el texto de otro amigo, Raúl Rubio, en conmemoración de los treinta años de la matanza de Tlatelolco.

Sin embargo, el trabajo del caricaturista sigue siendo difícil en un medio con pocos espacios y perspectivas, tanto para los jóvenes como para los que ya lo practican.

“Hay gente interesada en el cómic”, explicó Sergio Flores. “se han hecho dos concursos de cómic universitario en los que he sido jurado y he visto bastante trabajo. Algunos sí están definitivamente muy verdes, pero hay otros que tienen muy claro el concepto y sí se hace cómic”.

Chava González señáló que mucha gente prefiere irse por el camino de la ilustración comercial, ya que “vivir de los monos” o de la caricatura política es difícil, y para eso se requeriría que los periódicos abrieran sus páginas al talento local.

“Que los periódicos den más espacio para las tiras cómicas, porque regularmente son puras historietas de agencias estadounidenses. Yo recuerdo La Jornada y otros medios, donde checaba suplementos con mucho espacio para moneros locales, espacios que se abrieron, muy importantes”.

“Hace falta a los periódicos de aquí que abran sus espacios de cómic, que los tienen ocupados por historietas de agencia, cómics gringos. Que se abran los espacios para los locales, porque hay mucha razita que anda moneando, que hace cómic, y para entrar a un periódico está difícil”.

Rommell Muñoz, por su parte, explicó que económicamente la única opción viable para los moneros es Estados Unidos, que cuenta con editoras consolidadas que pagan muy bien; o el Distrito Federal, aunque cuenta con espacios muy cerrados. Sin embargo, no limitó el aprendizaje del cómic a los que deseen desarrollarse en ese campo:

“La manera ideal de que vieran los chavos de la universidad el cómic es como la de una herramienta más, saber dibujar o tener conocimiento del cómic no sólo te va a ayudar a trabajar en ese medio, sino que te va ayudar como una herramienta más en campos como la publicidad o la mercadotecnia, o la misma pintura y artes plásticas”.

Pero sin duda, fue Rommell quien resumió en una frase el alcance de la historieta como arte y comunicación.

“No tiene límites, es como si fueras un director, pero con el presupuesto del universo”.

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