La Televisión como una receta de cocina

De WikiNoticias UANL

1 de marzo de 2007

Ver televisión es uno de los hábitos diarios más comunes en los humanos, sin embargo este pocas veces presupone la conciencia de cuantos elementos deben completarse detrás de cámaras, sets, luces y micrófonos, antes de que una voz anuncie el “¡listos!”.

Ver televisión es uno de los hábitos diarios más comunes en los humanos, sin embargo este pocas veces presupone la conciencia de cuantos elementos deben completarse detrás de cámaras, sets, luces y micrófonos, antes de que una voz anuncie el “¡listos!”.

Eduardo Alatorre lo sabe muy bien. En 1962 comenzaba, a su propio decir, “jalando cables” en el Canal 4 de Telesistema Mexicano en Guadalajara. Era el principio de un camino largo, que aun hoy florece en pasajes cotidianos como el reciente Curso de Producción Televisiva impartido por él, y organizado por la Secretaría de Extensión y Cultura de la UANL.

El Centro Cultural Universitario Colegio Civil fue el sitio de encuentros.

“Confieso que al principio estaba muy nervioso –cuenta Alatorre-. Tenía más de diez años de no tener esta posición de platicar con jóvenes en un aula, me preocupaba la brecha generacional, sin embargo una vez que estuve ahí hablamos un mismo lenguaje, teníamos el interés de una profesión común, ellos se dieron cuenta que lo que yo expresaba estaba basado en experiencias personales, y esas siempre son de gran utilidad.”

Los contenidos englobaron el concepto de productor como líder indiscutible, la importancia del guión como base para la organización del trabajo, del capital financiero, humano, técnico, y la TV vista como una receta de cocina, donde no basta con seguir pasos, sino que hay que ponerle sazón personal, creatividad propia a cada ingrediente. También se estimaron aspectos técnicos: elementos para la edición y el montaje, cómo trasmiten los satélites, cómo se mide el rating, todo con un énfasis en la constancia que requiere el oficio de la producción audiovisual.

“Lo primero que debemos tener en cuenta –refirió a los alumnos-, es que estamos entrando a la sala de la casa de alguien que no nos invitó. Por lo que hay que hacerlo con decencia, respeto. Para lograrlo es preciso contar con un equipo de trabajo adecuado y encontrarlo requiere de cierto feeling, cierta sensibilidad para saber quien es útil y quien no lo es tanto, esto se va a prendiendo con el tiempo”.

Esa capacidad de percepción le permitió colaborar en el crecimiento de actrices como María Antonieta de las Nieves (La Chilindrina), Florinda Meza (Doña Florinda), el actor Ricardo González (Cepillín). Trabajar con Roberto Gómez Bolaños, Raúl Velasco, Fernando Luján, recorrer el planeta en encuentros presidenciales, participar desde México en trasmisiones mundiales de viajes al espacio, pasar por Televisa, Imevisión, Multimedios Televisión, compañías de televisión por cable... marcó para siempre su vida de apego a la pantalla.

Hace poco más de un año coordina el Departamento de Producción Audiovisual de la Secretaría de Extensión y Cultura donde se plasma la memoria de los eventos culturales más trascendentes que acontecen en la UANL, en producciones que luego se proyectan con fines educativos.

El recién concluido Curso de Producción Audiovisual sirvió como una suerte de compendio de saberes que Eduardo Alatorre sacó a relucir para el intercambio con los alumnos. El tiempo pasó entre anécdotas, interrogantes, confrontaciones fructíferas... no hubo brecha de generaciones ni de tecnologías, solo valiosos minutos de progresión y aprendizaje.

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