La “traición” de la traducción

De WikiNoticias UANL

19 de febrero de 2009

El traidor fue retomada por editorial Aldus y la UANL para una segunda edición.

Poetas como Yanette Delétang-Tardif, Francis Ponge, Gottfried Benn o Marie Luise Kaschnitz probablemente no resulten tan conocidos en el ámbito hispánico como Saint-John Perse, Georges Bataille, Bertolt Brecht o Herman Hesse, sin embargo, todos ellos y más conforman la antología de traducciones que Miguel Covarrubias compiló bajo el nombre de El traidor, en 1994.

Esta obra, que le mereció el Premio Traducción de Poesía del Instituto Nacional de Bellas Artes, es retomada ahora por editorial Aldus y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) para una segunda edición, que se presentó en Colegio Civil Centro Cultural Universitario, comentada por Zaira Espinosa y Genaro Huacal.

Con variantes mínimas y corrección de erratas y respetando los mismos autores y poemas, Miguel Covarrubias explicó en entrevista que aunque el subtítulo del libro habla de “poetas alemanes y franceses contemporáneos”, la realidad es que se trata de poetas de la primera mitad del siglo XX, sobre todo del período entre guerras en Europa central.

Aunque los autores incluidos pertenecen a diversas corrientes estéticas, desde el surrealismo francés hasta el expresionismo alemán, a decir de Covarrubias, en lo que convergen es en un lenguaje o cierto modo de expresión que corresponde a esa época, con poetas no solo de Francia y Alemania, sino de Bélgica y Austria, que comparten la lengua alemana y francesa.

“Han pasado quince años y me doy cuenta de que muchos de los autores incluidos en el libro siguen siendo desconocidos, no ha habido nuevas versiones, nuevas publicaciones de algunos. Los más conocidos están en el mundo editorial de manera permanente, pero no se trata de autores superados, sino que a pesar de los quince años no ha habido, a mi juicio, variaciones sustanciales”.

El título alude a la expresión italiana de traduttore, traidore, porque la esencia o la índole del trabajo del traductor es la de ofrecernos, sin malicia, gato por liebre, porque la obra original está escrita en francés o en alemán, y lo que uno ofrece es algo escrito en español.

Quien realiza una versión de otras lenguas, tergiversa, adultera algo esencial. La literatura se hace de la palabra y no se diga la poesía; el acomodo de la palabra es muy importante, insustituible. Es una tarea imposible.

En el caso de lo poesía, ¿considera valioso que el traductor sea, en todo caso, un poeta?

Si queremos que las cosas resulten mediana o plenamente satisfactorias se requiere de la tarea de un poeta. Uno no puede pasar, creo, de la traducción de poetas, a ser poeta. Cómo no, siendo alguien que domina o conoce bien el lenguaje, va a traducir otro.

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