Júbilo y desafío para David Segovia González, Premio a la Excelencia en Servicio Social

De WikiNoticias UANL

21 de junio de 2006

David Segovia González, estudiante de la Faculta de Economía, recibió el Premio a la Excelencia en la Prestación del Servicio Social de la UANL, en la modalidad académica-docencia.

Transcurría el cuarto semestre de su carrera de Economía, cuando David Segovia González comenzó a combinar los deberes de estudiantes con los de maestro auxiliar.

“Mi primer día frente a un grupo de alumnos fue muy difícil, los nervios… qué hago… eran pocos alumnos pero se me hizo eterno tomar lista, tenía miedo a equivocarme, habían alumnos mayores que yo, no podría describir sus caras, pero eran expresiones como de ¿Qué hace aquí? Y yo mismo me preguntaba qué hago aquí…”

Cada día siguiente superó al anterior. David se concentró en propagar sus experiencias dentro de los laboratorios de Matemáticas, ofreciendo con frescura y novedad, valiosos elementos sobre la materia. Las relaciones humanas fueron muy fáciles, y resultó gratificante poder combinar gusto y responsabilidad.

“La carrera de Economía integra dos de mis hobbies: las matemáticas y la política. Es algo que complementa mis inclinaciones. E impartir docencia ha sido como cerrar un ciclo de todas las cosas que siempre había querido hacer.”

Hoy la felicidad derivada es mayor. Recibir el Premio a la Excelencia en la Prestación del Servicio Social por la modalidad académica, ya no es un pasatiempo o una tarea eventual de responsabilidad, sino un estímulo por el desempeño ejemplar, el talento expresado y la cualidad formativa.

“Creo que lo más satisfactorio es haber dejado una semillita a cuatro generaciones de estudiantes –siendo yo alumno también-, y haber mantenido una actitud no solo de enseñar sino también susceptible a aprender. El Premio es parte de algo que me sigue comprometiendo por mi facultad, mi universidad y me obliga a un desempeño excelente en cualquier área.”

David Segovia cree que es un premio a sus padres -ambos maestros-, que han determinado su formación, a quienes lo han rodeado por los caminos universitarios y a la constancia de los principios propios.

“El servicio social me hizo aprender a servir, lo cual considero que es uno de los pilares básicos de mi filosofía de vida. Por eso me gusta la política, para poder servir a los demás.”

Próximo a graduarse, y con solo 20 años, este joven expresa su profundidad interior. Pasa el tiempo libre acompañado de un buen libro, música o de varios buenos amigos, así relaja la mente para nuevas encrucijadas matemáticas.

Le agrada haber ejercido la docencia pero visualiza su futuro cercano en una empresa como economista, o quizás postulándose en alguna campaña política. Y ser útil, como sentido único de existencia sensata.

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