Jóvenes mexicanos muestran poco interés por las ciencias

De WikiNoticias UANL

2 de febrero de 2006

El Secretario de Desarrollo Institucional de la UNAM compartió sus experiencias con docentes, investigadores y autoridades educativas de México, Colombia, Estados Unidos, España y Francia.

En México menos del 10 por ciento de los jóvenes muestran algún interés por las ciencias, la mayoría cuando les toca acudir a un laboratorio lo ven como una obligación, señaló Francisco Fernández de Miguel en su participación en el segundo panel del Foro Internacional sobre Prácticas Educativas Exitosas.

El Secretario de Desarrollo Institucional de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)indicó que para tratar de revertir esta tendencia, en la UNAM habían conformado un Centro de Enseñanza de las Ciencias donde intentaban incorporar a la investigación a jóvenes de nivel medio superior.

El centro que hasta entonces comprendía tres laboratorios, pero que contemplaba cinco en su totalidad -física, química, matemáticas, biología y ciencias de la computación-, estaba basado en un proyecto creado hacía 15 años por el doctor Itzchak Parnas en la Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel.

La idea era que los estudiantes de bachillerato pasaran una semana de su vida en este Centro de Investigación, donde recibirían la esencia básica de la ciencia.

“No se trata de repetir un experimento, se trata de llevar a los alumnos a enseñarles a pensar, a ponerlos a hacer un experimento con sus propias manos y darse cuenta que están cometiendo errores, que los pueden resolver y que pueden salir adelante, tener un resultado y debatirlo con sus compañeros”, explicó Fernández.

“Necesitamos darles la esencia básica de la ciencia. La ciencia está enfocada a conocer la verdad con base a la experimentación; está enfocada a resolver problemas, a responder preguntas y a utilizar una estructura de pensamiento que permita detectar las buenas ideas, deshacerse de las malas y, a partir de ellos, probar experimentos”, agregó el académico de la UNAM.

La importancia de que los estudiantes tengan una estancia en esta etapa de su vida -dijo-, es porque las experiencias que obtengan les servirán a todos, incluso al 90 por ciento que no se va a dedicar a la ciencia.

“Si tienen que resolver un problema de plomería, es mejor que lo hagan pensando cómo lo van a hacer; que los debates políticos estén basados en propuestas y no en descalificaciones y que nuestra sociedad en general tenga un sistema de pensamiento que puedan aplicar a la solución de los problemas cotidianos incluso hasta maritales”, expresó Fernández de Miguel.

Indicó que el equipamiento y programas usados de los laboratorios eran diseñados por profesores, investigadores y becarios de distintas facultades de la UNAM.

El costo de equipamiento era entonces de alrededor de doscientos mil dólares y el gasto corriente para todos los laboratorios de treinta mil dólares y tendría una capacidad para recibir alrededor de ocho mil dólares al año.

“Yo apuesto mucho a esto (Centro de Enseñanza de Ciencias); he tenido experiencia como estudiante y como docente en cursos experimentales y me han cambiado la vida y a otros estudiantes, pero tenemos que evaluarlo con mucho cuidado.

“La experiencia ha sido muy placentera para los estudiantes en general y la respuesta es que ojalá hubiera más actividades como éstas”, subrayó el investigador capitalino.

El académico de la UNAM compartió sus experiencias con docentes, investigadores y autoridades educativas de México, Colombia, Estados Unidos, España y Francia, reunidos el 1 de febrero de 2006 en la Biblioteca "Raúl Rangel Frías" de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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