Itana Alberti lleva por el mundo el recital poético “Invitación a un viaje sonoro”

De WikiNoticias UANL

24 de mayo de 2006

Archivo:2305-120006.jpg
Periodista, promotora cultural, traductora y antóloga, Aitana Alberti revive recuerdos a la par que lleva por el mundo el recital poético “Invitación a un viaje sonoro”, acompañada del Dúo Amanecer y que presentó en la UANL dentro del Festival Alfonsino 2006.

A bordo de una avioneta, el poeta gaditano Rafael Alberti (1902-1999) y su esposa, la también poeta María Teresa León (1903-1988), partían de España en 1939 rumbo al exilio con destino a la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Salieron desde la provincia de Alicante. El último fotograma que sus ojos guardaron de la patria abandonada muy a su pesar fue la sierra Aitana, nombre de origen árabe que significa “agua pequeña”.

De ese lugar en el cual se concentra la mayor cantidad de árboles de almendro de todo el mundo, uno de los ingredientes de los famosos turrones de Alicante, es de donde provino el nombre de la hija de ambos, cuyo nacimiento en 1941 marcaría, por así decirlo, el largo exilio de los autores de Baladas y canciones del Paraná y Memorias de la melancolía, respectivamente.

Hoy, a 65 años de distancia, con una precoz pero poco abundante trayectoria literaria resultado, según confiesa, del shock que le ocasionó dimensionar de pronto la grandeza de su padre, Aitana Alberti revive recuerdos a la par que lleva por el mundo el recital poético “Invitación a un viaje sonoro”, acompañada del Dúo Amanecer, integrado por los músicos cubanos Efraín Amador y Gladis Oropesa, laudista y pianista respectivamente, conjunto surgido en 1970 que se ha presentado en América Latina, Europa, Medio Oriente y África.

Periodista, promotora cultural, traductora, antóloga, editora y actual presidenta, en Cuba, del Proyecto Cultural Sur para el Fomento de la Poesía y las Artes, Aitana narra que cuarenta años después del estreno de este recital poético, autoría conjunta de Rafael Alberti y el laudista murciano Paco Aguilar –uno de los cuatro integrantes del famosísimo Cuarteto Aguilar, que alcanzara la fama en los años 20 y 30 en España – un trabajo que narra a través de texto y música la historia del laúd a través de los siglos, su padre lo retoma, y tras algunas variantes en el formato –modificó el original de verso, piano y laúd cambiando el piano por una orquesta de laúdes- lo presenta en Río de la Plata, conmoviendo al público.

“Realmente es muy emocionante hacer esta obra de mi padre. Tengo recuerdos lejanos de aquella obra primera, yo era muy pequeña. En 1966 mi padre me regala en Italia el cuaderno lleno de acotaciones que utilizaba en aquellos recitales y me lo dedica: Para Aitana, el cuaderno de este recital que realicé con Paco Aguilar por más de 80 ciudades del Río de la Plata. Ahí ya me está dando la pista del número de recitales que hicieron en la década del 40”.

A finales de los noventa Aitana conoce a Efraín y a Gladis, y les propone revivir “Invitación a un viaje sonoro” y presentarlo en su formato original, aceptando ambos. Así, el 1 de febrero de 1999 se estrena en Cuba la cantata para verso y laúd con acompañamiento de piano, con la cual han recorrido varias partes del mundo. Aunque se respetó el formato inicial Aitana incluyó algunas variantes, entre éstas un poema inédito que su padre, por razones desconocidas, eliminó del recital.

“Incluimos el poema Casida de Almotamid de Sevilla, que figura en el cuaderno pero no en la edición impresa, éste forma parte del libro Pleamar, y algunas otras cosas que nosotros tomamos del cuaderno y que no están en el libro”.

¿Qué le hace retomar este poema y las demás variantes?

En el caso del poema, porque es extraordinario, hermosísimo, anterior a la música escrita; la música árabe tradicional no está escrita, se hacen variaciones sobre un tema, se improvisa, entonces Efraín nunca toca lo mismo, es una cosa que la gente no sabe.

Nunca es lo mismo, pero figura en el cuaderno y está tapada con un papelito que va pegado sobre la parte superior, por tanto es muy fácil levantarlo y ver lo que hay debajo sin estropear el cuaderno. Encontramos este poema hermoso y Efraín preguntó: ¿qué música le ponemos? Como no hay una música programada puesto que no se leía, él me dijo: yo conozco la música árabe tradicional. Voy a improvisar.

Siete años después, juntos han llevado el recital a Cuba, Europa y América Latina, resultando algunos momentos memorables, como la última vez que vio con vida a su padre. “Fue cuando el centenario de mi padre que estuvimos en el Museo Reina Sofía, al día siguiente de la inauguración, una cosa verdaderamente impresionante por la cantidad de gente que hubo; y lo conmovedor que fue porque ahí vi a amigos de mis padres, gente mayor, muchachos jóvenes, fue muy muy impactante para mí”.

“Lo hicimos con anterioridad, en agosto del año 99 en el Monasterio de San Marcos, en el puerto de Santa María, ya mi padre estaba muy anciano y enfermo, como consumido por los años, él no pudo asistir por supuesto. Y estuvimos Efraín, Doris y yo en su casa, Efraín llevó su laúd y le tocó cosas y le cantó. Mi padre casi no habló, pero escuchaba la música y sonreía con los ojos cerrados y asentía con la cabeza. Ya nunca más volví a ver a mi padre porque muere en octubre de ese mismo año y yo no vivo en España sino en Cuba, en La Habana. Llegué para su entierro”.

¿Qué tan difícil es encontrar su propia voz poética sin que esté de por medio una figura como la de su padre?

Muy difícil. Es curioso porque hace muy poco se reeditó en Málaga, gracias al Centro de la Generación del 27, una institución cultural importantísima, un cuaderno de poemas míos que se titula sencillamente Poemas, publicado en el 56 en Argentina, y eran poemas escritos entre mis 12 y 13 años, una edad bastante insólita. Mis padres los encontraron y los publicaron porque consideraron que eran dignos de ser publicados.

Después de ese poemario que no parece escrito por una niña, me costó mucho trabajo escribir, porque me di cuenta de pronto quién era Rafael Alberti. Entonces aquello fue un shock. Escribía cosas muy secretas que rompía o que no me interesaban; muy tardíamente, hace como seis o siete años me atreví a publicar algo. Tengo muy poca obra publicada por ese detalle.

CUANDO EL EXILIO ES POR PARTIDA DOBLE

¿Cómo se vive con esa suerte de sensación de un exilio por partida doble: la de sus padres por España y la suya por Argentina?

Nosotros salimos antes de la Argentina, nos fuimos en el año 63 a Italia. Creo que si nos hubiéramos quedado hubiéramos formado parte de los desaparecidos, eso lo conversé con mi padre varias veces y estábamos de acuerdo en que hubieran sido implacables con ellos y conmigo, porque yo era una joven estudiante y era muy activa en la Facultad de Filosofía y Letras, aunque yo estudiaba Antropología, pero la carrera se hacía en esta facultad. La verdad es que nos hubieran masacrado.

Pero tuvimos la intuición, y ahí se hizo la vida, en otro exilio, dejamos un exilio por otro. Para mí no lo fue puesto que nací en Argentina, toda mi formación fue ahí, y en Italia ellos permanecieron 43 años, yo solamente siete porque esos otros años los pasé en España. Mis padres vuelven luego de la muerte de Franco, en 1977. Mi mamá ya estaba muy enferma y muere de Alzheimer. En el momento del viaje a España se encontraba ya muy deteriorada, fue una cosa muy triste porque recuerdo que viajé a Italia para entrar junto a ellos en España porque era un momento histórico.

Mi mamá no sabía bien a dónde iba. Al final llegamos a Madrid y poco a poco empezó a darse cuenta, pero fue muy tremendo porque era un regreso después de 38 años. Un regreso ¿a dónde? No sé a qué lugar regresó su mente.

¿Cómo percibe Aitana Alberti la poesía en un mundo cada vez más caótico, acelerado y tecnificado, más “fast food”?

Terrible. Un mundo muy banalizado, cada vez más leve, la levedad del ser y del mundo ha llegado a niveles sorprendentes, eso es muy lamentable y triste. Pero bueno, la poesía siempre va a existir creo yo. Siempre existirá aunque tenga muchos enemigos, que tal vez no sean enemigos activos, pero la indiferencia es un enemigo. Pero siempre quedan entusiastas. La poesía nunca va a morir, porque es como la ventanita que abrimos hacia lo más profundo del ser, hacia lo desconocido, y eso es muy apasionante tanto para el creador como para el lector.

Herramientas personales