Ingeniería Civil en concurso mundial de concreto

De WikiNoticias UANL

5 de junio de 2007

Con una presencia sistematizada en los escenarios mundiales del concreto, los estudiantes de la UANL volvieron a obtener destacados lugares al implementar procesos que optimizan densidad y resistencia de mezclas.

Luego de treinta y cinco horas de camino el autobús en que viajaban Miguel, Roberto, Ángel, Fidel y Arturo llegó desde Monterrey a Atlanta, Georgia. La travesía aumentaba con cada kilómetro la ansiedad y la expectativa por enfrentarse a competidores de universidades de Canadá, Estados Unidos y otros países.

Convocados por el American Concrete Institute (ACI), la mayor institución mundial dedicada a desarrollar, compartir y difundir el uso eficiente del cemento y el concreto, los estudiantes presentarían su propuesta en torno a una estructura concreta reforzada con barras y las rejillas del polímero (FRP) para alcanzar el cociente óptimo de carga y peso.

Los alumnos de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) obtuvieron el segundo lugar, por debajo de una Ryerson University de Canadá, en el certamen que anualmente promueve la educación, la práctica y la investigación con miras a una mayor calidad constructiva, de diseño y mantenimiento de los productos y estructuras de concreto en el mundo.

“Nos habíamos inscrito en el concurso interno que promueve la propia facultad –cuenta Fidel Alejandro Martínez. “En la materia de Tecnología del Concreto en séptimo semestre habíamos formado el equipo y ya cuando salieron las bases del concurso nos pusimos a trabajar, debíamos crear unos cubitos de mortero que tuvieran una cierta resistencia y un peso específicos. Obtuvimos el segundo lugar en ese concurso interno y así logramos el pase al encuentro mundial en Atlanta.”

Miguel Ángel Castillo recuerda cómo desde enero se dedicaron a estudiar las bases, especificaciones y a experimentar variaciones de la mezcla. Sucedieron meses de ensayo, investigaciones, consultas de libros…

“Vimos la mejor armadura, la estructura, la forma geométrica, el refuerzo, cómo lo íbamos a acomodar y después escogimos el mejor resultado. Luego vimos que la relación de agua-cemento que habíamos utilizado no nos daba los resultados que esperábamos, entonces cambiamos la proporción, fue un proceso muy laborioso, de sacrificios, de dedicación, pero al final nos beneficiamos no solo por el segundo lugar del concurso, sino además por las técnicas adquiridas en los procedimientos de investigación, la búsqueda de mezclas exactas de acuerdo a cierto peso, densidad, todo un proceso de observación. El haber ganado me enseña que no hay que ponerse barreras, que hay que intentar trascender en la medida que se pueda, para mí esta era la primera vez que salía del país, fue una experiencia muy bonita.”

Ángel Francisco Martínez explicó que la investigación quizás no tenga una aplicación práctica de campo. “Usamos un aditivo que en la práctica sería demasiado caro, pero el concurso no delimitaba costos, sino que evaluaba la densidad, la resistencia de cierta cantidad de toneladas. En Atlanta debíamos hacer una viga o un marco reforzado y había que atinarle a cuanto se podía flexionar, con qué carga, ahí tuvimos el menor margen de error.”

Para Arturo García, otro de los integrantes del equipo ganador, no cuenta sólo el gran valor curricular que obtienen con esta distinción.

“Esto nos ha hecho crecer como personas. Me siento bien, pudimos ganarles a otros estudiantes de otras universidades del mundo, de países más desarrollados que México, y nos demostramos a nosotros mismos que todo el esfuerzo de estos últimos meses valió la pena.”

El concurso persigue un aspecto formativo que va más allá de las técnicas específicas que promueve en sus bases, para los estudiantes mexicanos han quedado claras otras metas.

“No se trataba sólo de lograr las medidas de los cubos, de 5 X 5 X 5 centímetros, y el peso de 295 gramos, o que la viga tuviera que pesar entre 5 y 25 kilogramos –expresó José Roberto Acosta. El acercamiento con estos resultados nos mostró que pudimos hacerlo y que no cualquiera tiene la oportunidad de representar su escuela y a su país en un concurso como este. Después de ganar se han abierto nuestras expectativas, sabemos que estamos bien preparados pero que hay que seguir trabajando tanto en la especialidad como en el idioma inglés, buscamos seguir creciendo, ya no podemos esperar menos.”

El doctor Alejandro Durán Herrera, entonces titular del Departamento de Tecnologías de Concreto del Instituto de Ingeniería Civil, ha sido una especie de timonel en este barco de éxitos en este concurso que pone en alto cada año el nombre de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

“Nosotros lo hemos implementado como una estrategia para el curso de Tecnología del Concreto, que persigue la internacionalización de nuestros programas. De esta forma estudiantes nuestros han recibido invitaciones para becas, se han ido a estudiar a Canadá, a Europa, han obtenido empleos.

“Somos una universidad pública y se hacen esfuerzos económicos para que los estudiantes salgan, convivan con profesores destacados, investigadores, empresarios muy importantes en el área del concreto, estudiantes de otras universidades del mundo y comprueben que su aprendizaje se encuentra al nivel o más alto que muchos de los asistentes. Es un gran estímulo para ellos verse en estos escenarios.”

Los días del 20 al 27 de abril de 2007 pasarían a la historia de vida de estos jóvenes como un tiempo de progresión personal. No importarán las treinta y cinco horas de camino internacional en un autobús eterno; en el recuerdo y en la aptitud quedará la experiencia.

Los ganadores del concurso interno en el más reciente semestre asistirían a Puerto Rico en octubre de 2007 a un concurso de resistencia de cubos y ya queda la convocatoria abierta para los equipos siguientes en la modalidad de Arte en el Concreto. Un camino continuo de superación sin fronteras que afortunadamente encuentra impulsores en el mundo.

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