Hombre, cultura y arquitectura son indisolubles

De WikiNoticias UANL

8 de marzo de 2007

Armando Flores compagina en su libro Memorial la investigación histórica con interpretación arquitectónica, incorporando los rasgos sustantivos de la cultura nuevoleonesa, situando en ella la emergencia del edificio del Colegio Civil.

Alumno del Colegio Civil durante su centenario de 1957 a 1959, Armando V. Flores Salazar se inscribió, como expresa “en la conciencia histórica del edificio y de la historia de la Universidad”.

Cincuenta años después, ya como arquitecto, estaría encargado de las partes arquitectónicas y urbanísticas del comité de intervención del edificio para su nuevo destino como Centro Cultural Universitario Colegio Civil.

“Desde que era maestro de la Facultad de Arquitectura, me di cuenta que el hombre, la cultura y la arquitectura son indisolubles, existen simbólicamente, se requieren uno del otro”, explica.

Por esa razón, durante varios años y, a través de un proyecto de investigación y editorial, se ha impuesto la tarea de demostrar que la arquitectura es un documento capaz de reconstruir por si mismo la ideología, los temores, las fantasías, los sistemas sociales, las excedencias o carencias económicas de una sociedad.

“El hombre nace, estudia, trabaja, se reproduce, duerme, descansa y muere habitando objetos arquitectónicos. El hombre sin arquitectura no tiene ascenso, la personalidad de la arquitectura es la que el hombre le transfiere”.

Partiendo de se marco teórico con su libro Memorial. Lectura arquicultural del Colegio Civil, completa y cierra una tetralogía de obras para demostrar que la mejor expresión de la arquitectura es cuando se lee como cultura.

Calicanto (1998), Arquicultura (2001), Ornamentaria (2003) y Memorial (2007) son decodificadores de lecturas para leer y aprehender, para descubrir esa cotidianeidad tan rica y abundante de datos que ofrece la ciudad.

“Tenemos la historia con nosotros mismos, diciéndonos y compartiéndonos cosas de las que muchas veces no tenemos capacidad de lectura. Con el libro yo espero aumentar la conciencia histórica y la autoestima cultural de todos nosotros, apunta a la conservación del patrimonio porque estamos ante la pérdida de muchos edificios y eso es muy lamentable”.

El texto de 278 páginas está estructurado en cinco apartados, imágenes del edificio como hospital, cuartel, Colegio Civil, Universidad y Centro Cultural Universitario con su respectivo soporte bibliográfico y documental resultado de tres excitantes años de labor.

Alejandra Rangel Hinojosa consideró que esta lectura, interpretación y modelos nos acercan de una manera contemporánea a este recinto de los antepasados y de los presentes para encontrar y descubrir quienes somos y por qué estamos aquí.

“El autor nos propone ejercitarnos en la lectura y en la visualización cultural de los objetos arquitectónicos, ofrece una metodología transversal de interpretación del Colegio Civil como objeto cultural, lo cual significa la oportunidad de reconsiderar el análisis arquitectónico desde la complejidad de los marcos de la pluralidad.

“Plantea hacer nuestra la arquitectura del pasado desde el presente inmediato, y utilizar las perspectivas de personajes, fotografías, fichas bibliográficas, ideas y lenguajes estéticos para acercarnos de una manera multidimensional al recinto, recorrer su patio, pasear por corredores y descubrir su plaza con nuevas preguntas interrogantes acerca de la profundidad del hombre”.

El autor nos acerca a las formas contemporáneas de la representación y de los conocimientos, rompe viejos convencionalismos y abre la posibilidad de construir distintos paradigmas, elimina estereotipos y recupera presencias y ausencias de los campos visuales interactuando con el arte, la historia, la estética y la vida cotidiana.

César Morado Macías, destacó que el libro, continuación de su amplia línea de investigación, ofrece un modelo para el estudio de la arquitectura local que trascienda los enfoques reduccionistas, proponiendo leerla como documento entendiendo este como un producto de la cultura susceptible por lo tanto de numerosos marcos interpretativos.

“Lo más destacable es el modelo que ha ido configurando en torno a la arquitectura cultural, este texto y el conjunto de obras que ha escrito constituye un especie de manual para leer las huellas del impacto de la modernidad en Monterrey que se expresa a través de los documentos arquitectónicos, entonces de acuerdo con ello, la obra de Armando Flores podría ser un auténtico manual para leer la ciudad”.

También destacó el gran contenido empírico de la investigación, su exhaustiva y fascinante incursión en los archivos locales en busca del dato preciso que aclare la búsqueda.

“Después de leer esta obra podemos decir sin exageración que la historia del Colegio Civil es en muchos sentidos, la historia de la ciudad de Monterrey, porque a partir de él puede ser vista”.

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