Hiroshima: la noticia que nunca fue

De WikiNoticias UANL

2 de septiembre de 2008

La periodista Silvia Lidia González disertó la conferencia “Hiroshima: la noticia que nunca fue”, ante estudiantes y maestros de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.

“Hay que investigar para conocer, conocer para divulgar, pero que no quede ahí, debemos tener conciencia de que esa divulgación es estéril si no lleva una conciencia humana que permita tomar decisiones, cuestionar y actuar”, expuso ante los estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Comunicación la periodista Silvia Lidia González.

La investigadora egresada de la Universidad Autónoma de Nuevo León presentó la conferencia “Hiroshima: la noticia que nunca fue”, en el marco del 30 Aniversario de la dependencia que encabeza el Director Roberto Silva Corpus en el auditorio “Alfredo Piñeyro López”.

Ante los estudiantes y maestros, Silvia Lidia González dejó claro que nos es importante saber de Hiroshima, porque el reto del periodismo es no repetir las verdades oficiales solamente, ya que hay mucho qué revisar, dado que al periodismo le toca seguir haciendo su labor básica: investigar para conocer.

LOS INVITA A INVESTIGAR

Silvia Lidia González dijo a los estudiantes de comunicación que la misión del periodista es redimensionar la nota y que no se quede sólo como mera información que luego se perderá en los archivos de las hemerotecas.

“Todo este planteamiento me lleva a pensar que en el siglo 20, en los medios de comunicación, hemos mejorado en técnicas en lo que en medio somos muy buenos, que vamos a la vanguardia en tecnología, pero que en contenidos estamos muy atrasados”, lamentó ante los jóvenes.

La autora del libro “Hiroshima: La noticia que nunca fue”, expuso que efectivamente hemos pasado del blanco y negro al color, que podemos ver imágenes con alta definición, pero las victimas de las guerras siguen siendo las mismas: los niños, mujeres, los civiles pues.

“El periodismo tiene la misión de seguir la investigación para no conformarse con la visión de las mejores fotos, debe darle un valor humano a la tarea periodística; de alguna manera creo que nos falta mucho actuar a los periodistas, desarrollando mejores contenidos de información, no siendo la ventana de la imagen más nítida sin contextualizarla”, insistió.

En el inicio de su charla, habló de la investigación que realizó durante casi 10 años y que terminó en el libro “Hiroshima: La noticia que nunca fue”, donde narra cómo los medios informativos de Japón y Estados Unidos callaron ante la tragedia sucedida el 6 de agosto de 1945 cuando cayó la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki.

Y es que este suceso que ameritaba ser una noticia de primera plana en los periódicos del mundo, no lo fue por la censura que ejercieron los militares que estaban en el poder de lo que sucedía para no dar a conocer que Japón estaba perdiendo la guerra.

Lo mismo sucedió en Estados Unidos, país que tampoco manejó información acerca de la bomba, así que el libro de Silvia Lidia González parte de la idea de que lo que sucedió en Hiroshima debió ser la noticia de mayor impacto del siglo 20 comparada, según estadísticas, con la caída del comunismo, el muro de Berlín, el Sida o la llegada a la luna.

En su texto, la periodista mexicana comparte un nuevo modelo de comunicación llamado modelo atómico, donde el modelo clásico de Laswell, complementado con nuevas teorías que hablan de la recepción y estudios culturales.

“Planteo la idea de que en tiempos de conflicto, los extremos de esta cadena (fuentes y emisor) padecen cierta presión que viene a dar al centro (comunicador y medio) y de cómo en tiempos de guerra se venden más los medios y las fuentes informativas quieren dominar el mensaje, es decir, sobre lo que se debe hablar y no; y en medio de este modelo, los periodistas padecen y son victimas de estas presiones y generan mensajes con información equivocada, es decir, se divulgaron muchas mentiras”, expuso.

Casi al final de su charla, la periodista habló del proyecto Corresponsales de paz, acerca de lo que están pensando los académicos en relación a la solución de los conflictos, de las guerras y no desde la perspectiva de cuántas bajas registra un ejército.

“No sólo es contar las bajas de todos los días, sino acudir donde se están ideando estrategias con la intención de solucionar el conflicto, de acabar con la guerra, de decir, ver la guerra desde la perspectiva de paz, que es una idea alimentada por mi experiencia en Japón en los últimos años, un país donde creo que se pueden hacer muchas cosas dada la sociedad en la que impera el voluntarismo, cooperativismo y el colectivismo”, concluyó.

Herramientas personales