Fernando J. Elizondo, la cátedra se volvió su forma de vida

De WikiNoticias UANL

14 de septiembre de 2006

Con tres décadas de ejercicio profesional y docente en la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, Fernando J. Elizondo recibió el nombramiento de Profesor Emérito de la UANL.

Una vez terminada su carrera en la Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME) en 1976, Fernando Elizondo se quedó como profesor especializándose en acústica y vibraciones mecánicas por una especial predilección que provenía desde su adolescencia cuando estudiaba música.

“En un momento tuve que tomar la decisión entre ambas carreras porque son en extremo exigentes –relata Elizondo–, me decidí por ingenierías, pero un área natural relacionada con la música era la acústica, en donde tenía muchas oportunidades”.

Elizondo reconoció que al estudiar ingeniería nunca pensó en ser maestro, “sino para hacer transformación de la realidad”, pero se vio involucrado en procesos de cátedra casi por accidente del destino.

Siendo estudiante inició su trabajo en el Laboratorios de Vibraciones Mecánicas de la FIME en 1973, invitado por el ingeniero Miguel Medina, primero como ayudante, “limpiando y calibrando equipos, preparando el material para las prácticas” y, después, como instructor.

En esa época era posible que un estudiante fuera instructor de laboratorio y diera clase a los alumnos de su mismo nivel, inclusive a compañeros de generación.

“Pueden pasar dos cosas, que te guste o no, en lo personal el dar clases no sólo me gustó y se volvió una forma de vida, sino que a parte se convirtió en un mecanismo para mantenerte actualizado y, por otro, los alumnos te dan bastante energía y te mantienen con la mente activa y ágil para cumplir sus expectativas”.

En su opinión, el maestro es un guía de estudio de tal manera que los alumnos no pierdan tiempo buscando información, un mecanismo para fomentar metodologías y decide si se les otorga un título o no.

“Existe una responsabilidad sobre el ejercicio profesional de los egresados. Darle un título a una persona no capaz, sobre todo en ingeniería, implica daños a terceros”.

Rápidamente aprendió que debía guardar una sana distancia con los alumnos de tal manera que quedara claro la función de cada quien, “no tuve ningún problema en adaptarme”.

En esa época, a partir de colaborar en la línea de investigación de ruido urbano del Instituto de Investigaciones Ecológicas, se involucró también en proyectos para empresas como consultor industrial.

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