Ezequiel Ander-Egg participó en los debates del VIII Congreso de la Federación Nacional de Estudiantes y Egresados de Trabajo Social

De WikiNoticias UANL

27 de noviembre de 2007

El economista, politólogo y sociólogo habló ante alrededor de mil alumnos y profesionales de todo el país.

Con la anécdota de Rosa Parks, la costurera afroamericana que un día de septiembre de 1955 subió cansada al autobús, se sentó y se negó luego a la exigencia de un blanco para que le cediera el asiento, el pedagogo, economista, sociólogo y politólogo argentino Ezequiel Ander-Egg ejemplificó la validez del trabajo social.

“Son personas insignificantes, pero transformaron la historia. El trabajo social es insignificante, pero absolutamente necesario, lo que se pueda hacer aunque parezca pequeño, es fundamental, como este incidente de Rosa Parks que marcó el inicio del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos.”

En la Conferencia La Competitividad del profesional de Trabajo Social en el mercado laboral, dentro del VIII Congreso de la Federación Nacional de Estudiantes y Egresados de Trabajo Social (FENEETS), Ander-Egg compartió con estudiantes y maestros las teorías resultantes de más de ciento treinta publicaciones y una vida de experiencias en la especialidad.

“Cuando ninguno de ustedes había nacido, en 1959, yo publiqué un libro de técnicas e investigación social, y entre los disparates que dije, estaba que la encuesta es al investigador social como el tubo de ensayo o la probeta al químico. Hoy se ha demostrado que la investigación y el trabajo social van mucho mas allá, en ese sentido las universidades de América Latina tienen que dar un salto en su enseñanza, con entrevistas focalizadas, técnicas de investigación que permitan elaborar diagnósticos y trabajar métodos efectivos.”

El también consultor de la Organización de Estados Americanos (OEA), la UNESCO y la UNICEF, insistió en que el trabajador social precisa tener dominio de lo que en lenguaje moderno se llaman las técnicas instrumentales operativas.

“Esto no se enseña bien en la escuelas de trabajo social, son las técnicas que necesita todo profesional que está en la línea de fuego, en contacto directo con la gente, tiene que tener un buen manejo de técnicas grupales para lograr que el grupo sea productivo, o lo que es lo mismo en el lenguaje de psicología social, que alcance sus objetivos.”

Afirmó que no cualquier persona puede ser trabajador social, se necesitan ciertas características de personalidad, sensibilidad social, sentido de solidaridad, vocación de trabajo y compromiso.

“Si no soy capaz de vibrar ante los problemas de otros, si no soy capaz de desarrollar aquello que el gran psicólogo Carl Roger llamaba la empatía, el saber ponernos en los zapatos de otros, no servimos para trabajo social. En este momento de la humanidad están ocurriendo cosas inéditas, en dos días se gastan en el mundo cinco mil millones de dólares en fuerzas y armamento, prolifera la pobreza, los males sociales y somos la primera generación de la humanidad que podría acabar con la especie humana, pero con trabajo social y desarrollo humano, somos la primera generación que puede acabar con el hambre, la pobreza, y la exclusión social.”

El autor del emblemático volumen Metodología del desarrollo de la comunidad, por el cual han estudiado diversas generaciones, les habló del trabajo social como acción liberadora, de la urgencia de trabajar por un mundo más fraternal y humano, habló de darle poesía a la existencia, “si hay algo capaz de reencantar al mundo, es darle toda la poesía, la belleza, la ternura, el amor, a través del trabajo social. La vida merece vivirse cuando se lucha por un ideal que trascienda.”

Ander-Egg se ha centrado mayormente en la promoción del trabajo social concebido como un modo superior de asistencia y de servicio social.

“No olviden que es trascendental nuestra vibración humana hacia las personas que en concreto sufren los problemas sociales. Si no sentimos que la suerte de cualquier humano nos concierne, no servimos para trabajo social. Piensen que cada día mueren 35 mil niños en el mundo por hambre, que existen 300 mil niños soldados en África, y se necesitan semanas para volver a hacerlos sonreír... nosotros podemos dar una batalla definitiva desde cada uno de nuestros espacios, con un trabajo social auténtico y competente.”

Los retos del desarrollo humano en México, las políticas y la responsabilidad social, fueron también debatidos en el congreso que reunió los días 14, 15 y 16 de noviembre de 2007 en la UANL, alrededor de mil alumnos y profesionales de todo el país.


Herramientas personales