Estudio de abejas nativas previene catástrofe

De WikiNoticias UANL

6 de mayo de 2010

La M.C. Ramírez Freire realizando trabajo de campo.

La disminución de insectos polinizadores ha extendido una alarma a nivel mundial. Si no se toman las medidas necesarias podrían desaparecer cosechas enteras y en consecuencia, productos de primera necesidad derivados de las plantas.

A nivel internacional, la pérdida de su hábitat natural provocada por la deforestación, el uso de pesticidas en cultivos y las enfermedades, ha provocado la disminución en la población de los insectos polinizadores.

México no se encuentra excento de este drama y lo más preocupante es que en algunas zonas del país no se cuenta con datos sobre la situación de los polinizadores, ya que no se han llevado a cabo los estudios pertinentes.

Dentro de la Facultad de Ciencias Biológicas (FCB) de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y con la asesoría del Dr. Glafiro A. Alanís del departamento de Ecología, Dr. Humberto Quiroz del Laboratorio de Entomología, los Drs. Marco A. Alvarado y Rahim Foroughbakhch del Instituto de Biología de la UNAM y del Dr. Ricardo Ayala reconocido internacionalmente como ‘especialista de abejas en México’, se está desarrollando el proyecto de investigación “Las abejas silvestres polinizadoras de arbustivas en el Estado de Nuevo León, México”.

Se sabe que las abejas son los polinizadores más eficientes; sin embargo, de las especies silvestres se tiene muy poca información, cuando menos en la zona noreste del país.

La importancia de estas abejas no sólo radica en la polinización, también están indirectamente implicadas en la elaboración de muchas medicinas, bebidas, colorantes y fibras; además sirven de alimento a otros animales, ayudan a mantener las comunidades saludables y facilitan la reproducción y variación en las plantas.

La M.C. Liliana Ramírez Freire está encargada de llevar a cabo esta investigación. “Este estudio nos permitirá conocer a las abejas locales y a las plantas que polinizan o los tipos de vegetación en los que se pueden encontrar”, explicó la investigadora, quien se encuentra desarrollando el ambicioso proyecto como su tesis doctoral.

Con el estudio también apoyado por el Consejo Estatal de Flora y Fauna de Nuevo León (CEFSNL), y un grupo de “Beemonitoring” de USA, se obtendrá información relevante sobre distribución y preferencia alimenticia de estos insectos, lo que permitirá desarrollar proyectos de manejo y conservación de hábitat y especies de abejas.

En general, los investigadores de la FCB buscan conocer qué abejas son nativas de la región y específicamente a cuáles plantas polinizan.

Aunque ya se han realizado trabajos relacionados con las abejas en el país, se han concentrado en el noroeste, centro y sur de la república, dejando al noreste escasamente explorado y pobremente representado en los registros y colecciones nacionales.

En el Estado de Nuevo León se tienen reportadas 100 especies de abejas, pero la maestra Ramírez Freire asegura que esa cantidad se podría duplicar o triplicar, ya que no se han terminado de estudiar y los muestreos hasta ahora realizados han arrojado datos muy prometedores.

La información que se genere servirá como base para futuras investigaciones y como material de referencia. Según la M.C. Ramírez Freire, la ciencia básica no debe ser tomada como pasada de moda, “al contrario aún nos falta mucho por descubrir. Si queremos conservar, primero tenemos que conocer.”

Además de Nuevo León, los estados de Coahuila, Tamaulipas y el norte de San Luis Potosí, así como el sur del Estado de Texas en Estados Unidos, serían beneficiados con el resultado final del estudio, por lo que su importancia a nivel regional es enorme.

Una vez que se conozca qué especies de abejas habitan una determinada zona y qué plantas están polinizando, en un futuro se podrían reproducir en cautiverio y liberarlas en ambientes naturales para que intervengan con los cultivos o favorezcan la polinización en plantas nativas aun y cuando no sean para consumo humano, pero que sí tengan una importancia ecológica.

Una investigación rigurosa

La maestra Ramírez Freire llega al lugar de recolecta desde muy temprano, generalmente a las ocho de la mañana y se retira hasta después de las seis de la tarde, ya que se toman muestras de abejas sobre plantas en floración y además se colocan unas trampas especiales que requieren permanecer en la zona de muestreo al menos 10 horas.

La investigadora universitaria es acompañada por su esposo, también biólogo de profesión, y por sus dos hijos, es entonces cuando el trabajo de campo se convierte, en algunos momentos, en un paseo familiar por los municipios rurales de Nuevo León.

Para realizar el trabajo de campo, se tiene que cumplir con ciertas condiciones como ser un día soleado, cálido y con poco viento para que a las abejas no se les dificulte el vuelo y puedan llegar a la planta y polinizarla. Hasta el momento llevan 35 zonas de muestreo, las cuales equivalen a la mayor parte del territorio estatal.

Las abejas se colectan sobre las plantas por medio de una red entomológica, se toman notas y cada abeja se guarda de forma individual, especificando qué planta fue a la que polinizó. También se colocan trampas, que son recipientes de varios colores, los cuales fueron escogidos basándose en la literatura y en la coloración de las flores de la región.

Asimismo, se toman muestras de las plantas donde fueron colectadas las abejas, las cuales son preparadas indicando en su etiqueta la clave del insecto polinizador.

Después del trabajo de campo, continúan las labores en el laboratorio, ya que el mismo día de la recolección, las abejas capturadas en flores tienen que pasar por el proceso de montaje entomológico y posteriormente, las obtenidas por medio de trampas son sometidas a un riguroso tratamiento previo, que tiene como finalidad la preparación adecuada para una identificación eficiente.

Todos los especímenes deben portar etiquetas, las cuales llevan datos como fecha, coordenadas, altitud, hábitat, colector, etc., necesarios para un apropiado manejo de información y colección. Todo esto con el fin de crear el mayor registró científico de abejas del noreste del país.

La falta de información motivo la investigación

La maestra Liliana Ramírez ya había trabajado con polinizadores en anteriores investigaciones, pero sólo en cactus, en donde estudiaba una gran variedad de insectos.

Fue mientras investigaba a las abejas que se dio cuenta de la poca información que había sobre ellas, específicamente sobre las especies que se encuentran en Nuevo León.

“Me di cuenta que había un hueco tremendo de información sobre un grupo de organismos importantísimo para que prevalezcan los ecosistemas”, recuerda la M.C. Ramírez Freire.

La falta de información y el hecho de que sea un grupo importante de insectos el que está desapareciendo, convenció a la también egresada de la Facultad de Biología de la UANL para centrar su tesis doctoral en crear este acervo científico que servirá a muchos más investigadores en el futuro.

La maestra siempre menciona la importancia que tiene la investigación básica sobre las grandes y complejas investigaciones de temas específicos. Asegura que hay que empezar desde abajo y hacer todo el trabajo básico para posteriormente hacer trabajos más sofisticados.


  • La M. C. Liliana Ramírez Freire es Bióloga egresada de la FCB, UANL generación 1993-1998, con grado de Maestría en Ciencias Biológicas en 2008, cuya defensa de tesis trató sobre polinizadores de cactáceas en una ANP del municipio de García, N.L. Ha trabajado en el Parque Ecológico Chipinque, UMA “El Viejo” en Pitiquito, Sonora; ha participado en diferentes proyectos apoyando al Laboratorio de Vida Silvestre de esta Facultad. Actualmente realiza el Doctorado en Ciencias Biológicas con acentuación en Manejo y Administración de Recursos Vegetales donde está trabajando con el proyecto: “Las abejas (Apoidea-Hymenoptera) polinizadoras de arbustivas en el Estado de Nuevo León, México”.
Herramientas personales