Estudiantes de la Facultad de Ingeniería Civil de la UANL fueron premiados en la Convención del Concreto en San Antonio, Texas

De WikiNoticias UANL

28 de abril de 2009

Un equipo de la Facultad de Ingeniería Civil de la UANL escaló el podio de premiación en la Convención del Concreto en San Antonio, Texas, con un trabajo relevante en innovación tecnológica para reforzar las estructuras de concreto sin usar acero.

Con la ropa untada de cemento y la mente puesta en la Convención de Primavera 2009 del Instituto Americano del Concreto (ACI por sus siglas en inglés), un grupo de estudiantes de la Facultad de Ingeniería Civil de la UANL trabajaron durante tres meses en la fabricación de una estructura de concreto reforzada con varillas poliméricas, es decir, varillas que no son de acero.

“Concursamos en la predicción de carga, -cuenta Aaron Longoria Laines, uno de los integrantes del equipo-, “para eso teníamos que ensayar varias vigas, probarlas, tener una idea de cuanta carga iban a resistir, estimar valores y lo mandamos en un registro para concursar.”

En marzo d 2009, del 15 al 19, llegó la cita del ACI en San Antonio, Texas. Aarón, junto a sus compañeros Paulo Joel Gómez, Humberto González, Eduardo Salinas y el asesor, Jorge Rivera, encontraron recompensa a su empeño al escuchar sus nombres en la ceremonia de premiación, como ganadores del tercer lugar en la categoría de predicción.

El ingeniero Rivera, quien por quince años ha tenido que ver con cerca de treinta participaciones y una veintena de primeros lugares en competiciones de la ACI, comentó que trabajaron sobre medidas prescritas en la convocatoria.

“Los muchachos debían conseguir una masa mínima de 5 kilos y máxima de 15, lo cual los obligaba a hacer una estructura un poco caprichosa, pero el resultado fue sorprendente, sobre todo porque se adentraron en la utilización de nuevas tecnologías que ya se están aplicando en los sistemas constructivos del mundo, con éxito en el desarrollo sustentable y la durabilidad.

“Es innovación tecnológica para reforzar las estructuras de concreto sin usar acero, sabemos que el acero se está agotando en el mundo, se ha demostrado que es viable para usarse en un futuro cercano, y además no se corroe”.

Sobresalir entre otros 27 equipos participantes de Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico y Ecuador, fue muy emocionante para el estudiante Pablo Joel Gómez Salas.

“Fuimos el segundo equipo en probar la viga, qué nervio, veíamos a los otros llegar con las vigas en sus estuches y nosotros con las vigas enrolladas en periódicos y cintas, por eso ver nuestros nombres en la premiación fue de mucho orgullo, a pesar de que estábamos buscando un mejor lugar”.

“Y nos sirvió de mucho todo el proceso, no fue sólo agarrar el proyecto, investigamos en libros, en gráficos que nos habían dado en clases para sacar la relación agua cemento, estuvimos estudiando sobre la geometría, para después llevar la investigación a la práctica, cada uno de nosotros aportó ideas y todo salió bien”.

Eduardo Salinas Ibáñez convivía por primera vez con estudiantes de su especialidad de otros países.

“Me quedo con mucho aprendizaje, e hicimos muy buen equipo, en vacaciones en lugar de estar descansando, estuvimos trabajando, entonces es mayor la satisfacción personal, mi familia y mis amigos estuvieron muy al tanto, me felicitaron por haber representado a mi país, a mi universidad”.

Humberto González recuerda los detalles del proceso previo, la ansiedad cuando fallaba la viga, cada investigación sobre materiales.

“Era una varilla que no es común para nosotros utilizarla, tuvimos que prepararnos en materiales relativamente nuevos, pero fue de mucha emoción lograr lo que queríamos, es algo que quisiera volver a vivir.”

Los días intensos, previos al concurso quedan en el recuerdo de Aaron Longoria y le permiten saborear mejor la conquista.

“Me acuerdo que primero definimos la sección de la estructura que se asemejara a una letra A, pues pensamos que sería eficiente para resistir la carga, empezamos a hacer nuestros colados, definimos las proporciones del material que íbamos a usar, según la restricción de peso entre los cinco y 15 kilos. Empezamos a dibujar a mano alzada la forma de la estructura, viendo cuál era la buena, que no se deformara mucho, construimos el molde, y utilizamos como agregado carbón coque, microsílica, agua y un aditivo que permitió revolver todo y que quedara más fluído.”

Jorge Rivera destacó los aportes de los estudiantes en esta edición del concurso.

“Uno los asesora, les propone, sugiere, pero ellos hacen todo, y mejoran cada idea, son jóvenes con mucha creatividad, venían a trabajar sábados, domingos, en vacaciones, terminaban sucios, pero lograron mantener un prestigio que ya se ha ganado a pulso, a la UANL nos ven como los favoritos año con año, nos conocen y dicen ‘ahí están los de México, hay que ganarles a ellos’, es satisfactorio ver que hemos dejado huellas.”

El primer lugar correspondió a un staff canadiense; el segundo, a estudiantes de Houston, Texas y el tercero para el equipo de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Con esta nueva edición, el Instituto Americano del Concreto, fundado en 1904 y con su sede central en Farmington Hills, Michigan, EE.UU., continúa promoviendo el conocimiento y la investigación sobre la utilización del concreto, y encuentra en los estudiantes de la Autónoma de Nuevo León, asiduos y constantes seguidores.

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