Es referente imprescindible en la formación de profesionales de las artes escénicas

De WikiNoticias UANL

1 de diciembre de 2005

La Facultad de Artes Escénicas inauguró su Teatro Espacio con el montaje de "Nora", y nada mejor que estrenarlo con una obra de Emilio Carballido, en homenaje al dramaturgo mexicano por sus 80 años de vida.

Una realidad espanta a Nora. Es víctima de la sociedad, de los prejuicios, de su propio marido, de su entorno humilde y de su sexo. Un buen día reacciona como mujer y dice, “no tengo ninguna razón para ser más débil que un hombre, yo tengo mi voluntad y mi manera de ser”. Renuncia y deja a su marido.

Mientras un grupo de actores, estudiantes y egresados de la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León desdobla su creatividad en la gestación de los personajes de Nora, los espera un sitio ideal de presentación: Teatro Espacio. Y nada mejor que estrenarlo con una obra de Emilio Carballido, en homenaje al dramaturgo mexicano por sus 80 años de vida. Y la fórmula no podía fallar, pues si un director lo conoce y lo ha montado, ese es Luis Martín.

La obra de Carballido se caracteriza por incluir la representación compasiva de los personajes, las mujeres especiales, el humor gentil, escenarios distintos de México, el lenguaje cercano, la búsqueda de conciencias y una mezcla impresionante de realidad y fantasía mostradas por la elocuencia del teatro.

“Hemos escogido Nora y Pequeña serenata para estrenar este teatro pues estas obras reflejan lo que ocurre en México. Creemos que un actor universitario debe involucrarse con la realidad mexicana, en contraposición con las frivolidades que nos ofrece la televisión. Debe estar consciente ante todo de la realidad social de su país y su entorno”, dijo Luis Martín Garza, director escénico.

Rogelio Villarreal Elizondo destacó una coincidencia más en este homenaje: el que Carballido ha hecho lo que ningún otro dramaturgo, dar una cantidad importante de obras cortas de una excelente calidad para trabajar en la formación de actores.

“Nunca se ha instalado en su sitio como el mejor dramaturgo de México que no quiere saber de nada; por el contrario, no deja de pensar en la formación de los estudiantes, en la gente que va a ser teatrista. Es el dramaturgo más montado en México pero también el más conocido por todos los estudiantes de teatro.”

Carballido ocupó la noche del 25 de noviembre un sitio en primera fila donde pudo observar complacido los montajes con equipos de iluminación y acústica de la más alta tecnología y al tipo del teatro isabelino gracias al concepto multifuncional del Teatro Espacio.

Esto ocurrió por primera vez en la ciudad con los parámetros requeridos, ya ayudan las posibilidades de desplazamiento que ofrece el recinto.

Al final de las funciones, Villarreal Elizondo relató que en Monterrey ha pasado una situación curiosa: desde el montaje de Te juro Juana que tengo ganas, realizada por Luis Martín, se estableció una querencia con Carballido no sólo como dramaturgo sino como persona.

“Se le quiere, se le admira y se le respeta, es un señor que se da tiempo de atender y dar afecto a la gente.”

Carballido se levantó de su silla de ruedas y avanzó apoyado en su bastón hasta el centro del escenario, donde en representación del rector José Antonio González Treviño, el secretario de Extensión y Cultura le hizo entrega de la placa de reconocimiento con la siguiente inscripción.

“La Universidad Autónoma de Nuevo León otorga el presente reconocimiento al maestro Emilio Carballido al celebrar el octogésimo aniversario de su vida, existencia prolífica y determinante para el teatro mexicano, autor fundamental de la dramaturgia nacional y referente imprescindible en la formación de los profesionales de las artes escénicas de nuestra institución.”

Conmovido al borde de las lágrimas, el dramaturgo felicitó a Luis Martín por el excelente montaje de Nora, deseó éxito tanto a los estudiantes que han de iniciar su carrera profesional como al nuevo Teatro Espacio. Al final, los jóvenes actores se tomaron fotos con el autor y le pidieron autógrafos y entre las numerosas muestras de afecto Rubén González Garza le obsequió un retrato que le pintara al lado de sus inseparables gatos.

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