Es Facultad de Música cantera del bel canto y buena música

De WikiNoticias UANL

15 de diciembre de 2008

Consciente del potencial de sus pupilos, la maestra Suárez Treviño dirigió un concierto con una selección de óperas muy conocidas, y del gusto del público local, pero de alta exigencia.

En cada alumno y ex alumno de la Facultad de Música de la Universidad Autónomo de Nuevo León (FAMUS) está representada la calidad profesional de músicos y cantantes como el mejor pasaporte llevado más allá de las fronteras nacionales.

Un ejemplo puntual de ello es el reconocimiento de estudiantes nacionales y extranjeros, así como locales que después triunfan afuera, que ya por varios años ha convocado la facultad para su educación musical profesional.

Y sin duda una de las piezas fundamentales de ello es la labor realizada por la reconocida soprano y maestra Graciela Suárez Treviño al formar a varias generaciones de cantantes en dicha casa de estudios.

Para coronar dicho trabajo, y como ya es costumbre en los últimos años, la facultad presentó un concierto con extractos de óperas el pasado viernes 21 de noviembre en el Teatro Universitario de Unidad Mederos.

El objetivo de montar un concierto de dicha naturaleza, explicó Suárez Treviño, se hace para que los alumnos tengan una visión de cómo se realiza un concierto, u ópera, cuidando los detalles de vestuario, dirección y selección de piezas y tiempos en el escenario.

“(Aunque) no pretendemos poner una opera a nivel profesional, pusimos un muy buen vestuario y dirección, muy apegado a la dirección operística”, aseguró la maestra.

Entre los orgullos de la facultad se encuentran el reconocido tenor Sergio Blázquez, y la soprano Laura Buenrostro Suárez, quienes han conquistado varios escenarios en Europa y América.

El reconocimiento de la escuela es tal que cuentan con estudiantes de otros países. Tal es el caso de la colombiana Natalia Hurtado, quien desde el 2005 llegó a la ciudad y forma parte de los "Jóvenes Talento" de la UANL.

"Por ejemplo aquella chica es de Ciudad Victoria, aquélla otra viene de Veracruz. Hay mucha gente de otras ciudades que vienen porque han escuchado de la escuela", expuso la maestra.

En cuanto al aprendizaje y perfeccionamiento del canto, explicó, es una disciplina que en los primeros años se tiene que estudiar bajo la supervisión del maestro, de ahí que el trabajo se hace más arduo.

Y para bien de la escuela, subraya, actualmente existe una sana competencia interna entre los coros de los alumnos que cursan el sistema técnico y aquellos que estudian a nivel profesional.

"La gente si conoce, sabe que hay cantantes buenos, sabe de la facultad. Nos llaman pidiendo informes y felicitando a los muchachos".

Sin embargo al repensar el trabajo de formar músicos y cantantes, en los últimos años, las impresiones de la cantante es que quizá hoy "nadie quiere trabajar como debe ser".

"El bel canto está en crisis, todos se conforman con trabajar por encimita. Hay mucha mímica pero ya no se preocupan por la voz", manifestó.

Es por esto que lo importante para ella, aseguró, es formar buenos estudiantes y músicos sobre la base del compromiso con ellos y con sus padres. Responsabilidad que, arguye, se tiene con los que vienen incluso de otros países.

"Aún con lo hecho me gustaría ver muchos más cantantes, quiero ver mi trabajo en las nuevas generaciones", concluyó.

UN CLÁSICO CONCIERTO OPERÍSTICO

Consciente del potencial de sus pupilos, la maestra Suárez Treviño dirigió un concierto con una selección de óperas muy conocidas, y del gusto del público local, pero de alta exigencia.

El programa dio inicio con el extracto Ancora un passo orvia de la ópera “Madamma Butterfly” de Giacomo Puccini, que interpretaron a coro Lourdes Martínez y Gerardo Rocha.

Martínez, quien encarnara a La Madamma, después interpretó Un bel di vedremo y Tutti i fior, esta segunda pieza acompañada de Mónica Flores. El extracto concluyó con el “Coro de las moscas” ejecutado por el Coro de la Ópera de la FAMUS.

Después tocó el turno para demostrar su talento a la mezzo-soprano Bianca Gutiérrez, quien dio vida al pasaje A cerba Voluttá, de la ópera “Adriana Lecouvre” de Francesco Cilea.

Continuó la gala Carlos Alberto Martínez interpretando Un furtiva lágrima de la obra “Elixir de amor” de Gaetano Donizetti y siguió Der Hölle Rache, parte de “La Flauta mágica” de W. Amadeus Mozart en la voz de la colombiana Natalia Hurtado.

En una muestra de versatilidad, con su voz José Manuel Sala convocó al ‘mercenario’ Nemico della patria, de la obra “Andrea Chénier” de Umberto Giordano y también a Il toreador, tema de la conocida ópera “Carmen” de Georges Bizet.

El concierto concluyó con el brindis de “La Traviata”, de Giuseppe Verdi, en las magnas ejecuciones: Sempre libera de Lourdes Martínez y Libiamo ne’lieti calici interpretada también por Lourdes y acompañada de Carlos y el Coro de la Ópera.

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