Enjevecer con calidad de vida, un objetivo de la Facultad de Medicina

De WikiNoticias UANL

25 de marzo de 2009

El programa involucra temas diversos, autoestima, ejercicio físico, nutrición, amor, depresión, insomnio y memoria, entre otros.

El Centro Regional para el Estudio del Adulto Mayor (Cream), como espacio de diagnóstico, manejo, tratamiento, rehabilitación e investigación en geriatría y gerontología brinda una atención global a la persona mayor.

¿Es posible envejecer con calidad de vida? ¿Se acaban los planes cuando uno se hace “viejo”? Precisamente los años acumulados ponen a trabajar a estas personas, ocupadas en lograr la excelencia en la cultura del envejecimiento. Se trata de un equipo interdisciplinario en el Centro Regional para el Estudio del Adulto Mayor (Cream) liderado por el doctor. Ricardo Salinas Martínez y conformado por médicos geriatras, gerontólogos, psicogeriatras, neuropsicólogos, especialistas en nutrición, trabajo social, enfermería, fisioterapia, uroginecología y podología.

Un conjunto de actividades múltiples para la estimulación del buen desarrollo del proceso de envejecimiento es lo que estos especialistas del Hospital Universitario José Eleuterio González llaman “un envejecimiento robusto o exitoso”.

“Hay enfermedades que son asociadas a la vejez, que la edad va haciendo más frecuentes –relata el doctor Ricardo Salinas, jefe del Servicio de Geriatría– y esas son hipertensión, diabetes mellitus, algunas formas de cáncer, enfermedades cerebrovasculares, de Parkinson, y la demencia de Alzheimer.

“Y hay otras enfermedades que son propias de la vejez, resultado de la interacción de varias enfermedades en un solo individuo y su presentación atípica, en lo que llamamos los síndromes geriátricos”.

Entre estas últimas mencionó los trastornos depresivos, trastornos de memoria o confusión, inmovilidad, trastornos de la marcha y caída, síndrome de fragilidad, incontinencia urinaria, problemas del pie y la hiporexia del anciano, es decir, la pérdida de apetito en la persona mayor.

“Tenemos un taller de estimulación cognitiva para enfermos de Alzheimer –agregó el doctor–, un club de geriatría que se reúne una vez al mes para hablar de aspectos propios de la salud de la persona mayor, tenemos talleres de pintura, clases de baile, trabajamos en terapias de apoyo para familiares de pacientes con Alzheimer y un nuevo taller para estímulo de la memoria dirigido a personas sanas que reporten tener olvidos importantes.”

En el último año el CREAM atendió a cerca de cuatro mil personas incluyendo a quienes acuden a sus instalaciones, ubicadas a un lado de la entrada a Urgencias del HU, en los servicios de hospitalización y en las casas de residencia o asilos.

El tratamiento no es exclusivamente médico. La trabajadora social Rebeca Barbosa Téllez, coordinadora del Programa de Educación del Adulto Mayor del CREAM, habla de la importancia, no sólo de que la persona cuide y conozca su vejez para poder disfrutarla y tener una mejor calidad de vida durante el envejecimiento, sino tomar conciencia desde edades tempranas de que los cuidados en la juventud se revierten en más calidad de vida en la etapa de la vejez.

“Tenemos un programa de educación social –relató Barbosa Téllez–, se lleva durante todo el año, dos veces al mes se dan pláticas educativas relacionadas con el envejecimiento, los problemas de salud más apremiantes sucedidos dentro de esa etapa, la relación con la familia, el cuidado de todos los miembros del grupo familiar hacia el adulto mayor.”

El programa involucra temas diversos, autoestima, ejercicio físico, nutrición, amor, depresión, insomnio y memoria, entre otros.

La neuropsicóloga Sandra Meza Cavazos trabaja teniendo en cuenta la situación emocional de los mayores y su relación con la familia.

“Normalmente el adulto mayor tiende, por una dinámica o cultura establecida en nuestra sociedad, a adaptarse a un nuevo rol en el cual no demandan lo que en realidad les gustaría, tienden a aceptar un poco más lo que vienen a decirle los hijos porque en estas etapas se hace una inversión de los roles.

“El hijo pasa a ser la cabeza de la familia, quien administra, controla y decide, pero realmente eso no es lo mejor para el adulto mayor pues ellos siguen teniendo deseos, inquietudes.”

Ricardo Salinas refirió el fenómeno, denominado ageísmo, que conlleva a ciertas posturas de prejuicios hacia las personas de avanzada edad.

“Es un fenómeno cultural que debemos erradicar. Parte de nuestro propósito es educar a la gente de que el envejecimiento no necesariamente cursa con la enfermedad o el sufrimiento. La depresión o confusión no son intrínsecas del envejecimiento, son manifestaciones de una enfermedad que debe ser diagnosticada y atendida.”

La intención de ofrecer un enfoque integral al tema les hace observar de cerca y promover los derechos del adulto mayor. Rebeca Barbosa explica que además de tener derechos como todos los civiles, existe la Ley del Adulto Mayor y la Procuraduría del Adulto Mayor.

“Ante la falta en muchos casos de una cultura familiar sobre cómo cuidarlos y abordarlos, a veces llegan a los extremos de invadir o violentar sus derechos como personas, a veces sin querer o a veces premeditado.”

PREOCUPA TENDENCIA A ENVEJECIMIENTO DEMOGRÁFICO

Según cifras del INEGI (Instituto Nacional de Geografía e Informática), en la actualidad ocho de cada cien habitantes de Nuevo León son adultos mayores, es decir, tienen 60 o más años de edad, pero el número tiende a ir en aumento.

El doctor Salinas mencionó el hecho de que en el último censo por primera vez menos niños nacieron que niños llegaron a los cinco años de edad, lo cual indica que la base de la población es más estrecha que el punto que sigue.

“El envejecimiento primario es resultado de la disminución en los nacimientos, eso va a representar una situación dramática para 2050 donde hablaremos de 30 por ciento de gente mayor. Ahorita la relación anda como en un mayor por cinco o seis personas en edad económicamente activa, pero llegará a estar al dos por uno.”

El CREAM como centro de diagnóstico, manejo, tratamiento, rehabilitación e investigación en geriatría y gerontología se ocupa en el presente y trabaja por crear una cultura que minimice las predicciones futuras.

“Brindamos una atención global a la persona mayor. La geriatría es la especialidad de la medicina que se encarga de los problemas de salud de la vejez y la gerontología se encarga del estudio del fenómeno de envejecimiento que puede abarcar muchas disciplinas, va desde lo biológico hasta lo social.

“La combinación de ambos resulta en una mejor atención para la salud pues conocemos los aspectos sociales del envejecimiento, las expectativas de los individuos con su edad, las redes de apoyo formales e informales con que cuentan y, por otro lado, conocemos desde la fisiología del envejecimiento, cómo se presenta en el organismo, a consecuencia de qué, las enfermedades de la vejez y unas enfermedades muy particulares del adulto mayor que conocemos como síndromes geriátricos.”

Las pláticas del programa de educación social para el adulto mayor se llevan a cabo los sábados a las 10:00 horas en el auditorio del Cream. Informes: teléfono 8123-2436.

¿LLEGA A UN LUGAR Y NO RECUERDA A QUÉ IBA?

Cuando buscas las llaves y no sabes dónde las tienes, ir manejando y preguntarnos, ¿cerré la puerta, no la cerré? Cuando vas a un lugar y no te acuerdas a qué ibas... llega a ser bastante frustrante; entonces un problema de memoria no interfiere funcionalmente porque seguimos haciendo nuestras cosas, pero no tenemos la misma tranquilidad, no estamos igual de relajados, por lo que se llega a reducir de alguna manera nuestra calidad de vida.

Después de plantearse la anterior reflexión, la neuropsicóloga Sandra Meza Cavazos pensó en establecer un taller donde las personas aprendieran a analizar los fallos de memoria, aplicar estrategias para minimizarlos, ofrecer técnicas para mejorar el recuerdo y aumentar los conocimientos sobre qué es y cómo funciona la memoria.

“En la mayoría de los casos son personas normales sin ninguna enfermedad diagnosticada –explica Sandra Meza–, el problema de memoria se debe más bien a un problema de atención, son olvidos cotidianos que no se consideran enfermedad, pero es importante acudir al servicio para una evaluación a fin de determinar si hay otros síntomas que puedan apoyar el diagnóstico de una demencia.”

El Taller de Mejora de la Memoria en el CREAM consta de dinámicas grupales estructuradas en una sesión semanal de hora y media, con una duración de tres meses. Va dirigido a personas a partir de los 40 años con quejas de pérdida de memoria y se interesen por estrategias para mejorar su estado.

“Influyen muchas variables –agrega Meza–, podemos hablar de variables ambientales como contaminación, ruido, estrés, experiencias personales, pérdidas familiares, de empleo, de rol social, que pueden llevar a una persona a una situación de olvidos tempranos y autolimitados.”

También mencionó variables genéticas, aspectos físicos de la persona, “no podemos determinar que si comienza a tener olvidos y no se cuida va a caer en alguna enfermedad, pero podemos decir que es más probable”.

El taller se estructura en dos sesiones iniciales de bases teóricas a través de un lenguaje coloquial; en el resto de la sesiones se revisan técnicas, ejercicios y se dan estrategias para mejorar la memoria. En la primera y en la última sesión se hace una evaluación aplicando una escala sobre quejas subjetivas de memoria para determinar el efecto del taller.

“Para entrar al taller, primero se hacen dos pruebas básicas, lo que se conoce comúnmente como el minimental, un instrumento usado a nivel internacional con treinta preguntas para evaluar de manera muy general memoria, lenguaje, praxia, atención, orientación, cálculo.

“Se aplica además la escala de depresión geriátrica (GDS por sus siglas en inglés). Si la persona obtiene más de 24 puntos en el minimental y un GDS de menos de cinco puntos se considera apto para entrar al taller, es decir, no estar deprimido y no tener problemas de memoria muy significativos.”

La especialista señala que en un ambiente de muy baja estimulación, mayormente de recursos económicos bajos, cuando no se tiene un ambiente sano, de actividad y cuidados, la calidad de vida disminuye. La atención a tiempo de cada uno de estos aspectos ayuda a prevenir padecimientos importantes en edades avanzadas como el Alzheimer.



Herramientas personales