En la teoría de género todavía no podemos cantar victoria

De WikiNoticias UANL

15 de julio de 2005

Para la investigadora Emilia Recéndez Guerrero aún se requiere de toda una labor para crear una nueva cultura en donde los roles establecidos puedan cambiarse de modo que las mujeres accedan a los espacios de los hombres y éstos tengan contacto con las cosas que la sociedad ha dictaminado como exclusivas de la mujer.

Como parte de las actividades realizadas por el Aniversario 55 del Colegio de Letras Mexicanas de la Facultad de Filosofía y Letras, la coordinación a cargo de Dolores Hernández, organizó una serie de actividades culturales y académicas, entre ellas, el curso dictado por la Dra. Emilia Reséndez Guerrero sobre las diferencias entre historia de las mujeres, estudios de género y feminismo.

Emilia Reséndez Guerrero, docente e investigadora del Centro Interinstitucional de Investigación en Humanidades y Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas, afirmó ante un grupo heterogéneo conformado por maestros, estudiantes y egresados de la facultad, la importancia de este tipo de estudios ya que “quienes estamos cerca de las humanidades debemos trabajar por crear una nueva cultura humanista y a esto me refiero con crear una cultura de equidad, de igualdad”.

¿Cuáles son los aspectos más importantes de cada una de estás líneas, tanto de la historia de las mujeres, estudios de género y feminismo?

El feminismo tiene que ver ante todo con las acciones y las demandas que desde el siglo XIX las mujeres han enarbolado, tanto por el reconocimiento a su capacidad intelectual, así como el derecho al sufragio; creo que sigue existiendo si entendemos por feminismo esa lucha de las mujeres por abrir espacios y por lograr la igualdad, ahora de manera distinta a como se daba en los setenta, muy matizado y trabajando desde otros ámbitos, como el trabajo o la academia.

Por otro lado, la historia de las mujeres narra o rescata cómo se han desarrollado desde la antigüedad, aporta principalmente teoría. El género es una categoría de análisis propositiva, es un método, es principalmente teoría y por supuesto sus antecedentes son el feminismo, es una manera de analizar las sociedades y las relaciones sociales, se nutre de todas las disciplinas sociales, que desde luego desde la interdisciplinariedad.

Estas tres líneas han sido abordadas por Emilia Recéndez como parte de su investigación de doctorado, ya que trabajó sobre las mujeres zacatecanas del siglo XIX. En esta investigación realizó un panorama general donde estuvieran representadas las mujeres de los diversos ámbitos sociales.

“Traté de presentar en mi trabajo a todas las mujeres de todos los sectores, mujeres de las clases populares que trabajaban de lavanderas, de cocineras, de comerciantes, así como a las que hoy en día serían mujeres de la clase media y a las de elite; observé cómo incidía su trabajo en la vida del hogar y también la forma cómo aportaban a la vida económica de la sociedad zacatecana, así como incidía su actividad y su trabajo en términos modernos en las sociedades en América, es un panorama de la mujer del siglo XIX”.

¿Considera que esta investigación representa parte de la realidad nacional de ese entonces?

Yo creo que ese trabajo es representativo de México y de lo que era la Nueva España, y creo que este tipo de trabajos se pueden realizar para cualquier parte de la República Mexicana que cuente con archivo, porque una de las grandes limitaciones son los archivos y Zacatecas cuenta con una riqueza en archivos coloniales.

¿El rescate de la historia de las mujeres, el feminismo y los estudios de género han contribuido a la aparición de una mujer más consciente de sí y sus circunstancias, hay un equivalente en el hombre?

Las mentalidades son muy difíciles de cambiar, mucho más cuando están asidas al poder. Si lo vemos al nivel del Estado, si lo vemos al nivel de la familia, soltar el poder no es fácil y tenerlo es cómodo, por tanto se requiere toda una labor para una nueva cultura en la que se compartan cosas, intereses, responsabilidades, que permita que los hombres tengan contacto en las cosas que la sociedad ha dictaminado son exclusivas de las mujeres.

Esta es parte de una nueva cultura y de ese nuevo hombre que también está aceptando que los roles establecidos pueden cambiarse, y creo que los cambios son lentos en las mentalidades y es cuestión de ir trabajando en eso y sobre todo que los hombres acepten compartir espacios que eran sólo de las mujeres.

¿Es valorada dentro de la academia la teoría de género?

Yo creo que sí, pero por un núcleo minoritario, las estudiosas de las mujeres, ya sea desde la historia, el feminismo o la teoría de género seguimos siendo un grupo reducido, todavía no podemos cantar victoria.

¿Qué falta para dar ese paso?

El trabajo desde todos los ámbitos, desde la familia, reeducar a sus esposos, las madres reeducar a sus hijos, de otra manera y con otra mentalidad y las misma mujeres reeducarnos porque en la medida que no conozcamos o defendamos nuestros derechos y en la medida que no hagamos partícipes a los otros de estas cosas que forman parte de la igualdad y la justicia el mundo no va a cambiar, lo que hay que hacer es trabajar, trabajar desde todos los ámbitos, desde la academia, desde la casa, desde donde estemos.

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