En deuda histórica con fray Servando Teresa de Mier (Cátedra 2007)

De WikiNoticias UANL

26 de octubre de 2007

El lugar de fray Servando Teresa de Mier como uno de los fundadores de México no se le ha concedido de manera merecida, dijo el crítico literario y ensayista Christopher Domínguez Michel.

El lugar de fray Servando Teresa de Mier como uno de los fundadores de México no se le ha concedido de manera merecida, dijo el crítico literario y ensayista Christopher Domínguez Michel.

Al inaugurar la Cátedra Fray Servando Teresa de Mier del Centro de Estudios Parlamentarios (CEP), añadió que “ese lugar como ‘abuelito’ de la nación tiene una lección histórica e intelectual que darnos.

“Quienes tenemos una visión liberal, democrática de la vida política basada de preferencia en la discusión de los cuerpos colegiados, en la vida parlamentaria, tenemos en fray Servando una fuente de lectura y de sabiduría”.

Domínguez Michael recibió el Premio Xavier Villaurrutia 2004 por su obra Vida de fray Servando por ser “sin la menor duda el mejor trabajo literario”, donde utilizó técnicas como el ensayo, la investigación histórica e igualmente hizo uso de la historia novelada.

Se acercó al personaje “atraído por su naturaleza novelezca, por sus aventuras y por la inmensa picardía con la que contó su propia vida.

“Me di cuenta que no había una biografía satisfactoria, sus memorias, principal fuente de documentación, son una novelización de su propia vida, yo quise operar en sentido contrario, tratar de ver qué era verdad y que era mentira”.

NOVICIO CON AFÁN DE TRASCENDER

Domínguez se dio cuenta a lo largo de su investigación que fray Servando era un personaje del siglo XVII, no vivía en el tiempo que uno supondría debió haber vivido, pues era resistente pese a la Ilustración y a la Revolución Francesa.

El novicio nacido en Monterrey y llegado a la ciudad de México a los 17 años, fue estimulado por las locuras y erudición charlatana del anticuario Juan Ignacio Borunda, para predicar en 1794 la famosa colegiata de Guadalupe.

Se trataba de una historia ya conocida en la que creían de manera firme los dominicos, según la cual el apóstol Santo Tomás predicó en América, lo que ponía en duda la legitimidad de la conquista llevada cabo por los franciscanos.

“La idea de sustentar el origen de México en una misión apostólica era políticamente muy fértil y peligrosa, era darle mayoría de edad a una nación.

“En eso se metió fray Servando –agrega Domínguez–, no tenía idea, por su ignorancia de lo que pasaba en el mundo, de lo que iba a provocar este discurso. Yo creo que este sermón fue una irresponsabilidad, un acto temerario de un joven predicador que quería darse a conocer y que cayó en pésimo momento, el de la Revolución Francesa, en que las monarquías se sentían realmente amenazadas”.

Cuando se da cuenta del embrollo político, se va convirtiendo, veinte años después, en una figura protagónica de la Independencia y de los primeros años de vida independiente de México.

CONVENCIDO PARLAMENTARIO

Fray Servando creía que la vida política era parlamentaria, de diálogo, de conciliación, democrática. “Si hay algo en Mier es vida parlamentaria, ese ideal de que la vida de un país se discute en una asamblea”, explicó.

En París, en 1801, tiene su primera experiencia parlamentaria en la iglesia constitucional francesa, luego, en la guerra española contra la intervención napoleónica, “recibe el choque de la modernidad”.

En Londres entra en contacto con el mundo de los independentistas como José María Blanco White, y se da cuenta que la Nueva España debe ser un reino autónomo en paridad de circunstancias respecto a los reinos de España, con libertad de comercio e igualdad entre criollos y españoles.

La negativa a cualquier modificación al régimen colonial discutido en las Cortes de Cádiz en 1812 y el refuerzo de la monarquía absoluta, lo lleva a una radicalización.

En Estados Unidos se vuelve independendista y, luego, con muchos trabajos, republicano al estar en contacto con el colombiano Manuel Torres.

“Mier ya es un teórico revolucionario, vive en la conspiración y está en discusión y búsqueda de una solución a la cuestión americana”.

Con un sentimiento profundamente antiespañol, se embarca en la aventura de Francisco Javier Mina con la “fantasía de provocar la independencia de América”.

Fracasada la empresa, recobraría su libertad hasta consumada la Independencia en 1821, con una estatura de político experimentado e intelectual internacional.

Pero en ese año Mier todavía dudaba si México debía ser una monarquía constitucional o una república, y en el congreso constituyente y en el segundo congreso, se debate su polémica posición entre república central o federal.

“¿Por qué Mier no tenía cartas federalistas?, se preguntó Domínguez, es cuestión de ver su famoso discurso de las profecías que dice que este país era pobre, estaba en guerra, era inmenso, si lo hacían federal se iba a desmembrar.

“Para él lo más terrible era que la nación fundada por Santo Tomás quince siglos antes, se desmembrara, era la partición del cuerpo de Cristo”.

Finalmente su posición a favor de una federación moderada, “fue un argumento para postergarlo durante buena parte del siglo XX de la primera fila de los héroes de la patria.

“En los largos años del gobierno del PRI había una especie de dogma más o menos aceptado de que había un perfil de héroe patrio en el que se tenía que ser federal.

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