El valor de la imagen es su capacidad de sintetizar y conmover

De WikiNoticias UANL

30 de mayo de 2008

El reconocido fotógrafo Rogelio Cuéllar ofreció una conferencia sobre la relación entre el arte de la fotografía con la escena teatral y sus protagonistas con motivo de su exposición fotográfica “Teatro mexicano”, exhibida en el área acristalada del Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

Este 30 de mayo de 2008 el reconocido fotógrafo Rogelio Cuéllar ofreció una conferencia sobre la relación entre el arte de la fotografía con la escena teatral y sus protagonistas con motivo de su exposición fotográfica “Teatro mexicano”, exhibida en el área acristalada del Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

Las 35 imágenes de la muestra provienen de una selección de 150 fotografías destinadas al libro del teatro universitario, editado por la Dirección de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en diciembre pasado.

Cuéllar inició a los 17 años de edad el registro gráfico de la historia del teatro universitario a través de la Dirección de Difusión Cultural.

“Fue tanto mi gusto y pasión que comencé no solamente a ir por la dinámica del trabajo”.

Agradeció a los grandes directores la libertad de trabajar dentro de sus proyectos, desde la lectura y análisis psicológico del texto, los ensayos, hasta los montajes, entre ellos a Héctor Azar, Héctor Mendoza, Luis de Tavira, Julio Castillo, Sabina Bergman, Pepe Caballero y Jesusa Rodríguez.

Aprendió a involucrarse con el texto y los actores, descubrió la importancia de presenciar y disfrutar la obra tres o cuatro veces antes de fotografiarla, acercarse de diferentes formas y ángulos, con telefoto y angular, a trabajar sin flash, a moverse con pies de gato, captar el movimiento o congelarlo en blanco y negro no en color, para darle mayor fuerza, rompiendo con ello la falacia según la cual retratar teatro es fácil.

“Cuando se abría el telón me sentía parte del equipo de trabajo”, expresa. En Héctor Azar ve a su papá grande, “me enseñó lo efímero, sagrado y cruel que puede ser el teatro. El teatro es de entrega, es de pasión”.

Entre sus experiencias intensas y conmovedoras están los proyectos tanto del teatro de barrios como el popular campesino, así como los festivales cervantinos, “me tocó una época maravillosa la de los setenta y mediados de los ochenta”.

Para él determinan una imagen la fuerza visual, la estética y la composición, su valor agrega, es su capacidad de sintetizar, comunicar, conmover, perpetuar una instancia, “en ese momento, es más universal, quiere decir que dialogamos con ella y forma parte de la memoria colectiva, se convierte en icono, es a lo que aspira uno”.

Cuellar asumió el trabajo fotográfico por una necesidad de comunicarse, tenía de joven la efervescencia de las ideas no tanto de izquierda sino de justicia contra el sistema político o la explotación, “no las he perdido, ya no creo en ningún partido, sólo creo en la capacidad de trabajar y comunicar sin imposición”.

Reconoce en el formato digital la posibilidad de manipular a nivel formal la imagen, permite experimentar y crear universos, lo cual no puede ser aceptado para el caso de la documentación y registro de una realidad, le preocupa en cambio la manipulación conceptual de las imágenes.

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