El teatro y su vida. Entrevista con Hernán Galindo

De WikiNoticias UANL

23 de marzo de 2010

Contar con 30 años de carrera teatral se dice fácil, sin embargo detrás de este logro, hay un sinfín de historias paralelas que contar.

Hablar de Hernán Galindo es hablar de una persona que vive de y para el teatro.

Egresado de la “Preparatoria 2”, de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), el hoy destacado actor, dramaturgo y director de teatro, busca en sus memorias para compartir con el lector el libreto de su vida.

“Me considero muy afortunado porque desde muy joven me di cuenta del gusto que sentía por la actuación, estaba en plena secundaria y tenía 14 años cuando ingresé al primer grupo de teatro.

“Cuando entré a la preparatoria, tuve la suerte de formar uno de los primeros grupos de actuación de la escuela. La decisión de dedicar mi vida al teatro, ahora que lo pienso, la tomé desde muy joven, afortunadamente en casa me apoyaron lo suficiente”, comentó entre risas, Hernán Galindo.

Al terminar sus estudios de bachillerato, Galindo fue becado por la Universidad Autónoma de Nuevo León para estudiar Artes Escénicas en el desaparecido Instituto de Artes de la UANL.

“Creo que la primera vinculación seria en mi carrera ocurrió cuando ingresé a estudiar al Instituto de Artes, antecedente de la actual Facultad de Artes Escénicas de la Universidad. Y desde entonces he tenido la fortuna de experimentar el teatro desde sus diferentes campos visuales.

“Primero fui actor, y aunque me gustaba mucho, en mi interior siempre guardaba la semilla y el deseo por la dirección. Empecé a dirigir teatro a los 21 años, y comencé a escribirlo a partir de 1987, a los 27 años”, explicó el artista.

Por los años ochentas, el mencionado “Instituto de Artes” de la UANL, se encontraba ubicado en pleno centro de la ciudad de Monterrey, Nuevo León y albergaba los sueños y ambiciones de una generación de prometedores artistas.

“El Instituto de Artes era una casona antigua, con salones de ensayo y con un pequeño teatro (en el segundo piso), reconocido entre la población de aquellos tiempos, como ‘la azotea’; ahí se hicieron maestros, como: Sergio García, Julián Guajardo, Rubén González Garza, Emma Mirthala Cantú y demás, en fin, toda una generación de actores y directores regiomontanos realizó teatro en ese espacio.

“A la par de mi estancia en el Instituto de Artes , participé en una de las obras que trascendió en Monterrey, llamada ‘Los Chicos de la Banda’; esta obra la dirigió el maestro Guajardo, y duró casi treinta representaciones, cosa que para aquel entonces, era un gran logro (1979, aproximadamente).

“No fue fácil lidiar con la vida académica y al mismo tiempo hacer teatro, pero ahora veo que inteligentemente siempre relacioné ambas cosas. De una u otra forma siempre incluía la actividad teatral en cada una de las cosas que hacía”, aseguró Galindo, quien ha escrito más de 50 obras de teatro y ha dirigido más de 100 puestas en escena.

Aunque el reconocido actor y director de teatro, egresó de la segunda generación del Instituto de Artes, y continuó su formación fuera de la UANL, su relación con la Máxima Casa de Estudios en Nuevo León, ha sido constante.

“El haber estudiado comunicación ha servido mucho a mi carrera escénica, porque ahí aprendí la elaboración de guiones de radio, cine, televisión, y obviamente todo esto tiene en su esencia, un grado de composición dramática, de cómo contar una historia y del mismo modo tiene una dirección escénica implícita al momento de dirigir.

“También, la carrera me sirvió para tener la confianza de expresarme ante un público; carreras como comunicación siempre están muy ligadas a la vida cultural de una ciudad”, señaló.

“Teatro: un arte vivo”

“Me atrevo a decir que existe una gran cantidad de actores internacionales que prefieren hacer teatro que hacer cine o televisión, esto porque el teatro tiene bondades que el cine y la televisión no tienen, en el sentido de hacer un arte vivo.

“En teatro no se puede ir hacia atrás, una vez que comienza, tiene que llagar a su final. Lo maravilloso está en que ninguna función va a ser igual a otra, y en que el acto se da en el mismo espacio y tiempo donde está el espectador”, comentó el tres veces ganador del Premio Nacional de Dramaturgia “Emilio Carballido” que ofrece la UANL.

“Crear personajes sobre un texto ya creado”

“La inspiración llega de distintas maneras, porque en teatro son tres los procesos creativos, primero, el escritor crea una obra, después viene un director y usando su creatividad dirige la obra, pero finalmente está trabajando sobre algo ya creado, sin dejar de ser creador.

“Los actores son inventores de personajes, bajo la tutela de un director. En este contexto, considero que el escritor es el primero de los creativos, y partiendo desde ese punto, la inspiración de una dramaturgo viene de diferentes formas.

“Existen quienes se apoyan mucho en los libros, en las cuestiones históricas; otros en las cuestiones sociales, con la información que es publicada en la prensa; otras fuentes de inspiración además de la lectura, son sin duda las vivencias propias.

“Siempre he dicho que el dramaturgo es un cazador de historias, a veces la lectura de poesía te da la idea de crear una historia, o bien una vivencia personal o escuchar la historia de alguien: posteriormente, en la obra que menos crees se van juntando varias anécdotas”, afirmó el artista.


“El teatro debe voltear a ver al público potencial: los niños”

La audiencia no nace, el público se crea y Hernán Galindo está convencido de eso.

“El teatro debe voltear a ver hacia el público joven y poner especial atención en los niños. Se debe crear un vínculo entre ambos, para que los infantes se conviertan en el público del mañana, en una audiencia que sepa apreciar la calidad de las cosas, y sepa diferenciar un teatro de divertimento, que también es válido, de un teatro propositivo”, puntualizó Hernán Galindo.

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