El rescate a los clásicos evita la pérdida del saber y espíritu universal

De WikiNoticias UANL

26 de julio de 2005

La Escuela de Verano 2005 inició con la presentación del libro Cuestiones Cervantinas en conmemoración del centenario del natalicio de Zertuche y de los 400 años del Quijote.

En estos tiempos de descrecimiento sistemático y globalizado, parece más atrevido que nunca los cuestionamientos que quienes escriben se hacen ¿para qué sirve la literatura y para qué va a servir lo que escriben sobre todo en un país de mucha población, pero pocos lectores?

Al nutrirse del mundo, sus arquetipos y su psicología, la literatura hace una referencia descriptiva que sirve para aprender a interpretar lo que hubo, hay y habrá en derredor nuestro. Y quien escribe tiene el poder transformador que traslada al lector entremundos y entretiempos.

Así acontece con la literatura cervantina y con la vida del propio Miguel de Cervantes. El retrato que de él dibujara uno de los valores universitarios, Francisco M. Zertuche lo ubica no sólo como autor, sino también como protagonista de la novela en que convirtió su vida. Es el creador de la novela en lengua española como respuesta a la profunda observación que hizo de la sociedad y la época en que le tocó vivir.

Zertuche “era un apasionado de la literatura”, pasión que derrochaba como maestro de la cátedra de Literatura mexicana e hispanoamericana en la Escuela Nocturna de Bachilleres y en la Facultad de Filosofía y Letras.

Su preocupación era lograr que las cuestiones literarias fueran lo más claro posible para su alumnado, extrayendo su esencia y simplificando los elementos que la identificaban, sin dejar de analizar concienzudamente el contexto social de la época, que era uno de los puntos de mayor interés.

Esa inquietud magisterial lo llevó a escribir más de un centenar de ensayos, varias reseñas, una veintena de editoriales y setenta fichas bibliográficas sobre personajes de la literatura. De todos estos textos, veintitrés fueron dedicados a Cervantes que han sido extraídos por la maestra Gisella L. Carmona de las páginas donde los publicó: Universidad, Armas y Letras y Vida Universitaria para formar el libro Cuestiones Cervantinas en conmemoración del centenario del natalicio de Zertuche y de los 400 años del Quijote.

En esta antología cervantina el profesor Zertuche lleva al lector por la vida y obras del soldado alcalaíno que, un buen día, pluma en ristre, invitó a cabalgar sobre los lomos de la palabra y enriquecer nuestro lenguaje.

Es ahí donde Carmona encuentra la respuesta a la pregunta ¿para qué sirve la literatura y para qué ha de servir lo que se escribe?

“Ahora que los muchachos tienen un lenguaje muy reducido –afirma convencida–, recuperar estos clásicos de la Universidad nos permite que el alumno pueda introducirse a un vocabulario más amplio”.

El lenguaje ha cambiado como se aprecia en los textos que han sido respetados para no cambiar la esencia de lo que quiso decir el autor, lo que llevará al lector a buscar el significado de un número importante de arcaísmos.

“Cuando menos estos textos pueden animar al alumno a buscar una palabra rara, remitirlos otra vez a los diccionarios para buscar su significado.

“Tenemos un idioma tan rico y tan extenso –agrega la investigadora– que no es posible que dejemos que tengan un lenguaje muy reducido, creo que podemos invitarlos a leer y más que nada a recuperar la riqueza de nuestra lengua”.

No fue una tarea nada fácil reunir las reseñas, ensayos y editoriales que hablan sobre la vida de Miguel de Cervantes Saavedra, su cautiverio, proceso, obras ejemplares, comedias, entremeses.

En ellos explica cómo era el teatro en la época de Cervantes, y fuera de la cronología un texto ubicado al final que lleva por título “Puesto ya el pie en el estribo” que habla de los últimos días del escritor.

En general, Cuestiones Cervatinas editado por la Dirección de Publicaciones dentro de la serie Ediciones de la Escuela de Verano “da una lección sobre Cervantes”.

Esta compilación es un homenaje al maestro Zertuche, de cuya vida poco se sabe, que nació en San Pedro de las Colonias, Coahuila, hace un centenar de años, que llegó a Monterrey en 1929, que se incorporó a la Universidad donde dirigió la Escuela de Verano de 1946 hasta 1956, año en que fallece.

Pero también es una forma de evitar que el saber de otras épocas se pierda.

“Ya decía Jorge Luis Borges –cita Gisella Carmona– que es una idea excepcional reunir diversos textos que, aunque fueran diversos los temas y diversos los autores, la idea del espíritu universal estaría por encima de todo”.

Finalmente, el autor único y anónimo de libros y textos es el espíritu.

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