El placer de Reyes al tomar la pluma y recrear el mundo

De WikiNoticias UANL

22 de mayo de 2006

Alfonso Rangel Guerra, director del Centro de Estudios Humanísticos, hizo ver que en la edición hay sorpresas.

A través de la compilación y selección de los textos alfonsinos, entre ellos “Las burlas veras”, publicados en la primera época del periódico Vida Universitaria, busca mostrarse a un Alfonso Reyes que se retrata a sí mismo retratando la felicidad de escribir.

El vendedor de felicidad nos comparte el placer de Reyes al tomar la pluma y re-crear las cosas del mundo, y aún el mundo mismo”, comentó la maestra Gisella L. Carmona, editora e investigadora al presentar la compilación de textos que componen la edición.

Durante la primera época del periódico informativo de la Máxima Casa de Estudios, entre 1951 y 1962, se publicaron numerosos textos de Reyes, algunos de los cuales son mostrados en este ejemplar.

El texto con que inicia es “La noche de mayo”, el primero publicado en Vida Universitaria, en el cual se habla de la noche de su nacimiento. Siguiendo el orden cronológico del periódico se encuentra “Los regiomontanos”, publicado el 22 de marzo de 1952.

El cuento El vendedor de felicidad, aparecido en abril de ese año, “es la invitación a interiorizarnos y buscar dentro de nosotros mismos ese anhelo de felicidad práctica”, expone Carmona.

“Reflexiones sobre la historia de Grecia” fue el siguiente título elegido, “San Juan de la Cruz” aparece a continuación, mostrando el anhelo del hombre por regresar a lo Divino; después “El voto por la Universidad del Norte” seguido por “Glosa de mi tierra”, en los cuales se plasma el retorno a las raíces.

En “Los dos augures” se representa el encuentro con la Madre España, para continuar con un resumen de vida y obra.

Hasta aquí se había llegado al aniversario 50 de Reyes como escritor y para celebrarlo, Vida Universitaria dedicó un número especial.

Alfonso Reyes escribió la columna “Las burlas veras” para Revista de Revistas, la cual se reprodujo posteriormente en el periódico de la UANL.

La selección de textos de esta columna fue más difícil, según refiere la investigadora, de tal suerte que se requirió un principio distinto. Así que se optó por la razón de ser de la misma, referida en el texto “Entendámonos”.

“El Porfiriato”, “Burla” número 7, fue elegida por estar relacionada con la historia; “Los graffiti” (número 23) habla de las creencias, el fanatismo, las pintas en las paredes; para continuar con “Todo tiene historia”, la número 43.

“En las “Burlas” no sólo nos habla Reyes de cómo se hace la metahistoria, sino de la historia simple, la del individuo”, indicó la maestra Carmona.

También se consideraron los textos de “Sor Juana” (número 35) y “La cincuentaina y las parodias” (número 56) donde se refleja la inquietud del escritor a los veinte años.

Aparecen entonces “La pólvora en infiernitos” (número 103) y “Metafísica de la cocinera” (número 119) donde se abordan reflexiones sobre los inventos humanos y la existencia, respectivamente.

Después vienen “Y las burlas en veras”, (número 122) y “Entre el hombre y el ángel” (número 166). Finalmente, “El enigma de Don Quijote” (número 189), fue el texto elegido por la maestra Gisella Carmona “para concluir y dejar abierta la puerta a nuevos mundos y nuevas posibilidades, la mejor y mayor burla jamás contada”.

SORPRESAS IMPREVISTAS

Alfonso Rangel Guerra, director del Centro de Estudios Humanísticos, hizo ver que en la edición hay sorpresas imprevistas.

“El texto “De mi vida y de mi obra”, curiosamente no está en sus obras completas, por un extraño avatar, algo lo dejó fuera y no está; y me atrevería a pensar que El vendedor de felicidad tampoco, pero no lo aseguraría con certeza.

“Nos encontramos que hoy, después de casi cincuenta años de su fallecimiento, todavía están apareciendo textos, en este caso, publicados en Vida Universitaria”.

Recordó que Alfonso Reyes siempre fue muy generoso, pues nunca se negó a colaborar con el periódico de la Máxima Casa de Estudios.

“Es sorprendente esta frescura y condición de novedad que tienen los textos de Alfonso Reyes a pesar de los años, tienen medio siglo de haber sido escritos y parece que los hubiera escrito el día de ayer”.

El texto que da nombre al libro, cuento cuyo título desconcierta, El vendedor de felicidad, porque pareciera tratarse de una historia chabacana o intrascendente, por el contrario es una muy bella historia de cómo había quien ofrecía la felicidad por cinco centavos a quienes no tuvieran una profunda convicción filosófica o religiosa.

La fórmula que propone Reyes a través de un mago es “que la muerte es propiedad de todos y algún día será nuestra; cuando tengamos presente todos los días que vamos a morir, entonces podremos alcanzar la dicha en este mundo”.

Como escritor y lector que fue de todos los días, en el volumen hay textos que reflejan sus lecturas, en particular el último “El enigma de Don Quijote”, procede de la lectura del libro La condición de don Quijote del norteamericano Max Van Doren donde rescata una de sus ideas fundamentales diciendo que, tratándose de la obra del caballero de la triste figura, no hay dos lectores que lean el mismo libro.

“Entre el hombre y el ángel” está ligado a uno más antiguo, La caída que escribió cerca de Buenos Aires donde maneja el problema de cómo los ángeles, al no tener cuerpo, ni peso, ni ser víctimas de la gravitación lo entienden y saben todo, al contrario del hombre-materia.

Estos son sólo ejemplos de la manera en que, en dos páginas y gran sencillez de su prosa, con la palabra exacta, Reyes ofrece lecciones profundas en sus más de 200 “burlas veras”, once de las cuales aparecen en el libro.


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