El oficio de contemplar con los ojos cerrados

De WikiNoticias UANL

15 de marzo de 2007

La poeta Silvia Tomasa Rivera recrea por estos días los motores del alumbramiento literario más íntimo, junto a estudiantes regios en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

Las horas del pensamiento, de la concepción de un poema, son las madrugadas de 4 a 6 de la mañana, que es cuando el silencio es más alto, aunque para escribir, basta la inspiración debajo de una mesa, arriba de un camión o en la espalda del amante.

Así define Silvia Tomasa Rivera el acto sublime de crear versos. La poeta nacida en los campos de la huasteca veracruzana y Premio Nacional de Poesía Jaime Sabines en 1988, recrea por estos días los motores del alumbramiento literario más íntimo, junto a estudiantes regios en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

“En este taller de poesía yo quiero poner en práctica ideas que a mí me han servido a lo largo de mis treinta años de escribir. Es una técnica de sensibilización, pues en la poesía de verso libre no debe haber técnicas rígidas, solamente la libertad. Y eso quiero motivar aquí, que aprendan a escribir poesía a través de una libertad de sensaciones del cuerpo, de los ojos, del olor, del imaginar, y de tantos sentidos que se despiertan en un poeta justo cuando se hace el verso.”

Ejercicios, ideas entrelazadas, palabras... van tejiendo las horas durante el taller de poesía, prevalece la intención, al decir de Silvia, de que produzcan algo, y así les va trasmitiendo destrezas para no olvidar la correspondencia poética, encontrar la música interna de lo escrito y la respiración adecuada para el corte de verso.

“Siempre hablo en mis cursos y talleres sobre la importancia de contemplar con los ojos cerrados, es lo que hace el poeta, y luego esa imagen la transfiere al papel. Debemos saber estimular sensaciones, sentimientos, sugerir y tener claro que el poema siempre es más grande que uno, pues nosotros nos quedamos solos, pero el poema se va a navegar y nunca más está solo mientras alguien lo lee.”

Poemas al desconocido, Apuntes de abril, El tiempo tiene miedo y La rebelión de los solitarios son algunos de los títulos que conforman su acervo creativo. Pero no hay ataduras ni temas que circunscriban el vuelo de sus intentos.

“He hablado de la vida, del amor, de la muerte, de la infancia, del duelo, la traición, sobre todo por ese don de la poesía, a través del cual tú puedes tener un concepto preestablecido, pero a la hora de la creación te resulta otra cosa.”

Luna trashumante su más reciente obra, editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León es un prontuario de sensibilidades acumuladas, una sacudida de la inspiración que evoca orígenes.

“Pero no los orígenes de mi nacimiento, sino los orígenes de mis primeros poemas, de mis propios versos. Con Luna trashumante he vuelto a reencontrarme con el campo, ya había dado un largo recorrido por las provincias, sobre cosas que sucedían en las grandes ciudades, poemas del asfalto, pero ahora vuelvo al campo, a la poesía profunda, contemplativa, que se hace en el mayor de los silencios. No es nada folclórica ni adornada, mi poesía se caracteriza por ser muy desnuda, no tiene orquestaciones, nace de la pureza, de la esencia, de la cultura que tengo, que es la cultura de la vida y la cultura de las vivencias. Por eso agradezco a la UANL, que me dio a la oportunidad de publicar este regreso a mis orígenes.”

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