El movimiento de la trova está más vivo que nunca

De WikiNoticias UANL

28 de julio de 2005

La Máxima Casa de Estudios ha editado un disco compacto doble que se ostenta como el documento más completo hasta el presente en materia de trova local al reunir como un homenaje a treinta y dos cantautores por su constante labor en los escenarios tanto de peñas como de antros.

Mientras la radio promovía artistas “rebeldes”; tras bambalinas una nueva generación de cantores iniciaba un camino que abrevaba de otras fuentes: el canto nuevo o la trova dirigida a un público juvenil politizado y exigente.

La Universidad Autónoma de Nuevo León jugó un papel clave en el desarrollo y formación de estos primeros cantautores que se presentaban en peñas y es la Máxima Casa de Estudios la que, después del fuerte desenvolvimiento de este movimiento, edita un disco compacto que se ostenta como el documento más completo hasta el presente en materia de trova local.

De la peña al antro. Antología de la trova en Monterrey es una compilación de treinta y dos cantantes cuya única pretensión, señala Luis Carlos López “Maico”, es rendir un justo reconocimiento a la constancia y tozudez del cantautor en Monterrey.

“Quisimos homenajear a la gente que ha hecho la labor más difícil arriba del escenario, esta labor es la de dar la cara al público con el arma más frágil que existe: la canción propia, la original, la íntima que no se oye en el radio, la que acabamos de componer la noche anterior.

“Este es el común denominador de todos los antologados –agrega Maico–, además la calidad es igual en todos”.

Y como reviviendo aquel histórico Frente Cultural Universitario que respaldó los primeros esfuerzos de artistas hoy reconocidos, la Universidad Autónoma de Nuevo León presentó este disco doble en un concierto realizado en el Teatro Universitario, cual peña de los ochenta visitada por un público entre intelectual y “esnob”.

Inició con quien desde Tampico se arraigó en Monterrey hace nueve años, Juan Eguía-Lis, quien interpretó “Hermano Juan” un tema dedicado a Juan Reyes Ahumada “Juan Carey”; siguió Omar Pérez integrante de grupos que abrieron el camino y uno de los que más aportaron al movimiento, él interpretó el tema “Duelo” de Luis Mariano.

Charlie González, quien como dice su canción romántica “Para qué”, justificó el disco de antología para “trascender un poquito más en la música”, lo mismo hizo Ernesto Pérez “El Gallo”, una institución en la trova, a quien a fines de los setenta le tocó junto a su generación “picar piedra” y abrir las puertas a las generaciones venideras.

Él cantó “La vida en rojo”, texto de José Jaime Ruiz que recuerda la existencia de olvidados personajes cotidianos, como Manuel, un indígena que tomó como refugio la estación del ferrocarril.

“Es bueno el esfuerzo que hace la Universidad al apoyarnos y apoyar a la canción que se hace en Monterrey”, señaló Jaime Arreola, uno de los autores más “aguerridos” y constantes de la escena local que más ha sido grabado por sus compañeros no sólo en Monterrey sino en México.

Es el caso de su tema “Balada para un profeta cansado”, grabado por Nicho Hinojosa, Kike Esparza, la Trenza, entre otros, y habla de un personaje muy especial que conoció y le impresionó por su forma de vida.

Una de las ovaciones más entusiastas se la llevaron Los Méndez, que a decir de Maico son la versión regiomontana de los tres huastecos, traviesos, talentosos y polifacéticos, tuvieron a su cargo la canción quizá más conocida dentro del medio cantonovero en Monterrey: “Puede ser” (El sapo) de Héctor “Choncho” Méndez.

“Nosotros -los hermanos-, queremos darle las gracias a Maico por todo el esfuerzo que hizo junto a la Universidad, este es un proyecto muy importante que está hecho con mucho cariño”. Precisamente de Héctor “Choncho” Méndez, Kike Esparza, el trovador de “peluche por tanto que lo queremos”, cantó “No olvides recordar”.

Víctor Núñez, conocido en el medio a través de su programa de televisión Bohemios, presentó de la compositora regiomontana Rosilú Marrufo “Esto no pasa”.

No podía faltar el cantautor más respetado y reconocido en amplias latitudes, Nicho Hinojosa, cantando “A veces”, criticado por quienes no le conocen y respetado por quienes son sus amigos. Un artista acusado de refugiarse en el cover, cuando, aclara Maico, es el único cantautor local que ha grabado cuatro producciones con material de su exclusiva autoría; además de abrir el género de la trova a otros espacios como los antros y participar con figuras como Pablo Milanés, Marco Antonio Muñiz y Alejandro Lerner.

De la “camada” actual, Gerardo Torres, quien inició su carrera desde adolescente, interpretó “Desnuda los sueños”; Alan Vega, “Horizontes de papel”, inspirado en la lectura de El principito y dedicada “a todos los que saben que las estrellas son hermosas por una flor que no se ve”.

Roberto Ang presentó “Tiempo de ser y mirar”, Alejandro Garza, presencia afable y constante en los espacios nocturnos de Monterrey y el país, dedicó a los padres “Amigo”, un tema que no dudó en incluir en el disco cuando fue invitado a participar en él y Pedro Morales, estudiante de Filosofía y Letras, quien con una marcada influencia que lo acerca al son jarocho y a la música cubana interpretó de su autoría “Quiero ser el son”.

Estas voces más recientes, señala el compilador del disco “es la confirmación de que esto va para largo, el movimiento de la trova está más vivo que nunca, la generación del momento es extensa y variada. Los tiempos auguran la continuidad”.

Cabe aclarar que el disco incluye además a La Trenza, Subterraneón, Pionero, Casta Latina, Yorba y Viento del Sur, Marisol Pulido, Claudia Elizalde, Luis Mariano, Juan R. Ahumada, Mayito Solórzano, Sergio Villarreal, El Jerry, Alex López, Paty Guerrero, Marcela de la Garza, Pablo Montelongo y Carlos Lozano.

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