El divorcio de las ciencias y las humanidades afecta la condición humana

De WikiNoticias UANL

10 de abril de 2008

Como parte de la Cátedra Raúl Rangel Frías, fue impartida la Conferencia Magistral “La vieja polémica de las dos culturas: las ciencias y las humanidades”, por el director del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Alfonso Rangel Guerra.

En su conferencia magistral sobre la vieja polémica de las dos culturas: las ciencias y las humanidades, Alfonso Rangel Guerra abordó el tópico cultural contemporáneo de ruptura de comunicación entre ambas expresiones.

El director del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, partió de la conferencia “Las dos culturas y la revolución científica”, que impartiera en mayo de 1959 el científico y escritor Charles Percy Snow en Cambridge, desarrollando la noción de "las dos culturas" para aludir a la creciente separación entre los saberes de los científicos y los saberes de los humanistas.

“El mayor desacierto de la idea de Snow está en el planteamiento del antagonismo entre científicos y humanistas –refirió Rangel Guerra. “Snow veía la industrialización como la solución en –los próximos 15 a 20 años- a los problemas de pobreza, creía que la revolución industrial y científica era la solución al hambre, las injusticias; han pasado 50 años y el problema persiste en igual o mayor grado.”

Mencionó la manera en que estas tesis provocaron múltiples reacciones a favor y en contra, por aludir la presencia de dos culturas, que indujeron a pensar que se trataba de dos campos del conocimiento, distintos y distantes.

En la segunda edición fechada en 1963 de su celebérrima conferencia, Snow agregó un nuevo ensayo —Las dos culturas y un segundo enfoque— en el que auguraba la emersión de "una nueva tercera cultura" que habría de tender un puente entre científicos y humanistas.

“Entonces sostuvo su idea de la cultura, por una parte en el sentido genérico de cultivo, cultivar el espíritu, el entendimiento, y por otra parte en el sentido antropológico, como conjunto de hábitos, costumbres, conocimientos, habilidades, valores, en un cierto lugar en una época especifica. Si lo aplicáramos a nuestra sociedad podríamos encontrar características propias de este conglomerado humano: el sentido del trabajo, la gastronomía, las modas... pero ese sentido no sirve para saber qué es culto.”

Para ilustrar su teoría, Alfonso Rangel señaló el pensamiento del filósofo español José Ortega y Gasset, quien sostuvo que ‘la vida no se nos da hecha, la vida tenemos que hacérnosla cada uno de nosotros (...) Las creencias constituyen el estado básico de nuestra vida, vivimos de ellas’.

“Esta orientación que debemos darle a nuestra vida tiene que ver con la idea del mundo que tenemos como personas, los conocimientos, acceso a noticias, ideas, juicios, que hacen el pensamiento vivo de una época: la cultura.”

Añadió que en nuestro tiempo existe una idea de globalización que no existía hace treinta años, las tesis en pro o en contra de la eutanasia, los problemas del genoma humano, el calentamiento global, la clonación, los valores primordiales del arte contemporáneo.

“Ser culto, para Ortega y Gasset era estar a la altura de las ideas de su tiempo, tener una visión del mundo científico y del mundo humanista, no es válido pensar que poseyendo uno, tendremos una visión completa del mundo.” Agregó.

También citó a Alfonso Reyes, quien –dijo- “vio al hombre con sus contradicciones, sus antonimias, su condición de cuerpo y alma.”

“Según Reyes en la armonía de la cultura se soluciona esta dualidad entre las ciencias y las humanidades, él parte de una idea del humanismo para entender el significado del hombre y responde a la idea de que la cultura es una armoniosa necesidad, donde se conjugan todas las facultades superiores del hombre que proveen de pensamiento, capacidad creadora. Reyes definió el humanismo, no como un conjunto de pensamiento, sino como una orientación, un rumbo para entender si las acciones humanas están propiciando el proceso del bien humano.”

En su conferencia como parte de la Cátedra Raúl Rangel Frías, celebrada en Colegio Civil Centro Cultural Universitario, Alfonso Rangel ratificó la necesidad de que todos tengamos una visión de ambos campos del conocimiento, tener información, saber el valor que tiene el desarrollo de la ciencia hacia la solución de problemas humanos y desarrollar líneas de pensamiento que propicien la armonía de la cultura.

“El humanismo puede poseerlo un científico o un humanista, quienes actúan en beneficio del ser humano cumplen con el oficio del humanismo, pues el divorcio de las ciencias y las humanidades afecta la condición humana.”

Rogelio Villarreal Elizondo agradeció el aporte del doctor Rangel y le entregó la medalla conmemorativa por el 75 Aniversario de la UANL.

“Un humanista es aquel que sabe servir al hombre, y usted lo ha hecho a través de sus conferencias, su trayectoria, las responsabilidades de toda su vida.” Apuntó Villarreal.

La Cátedra Raúl Rangel Frías persigue consolidar la presencia de las humanidades en la UANL como una manera de extender y expandir el conocimiento.

Alfonso Rangel Guerra es egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nuevo León. Estudió literatura comparada y literatura francesa en la Sorbona, de París. Fue director y catedrático de derecho, sociología, historia universal y literatura mexicana en la Preparatoria Número 1 de la UANL. Desempeñó el cargo de director de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNL, y Rector de 1962 a 1964. En 2003, fue presidente de Conarte.

Fue secretario general ejecutivo de la Anuies, ministro del Servicio Exterior Mexicano y encargado de asuntos culturales de la Embajada de México en Madrid. Entre los años de 1985 y 1997. Ocupó diversos cargos en instituciones mexicanas, como Secretario General de El Colegio de México, Secretario de Educación y Cultura Mexicana, y Secretario de Educación del Estado de Nuevo León. Es miembro de la Academia de la Lengua Española desde 1989. Ha publicado diversas obras, entre las que destacan Imagen de la novela, La educación superior en los estados, y Un mexicano y una obra: Agustín Yáñez.

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