El amenazado delfín repuebla las aguas del Pacífico Oriental

De WikiNoticias UANL

24 de octubre de 2005

Guillermo Compeán Jiménez, uno de los egresados más destacados de la Facultad de Ciencias Biológicas que en ese entonces, acababa de recibir de la UANL el Premio a la Excelencia en el Desarrollo Profesional, contribuyó a recuperar las mermadas poblaciones de delfines en aguas del Océano Pacífico Oriental gracias a estimular medidas de control sobre las maniobras de pesca de atún.


El delfín era una especie en grave peligro de extinción por las prácticas de pesca desordenadas. Los delfines, íntimamente ligados a los atunes aleta amarilla que se mezclan y mueven debajo de sus grupos, resultaban muertos en los lances de las redes de los buques atuneros en el Océano Pacífico Oriental.

El impacto fue tal que dos grupos, el delfín manchado oriental (Stenella attenuata) y el tornillo oriental (Stenella longirostris) fueron seriamente disminuidos en sus poblaciones. La solución a este tipo de problemas ecológicos en el ámbito de la pesca de aguas marinas oceánicas demandó crear políticas ambientales, no de importación, sino adaptadas a las condiciones y necesidades del país.

En la protección de las especies marinas el Dr. Guillermo Compeán Jiménez ha colaborado en los esfuerzos por reducir tanto el impacto de las redes de pesca de atún en la mortalidad de delfines como la captura incidental de especies que no son el objetivo de la pesquería como los tiburones, las tortugas marinas y los picudos.

Egresado de la generación 1970-1975 de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL, el entonces director del Instituto Nacional de Pesca ha sido un denodado defensor de la conservación de los delfines en el Océano Pacífico Oriental promoviendo para ello mecanismos de control cada día más afinados en la pesca del atún en lances sobre delfines.

Las medidas de ordenamiento de estas maniobras no solo incluyen el Acuerdo sobre el Programa Internacional para la Conservación de los Delfines (APICD), sino otras propias tomadas por México desde 1977 que han incidido en la considerable disminución de la mortalidad de delfines.

En el foro “Manejo de recursos naturales insulares” dentro del XVIII Congreso Nacional de Zoología organizado por la Facultad de Ciencias Biológicas y la Sociedad Mexicana de Zoología A. C., Compeán detalló que el límite de mortalidad de delfines (LMD) es de cinco mil, con dos por ciento de reserva –para cuando se llevan a cabo experimentos de nuevos métodos de pesca– y desde entonces hasta la fecha, esa cuota no se ha bajado.

El LMD por buque atunero es sólo para los de buen desempeño, además el LMD no puede rebasar al de 1997, y cuando eso sucede deben pagarlo; el límite por stock está en 0.1 por ciento del tamaño de la población de delfines.

“Inclusive –aclara el doctor– es la estimación mínima del tamaño de la población, no de la promedio ni del límite superior”.

También se elaboró una lista de capitanes de barcos calificados y no calificados, patrones de mal desempeño y para descalificarlos o premiarlos y reglas más estrictas contra lances desastrosos.

Pero no sólo se trató de resolver el problema de los delfines, sino asegurar la conservación de los ecosistemas y la sustentabilidad a largo plazo del atún y de otros recursos.

Hubo de tomarse medidas para evaluar la captura incidental de atunes juveniles por cuanto ello constituye una amenaza potencial para las especies de túnidos, explicó el doctorado en Atún por el Centro Nacional para la Explotación Oceanográfica en Brest, Francia.

Además cada año se invirtieron más recursos en mejor tecnología y método de nueva aparición a fin de reducir los descartes, aprovechó toda la captura retenida desarrollando una pesca ecológicamente sustentable.

El hecho de haber logrado una mortalidad por debajo de los mil delfines y 93 por ciento de los lances con mortalidad igual a cero, habla del éxito de estos esfuerzos.

Las últimas evaluaciones de delfines en 2003, analizados a lo largo de 2004 y que están por publicarse en 2005, muestran que la población de delfín manchado oriental creció 15 por ciento y el tornillo oriental 37 por ciento.

“La conservación de los delfines en el Pacífico Oriental la tenemos muy bien amarrada –señala con satisfacción–. Las poblaciones se están recuperando al tamaño que originalmente tenían, el programa está funcionando con éxito, recuperando los delfines sin haber tenido que tomar la decisión de cerrar la pesca de atún”.

Esta labor les ha permitido obtener la Medalla “Margarita Lizárraga”, la cual fue entregada el 19 de noviembre en la ciudad de Roma durante la XXXIII Conferencia de Pesca de la FAO por “promover el código de conducta de la pesca responsable”.

PROTECCIÓN DE FAUNA EN ISLA DEL CARMEN

Otra egresada de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL, Rita Y. Benavides Ruiz, ha trabajado en el adelanto de la protección de la flora y fauna en una de las islas más importantes del país: Isla del Carmen, en el Golfo de California.

Desde 1999 y hasta junio de 2005, manejó un programa de conservación de vertebrados terrestres, particularmente del borrego cimarrón como encargada de la Dirección de la Reserva Ecológica.

El programa incluía vigilancia, educación ambiental de pescadores, monitoreo de flora y fauna, explicó la maestra en manejo de Vida Silvestre por la UANL y especialista en herpetología.

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