El alumno-maestro

De WikiNoticias UANL

4 de agosto de 2009

El arquitecto Primitivo Villarreal durante una de sus sesiones en el taller de acuarela.

Primer titulado de la Facultad de Arquitectura (FARQ) de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el arquitecto Primitivo Villarreal es un ejemplo de vida, perseverancia, ánimo y juventud acumulada, que trasmite sus conocimientos a las nuevas generaciones.

A sus ochenta y un años de edad, el profesionista nos habla acerca de su paso por las aulas, lo que desde su perspectiva representa la carrera, de su pasión por la acuarela y de su faceta como docente dentro de su Alma Máter.

“Me gustaba mucho el dibujo y un amigo me dijo que se iba a abrir la Facultad de Arquitectura. La escuela se formó bajo los auspicios de la Facultad de Ingeniería Civil, gracias al Ing. Manuel Martínez Carranza, director en aquel entonces de la escuela y de arquitectos como Héctor González Treviño y Lizandro Peña, quienes daban clase ahí”.

“Me tocó la suerte de ser uno de los primeros que egresó de la Facultad de Arquitectura, de aquellos doce que iniciamos y formamos parte de la primera generación”, recordó con gusto, el arquitecto Primitivo Villarreal.

El prestigio y la cantidad de alumnado con los que cuenta la FARQ actualmente, era algo distante y difícil de imaginar para aquellos jóvenes que el 1946 escribían la historia.

“La carrera es una vocación, es un gusto, es un reto, un juego, un desafío por tratar de mejorar el ambiente. Y con esto se mejora la calidad de vida de las personas que están en él”.

“No sentíamos en aquel momento lo grandiosidad que representa ahora la Facultad, cómo íbamos a imaginar que seis o siete muchacho íbamos a formar una escuela así. Me siento responsable por lo que aprendí y me gusta aprobar a la gente que tenga ganas de aprender lo que puedo enseñar”, comentó Primitivo Villareal.

Diseñador y constructor de un sinnúmero de casas, edificios, iglesias, industrias y escuelas, el arquitecto considera importante que la juventud y su talento se involucren en la construcción.

La docencia

Desde hace 10 años el arquitecto Primitivo Villarreal ofrece el taller de acuarela en la Unidad Cultural Arquitectura, donde sábado a sábado, de nueve a trece horas, acude puntual a la cita con sus alumnos.

“Agua que no corre se echa a perder, y el conocimiento es como el agua, tiene que correr, si me lo guardo se pudre, lo más importante es pasarlo a toda la gente que quiera prender para valer”.

“He aprendido mucho enseñando, porque al dar clase uno tiene que documentarse y ver puntos de vistas diferentes y eso te da fuerza para reafirmar los conocimientos. Además estar aquí enseñando, conviviendo con gente joven, me da vida”, aseguró Villarreal.

Agradecido con la vida por la oportunidad que ésta le brindó, al permitirle apreciarla en todos sus aspectos, el arquitecto Villarreal intenta enseñar a sus alumnos del taller de acuarela, algo más que técnicas.

“No es una clase habitual (…) en las sesiones ayudo a las personas a saberse valorar y poder vivir con lo que les gusta, y para eso no existe fórmula. Mediante la acuarela enseño a la persona a encontrarse en lo más íntimo que poseen y que incluso ellos mismos no conocen, eso que es la cuestión del arte”.

“Mucha veces las personas nos dicen que no hagamos eso (acuarela) porque no deja dinero, pero no es el dinero lo que vale en la vida, sino es el ser tú. Ahora, pero ¿qué cosa eres tú, necesitas buscarte, investigarte, y encontrarte”.

“Puedo asegurar que me he buscado, y en esta cuestión que aparentemente y para muchos es lo más difícil, he encontrado paz, con un jarrita de agua, un papelito y un pincel”, argumentó el también artista.

Actualmente el arquitecto participa en la exposición colectiva Visión SOMAAP, que se está presentando en la Unidad Cultural Arquitectura a partir del 4 de agosto.

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