El alma de una pintora cerca del cielo

De WikiNoticias UANL

30 de mayo de 2007

Con una trayectoria de 35 años en la plástica mexicana, la pintora regiomontana Martha Chapa presentó desde el 18 de mayo su muestra "Al norte del paraíso", en el Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

Guarda a Monterrey en algún lugar privilegiado de la imaginación que le permite recrearlo sin obstáculos. Así lo demostró la artista plástica Martha Chapa desde el viernes 29 de mayo en la sala de exposiciones temporales del Colegio Civil Centro Cultural Universitario donde se abrió al público la muestra “Al norte del paraíso”.

“No es precisamente un recuento de mi creación, pero sí quisimos hacer una selección minuciosa de las obras, para que pudieran mostrar un trabajo sostenido, y el estilo que he ido madurando en los últimos años. Son en parte mis vivencias en Monterrey, mis sueños, mis años de lucha y de construcción, no dejé nada fuera, todo lo que he vivido en estas hermosas tierras está dentro de la exposición.”

Con su voz grave y sus maneras acentuadas por más de tres décadas de consagración al arte, la regiomontana explicó cómo el símbolo vital de las manzanas, su recreación peculiar de La Silla y su percepción del conjunto pictórico ha progresado en la artista y la mujer que es.

“Hay que aprender a evolucionar junto con el arte, experimentar y crear cosas nuevas dentro de nuestros propios estilos.”

La exposición estuvo durante tres meses a disposición de los amantes del color y las formas moldeadas al exquisito antojo de grandes figuras de la plástica; en ella se ofrecieron una gama de lecturas diversas a través de 33 pinturas al óleo, cinco esculturas de hierro forjado y 17 libros de cocina. Nuevos soportes, como las láminas oxidadas se hacen blanco de la maestría de Chapa.

“Puedes pintar en el pedazo de puerta de un viejo volkswagen, y aún así conseguirás una obra de arte si sabes lo que quieres hacer.”

El acero se integró en esta muestra a las benévolas armas con las que trasmite la poesía de sus pinceles. Un material que revalida la identidad irrevocablemente regia de su hacer.

La preocupación constante, no solo por pintar y producir arte diestro, sino además por los contextos que rodean su humana existencia, hacieron de Martha Chapa una mujer especial. La violencia y el nefasto aislamiento humano hacia intereses egoístas hacen eco en su voz de denuncias.

“Debe existir un compromiso social muy grande entre los artistas, debemos de denunciar lo que está ocurriendo, exigir que nuestro estilo de vida regrese a como estaba anteriormente... no podemos permitirnos que algunos quieran alterar nuestra forma de vida y la tranquilidad que teníamos en la ciudad.”

La presencia de la pintora, realzó los días de la décima edición del Festival Alfonsino, dedicados al aniversario 118 del natalicio de Alfonso Reyes. El Secretario de Extensión y Cultura de la UANL, Rogelio Villarreal Elizondo catalogó como orgullo para la institución universitaria y para el Estado, el hecho de que participe en el certamen una nuevoleonesa que ha llevado a muchas partes del mundo la identidad y la cultura emergida del noreste mexicano.

Martha por su parte volvió a empuñar su sensibilidad para retribuir esta certidumbre.

“El orgullo es para mi, estar participando en el homenaje a Alfonso Reyes, y en este recinto renovado del Colegio Civil, símbolo de Nuevo León, es una experiencia que me enriquece.”

Durante su estancia en Monterrey la acompañó su apariencia sencilla, sobriamente elegante, su obra cultora de sensualidad y simbolismos, su estela de colores y sabores mexicanos, y su esposo, Alejandro Ondorica, quien no oculta ojeadas de ternuras hacia su musa e inspiradora.

“La obra de Martha –ha dicho Ondorica- es una conjugación de símbolos en pinceladas que reviven los colores de la terracería norteña y se agiganta en La Silla, oquedad que llena con inmenso talento para depositar su alma de pintora cerca del cielo.”

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