El Río Fiera, a 100 años de la gran inundación

De WikiNoticias UANL

1 de septiembre de 2009

Gerardo Merla en la presentación del libro "El Río Fiera, Bramaba: 1909".

Yo no sé mucho de ríos Pero éste arrastró un día a los dioses Y se quedó seco.

Aun sin agua Conserva el trepidar de la corriente Y, como el Tajo, bordea Una gótica comarca, Extiende sus piedras Como un juego de niños Y cada dos o tres años Se llena de algo parecido a un lodo Y ruge y cobra los inevitables sacrificios Antes de irse sin peces al océano.

Mi río tiene La misma vocación del Sena. Desde su cauce uno admira Las cúpulas romas De la catedral de la Sierra Madre Y el palacio de los romanos pobres De la Loma Larga.

Oscar Efraín Herrera


Y aquel gigante, que dormía de manera plácida desde las alturas de la Sierra Madre, despertó. Aquel gigante que se pasea por el valle de la ciudad, que se asoma por entre lomeríos que atestiguan La Mitra y La Silla, reclamó lo que algún día le pertenecía.

Todo, como casi siempre era de esperarse, se vino abajo, y las personas quedaron en completa intemperie, de la que muchos años, otro tiempo y otro espacio volvería a repetirse la vieja historia, la misma suerte.

Ese gigante al cual nos referimos es nuestro río Santa Catarina, famoso por su anchura, por sus exóticos márgenes en los cuales los comercios, los centros deportivos y de entretenimiento se dejan ver en su manso cause.

El 27 de agosto de 2009 se cumplieron 100 de la inundación de 1909 de la ciudad de Monterrey, una tragedia en la que nuestros antepasados vivieron marcados por lo que el agua se llevó y desapareció gran parte del populoso barrio de “San Luisito”, hoy la famosa colonia Independencia, predio localizado entre la ribera del río y las faldas de la Loma Larga.

Y es en el marco de este aniversario funesto en la que la Universidad Autónoma de Nuevo León lanzó una reedición de lo que se presume es el único testigo, literalmente hablando, de aquellos lamentables hechos que enlutaron a muchas familias del Monterrey a principios del siglo XX.

El finado periodista Oswaldo Sánchez recopiló, junto al cronista Alfonso Zaragoza, a lo largo de muchas páginas, las historias que protagonizaron el horroroso pasaje de la historia regiomontana, pues con su reportaje da muestras de dos grandes vertientes que el lector podrá aprender al momento de adentrarse a esta singular obra: el porqué de la tragedia y el trabajo periodístico que lleva el mismo.

Pero, ¿cuál fue la detonante de tal catástrofe? De manera histórica Nuevo León, específicamente la ciudad de Monterrey, es una región localizada entre montañas. Las lluvias durante la época de verano hacen de los cañones de la Sierra Madre Oriental el escaparate perfecto para que el agua fluya sobre el cañón de La Huasteca, único camino hacia la libertad pluvial. Lo cual lo explica el geógrafo e historiador Gerardo Merla, uno de los presentadores de este libro denominado “El Río Fiera, Bramaba: 1909”.

“Más de treinta y dos cañones componen la cuenca del río Santa Catarina que nace en la sierra de San José, cerca del poblado de Laguna de Sánchez (municipio de Santiago, Nuevo León) y sigue su curso hacia el norte. Muchas personas, que vivían cerca del Santa Catarina, contaban que escuchaban la fiereza del río cuando bajaba el agua por el cañón de La Huasteca”, informó el geógrafo en la presentación del material documentado.

Además, Merla argumentó que fue difícil resistir ante tal acontecimiento, pues fueron más de 40 a 60 horas de lluvia, y las principales víctimas fueron las del barrio San Luisito, en el que habitaba gente nativa de San Luis Potosí, y que por la industrialización se establecieron e hacer su vida en la localidad.

Los cronistas a través de la historia establecen que más de 15 grandes ciclones han azotado al valle, entre ellos el conocido huracán “Gilberto” en septiembre de 1988, que dejó a su paso pérdidas humanas y destruyó gran parte de las avenidas aledañas a las orillas del Santa Catarina, recién construidas.

El maestro detalla, además, que a partir de 1940, cuando se realizó la canalización del arroyo, se quitó un poco del peligro que representaban las inundaciones.

“El peligro está latente, se tiene que respetar la fuerza de los ciclones, eso lo vamos a tener siempre. Lo más importante es que Monterrey, sus autoridades y la ciudadanía ha sabido contrarrestar a esa enorme presencia de los torbellinos; se han hecho las obras consecuentes para ellos, como la canalización y la Presa “Rompepicos”. Sin embargo, se han hecho obras de esparcimiento en su cauce que pueden correr el riesgo de que la fuerza de un siniestro arrase con todo, las autoridades deben de darle la importancia y respetar al río”, aseveró el historiador.

“El Río Fiera, Bramaba: 1909”, presentado en Colegio Civil Centro Cultural Universitario el jueves 27 de agosto, es la oportunidad para viajar al pasado y saber, como ya se presentó, las causas e impresiones de tal hecho; sin embargo, el sentido con el que fue escrito, eso que va de la mano con el periodismo, es el que podremos disfrutar con el transcurrir de sus páginas.

Lo invitamos a que siga en nuestra segunda parte, en la que presentaremos los fundamentos que llevaron a Oswaldo Sánchez a convertir en periodismo este vestigio de la historia de la ciudad de Monterrey.

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