El Centro Universitario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras llegó a sus primeros diez años

De WikiNoticias UANL

13 de noviembre de 2009

El Centro Universitario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL llegó a sus primeros diez años de vida en la difusión, investigación y formación en la equidad y el respeto entre géneros.


Reentender el estado, sus cambios demográficos, sociales, volver a estudiar a Nuevo León desde su geografía política y humana han sido asuntos de primacía para la agenda de un grupo de mujeres dentro del entorno académico de la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL.

No se trata de moda o caprichos de féminas en torno a las dinámicas de las relaciones sociales, es un trabajo de equidad e inclusión que alcanzó la madurez de su primera década en el Centro Universitario de Estudios de Género (CUEG).

Su entonces líder, Lídice Ramos Ruiz echó la vista a estos primeros diez años de trabajo y encuentra las mejores razones para celebrar.

“Que el tema se haya podido colocar en la Universidad es nuestra mayor conquista, se ha colocado en materias básicas de la Facultad de Filosofía, hay materias obligatorias como Educación y Género, Género y Sociedad, hay un curso de estudios generales que se llama Equidad de Género, algunas facultades lo damos.

“Desde que empezamos nos pusimos tres tareas: difusión, investigación y formación, el centro ha formado ochenta personas, hombres y mujeres, el cuarenta por ciento de ellos ha seguido estudiando maestrías y doctorados sobre el tema, y hemos podido trabajar en un cambio de cultura.”

Pero el asunto no es sencillo, el suceso histórico del patriarcado estableció modelos de comportamiento relegantes para la mujer que aun hoy conservan su fuerza idiosincrática y el cambio requiere trabajo.

“La temática de género es dura, difícil de aceptar, la cultura patriarcal es muy fuerte en esta zona, las instituciones están permeadas de eso, pero esto nos impide avanzar, lo importante de la cultura de género es adaptarlo como una forma de vida, y la academia no puede estar dormida en estos temas, es una demanda internacional, los maestros de educación superior preparamos las conciencias de los futuros profesionistas del país, debemos crear un ambiente institucional propicio para impulsar los temas de género", mencionó Ramos Ruiz.

El aniversario del CUEG indujo a un tiempo de reflexión, sigue una etapa aún más demandante de acciones y la propia celebración da el pie de continuidad.

“Tener un diplomado en capacitación docente sobre estudios de género para profesores nos va a permitir cada vez más ser una universidad verdaderamente de primer mundo; en cuanto a publicaciones cada año sacamos un texto.

“Publicamos dos materiales sobre violencia escritos por muchachos: Jóvenes ante un mundo violento y La violencia, una visión, una propuesta, fueron los libros más vendidos por la facultad en la pasada Feria del Libro y ahora presentaremos un libro con mujeres académicas de la facultad rindiendo homenaje a Simone de Beauvoir. Vamos a sentarnos para reflexionar estos diez años y arrancar la segunda etapa", aseguró

Como parte de las actividades de aniversario, los miembros del CUEG organizaron para el 2009 un debate feminista a cargo de Susana Vidales y Marta Lamas, de la red nacional Milenio Feminista, al cual también pertenece Ramos Ortiz hace veinte años; un taller de salud sexual y reproductiva, relacionado con el Consejo Estatal para la Prevención y el Control del SIDA en Nuevo León y una conferencia con la economista y política mexicana Patricia Mercado, del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.

La demanda de los organismos internaciones para la inclusión de la perspectiva de género a todos los espacios hace que Lídice Ramos pensara en tejer con paciencia y voluntad una realidad de construcciones socio-culturales más equitativas y civilizadas.

“La temática es difícil de colocar pero si mueve conciencias hay cambio cultural, muchachos jóvenes que toman nuestros cursos han cambiado su mentalidad, en diez años unas dos mil personas han pasado por los cursos en la Universidad, la idea es ofrecer buenos contenidos, tener los temas en la currícula y el cambio cultural se va a dar.”

Sobre el escenario presente para las mujeres en México la catedrática de la UANL, Lídice Ramos ofreció su perspectiva.

“A nivel nacional empieza a haber presupuestos etiquetados en favor de las mujeres, algunos no bien ejercidos pero el tema de género se ha puesto sobre la mesa de discusiones. En Nuevo León la representación política de la mujer es muy baja, pero el problema no es llegar por sexo, sino llegar con el compromiso político, esa es la diferencia entre sexo y género, hemos tenido diputadas con mucha voluntad de apertura de género, hemos empujado mucho, pero te topas con paredes muy fuertes.”

Mencionó el tema de la violencia contra las mujeres en el estado, “es un tema durísimo y tiene salidas muy pobres”, dijo. “Nuestra población universitaria por ejemplo viene de muchos niveles socioeconómicos, pero hay muchos de niveles bajos, con índices de violencia muy altos, en nuestra facultad en el último año mandamos a más de diez muchachas a tratamiento psicológico por causa de la violencia, de embarazos tempranos. Avanzar en soluciones tendrá mucho que ver con la educación, el fomento de estas temáticas, maestros capacitados, que el plan de desarrollo de la universidad contemple la perspectiva de género en términos de una equidad no solo económica, sino una equidad de género y se impulsen campañas institucionales en torno a estos tópicos.”

Ramos aludió al apoyo recibido desde la sociedad civil, organizaciones de mujeres y de María Luisa Martínez, primera directora formalmente de la Facultad de Filosofía y Letras. “Es una mujer muy abierta a las cuestiones de género, no es una declarada feminista pero es una mujer de aperturas con una gran conciencia académica, eso nos abre muchas expectativas”, apuntó la maestra Lídice.

“NO ES UN PLEITO ENTRE GÉNEROS SINO UNA BÚSQUEDA DE RESPETO”

La doctora María Luisa Martínez, entonces directora de la FFyL, resaltó lo significativo de que su dependencia, a quien llamó “la conciencia de esta Universidad”, tenga un Centro de Estudios de Género.

“La perspectiva de género es una tarea que ya no puede esperar cuando tenemos tanta violencia hacia las mujeres en este estado, la sociedad no ha comprendido bien que no es un pleito entre géneros sino una búsqueda de respeto por alguien que está en una posición más vulnerable.

“Es necesario que nosotros como universidad pública respondamos y hagamos una serie de llamamientos a la sociedad y a las organizaciones para poner conocimientos, recursos y programas a favor de un cambio positivo en la vida cotidiana, la existencia de este centro es una esperanza que se produzca el cambio de mentalidad", concluyó.

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