El Bicentenario, la oportunidad perdida

De WikiNoticias UANL

6 de diciembre de 2010

La historiadora y catedrática, Patricia Galeana, participó en el Primer Congreso Internacional de Historia.

La conmemoración del Bicentenario del inicio de la lucha de Independencia y centenario de la Revolución Mexicana resultó para la historiadora y catedrática Patricia Galeana, una oportunidad perdida.

Las acciones sustantivas que debieron aprovecharse en este Bicentenario eran la construcción del nuevo edificio sede del Archivo General de la Nación (AGN) para mejor resguardo y conservación del patrimonio documental del país, el restablecimiento de la enseñanza de la historia en secundaria y la aparición de una gran historia del proceso independentista o del proceso de la revolución.

Sin embargo, por los grandes intereses políticos y económicos el festejo se redujo “en quemar cohetes”, además pagando a empresas extranjeras.

“Nos encontramos con que algo estamos haciendo mal. Hemos fallado como gremio no logramos unificarnos”, afirmó durante su participación en el Primer Congreso Internacional de Historia.

Consideró como una pena que el AGN siga recibiendo “las migajas”, como decía Justo Sierra, del presupuesto de la Secretaría de Gobernación, que cuando México tiene el mayor número de historiadores en su historia faltan aquellos con capacidad de ver y analizar los procesos históricos en toda su dimensión.

“¿Dónde están los historiadores que puedan hacer la estructura de todo el edificio de la historia?”, cuestionó.

Además, toman fuerza corrientes historiográficas vinculadas a un nuevo maniqueísmo y posmodernismo tardío que tiene que ver con la desesperanza, incertidumbre y miedo que vive la sociedad.

“No debemos caer en lo que dijo Jean Paul Sartre, que todo se puede cambiar hasta el pasado y que para demostrarlo hay que ver el trabajo cotidiano de los historiadores”, dijo la investigadora de la UNAM.

Galeana observa un descenso del nivel académico, desde el doctorado hasta la licenciatura, mala preparación de los docentes en materia de historia, historiadores que no se han ganado la confianza de los alumnos ni de la sociedad a lo que se añade un proceso globalizador que desprecia lo propio y políticas públicas que han reducido los conocimientos de las ciencias sociales y las humanidades, “materias que dan a los jóvenes identidad y conciencia de lo que son y en dónde están parados. Los jóvenes reprueban historia tanto como matemáticas, hay un rechazo a la historia.

“Hemos desperdiciado, en ese sentido, este Bicentenario porque ni hemos hecho las grandes investigaciones ni estamos cumpliendo como buenos docentes ni tampoco como difusores de la cultura.

“Entonces tenemos que repensar la historia y nuestro propio trabajo historiográfico y en esta coyuntura, hacer un balance de lo sucedido, está muy mal el país, no había estado peor, pero también nosotros tenemos que repensar qué estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo”.

Recordó que un individuo o pueblo que desconoce su historia es igual a una persona con Alzheimer: no sabe de donde viene ni para donde va.

“El conocimiento es indispensable a los pueblos para tener identidad, la memoria nos es indispensable porque podemos cambiar el futuro, pero primero debemos actuar en el presente y la forma de comprenderlo es a través del conocimiento de nuestra historia”, concluyó.

La ponencia se llevó a cabo el el 22 de noviembre de 2010, en el marco del Primer Primer Congreso Internacional de Historia, organizado por el Centro de Información de Historia Regional “Celso Garza Guajardo”, en las instalaciones del Colegio Civil Centro Cultural Universitario.

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