Ejercicios que dan vida

De WikiNoticias UANL

14 de septiembre de 2009

El grupo de ejercicio realizando algunos de los ejercicios recomendados por la doctora Salazar.

Conforme transcurre la edad, el cuerpo envejece y cobra la factura. Diversos son los factores por los que se pierde la movilidad en piernas, brazos y articulaciones, es parte del proceso natural que dicta la ley de la vida del ser humano.

No obstante, los problemas que las personas enfrentarían al llegar a senectud pueden evitarse por mucho tiempo, esto es gracias a la ayuda de diversos ejercicios que permiten a los adultos mayores estabilizar su equilibrio y afrontar las instancias de su edad.

Se han realizado diversas investigaciones acerca de esta característica de los ancianos, sin duda una de las más importantes es la que realizó la doctora Bertha Cecilia Salazar, quien ha presentado un trabajo de investigación referente al estudio de este fenómeno que aqueja a los ancianos.

Se ha encontrado que con la ayuda del ejercicio es posible recuperar la actividad en las personas mayores de 60 años y ni qué decir de la confianza y autoestima que esto representa.

“Las ideas de investigación iniciaron en 1997 cuando en México se empezaba a difundir que los adultos mayores podían hacer ejercicio de manera segura. Ello significaba que había muchas personas que pensaban que el ejercicio era para gente joven. Mi tesis doctoral fue una intervención de ejercicio para mejorar la flexibilidad de mujeres mayores de 60 años. Mi deseo era llevar a cabo una intervención para mejorar la fuerza muscular, pues ya había estudios realizados en nonagenarios con buenos resultados”, explicó la doctora en Enfermería.

Paralelo a ello, las investigaciones de la catedrática de la Facultad de Enfermería se enfocaron en las interacciones con los ancianos de la comunidad cuando se les preguntaba por su salud y se les escuchaba decir que para ellos era poder valerse por sí solos, lo cual involucra a funciones y sistemas neuro-músculo-esqueléticas y cognitivas.

“En la Facultad me autorizaron equipar un laboratorio de ejercicio, mismo que cuenta con aparatos de resistencia muscular. Hace poco se compraron dos caminadoras y dos bicicletas para ejercicio aeróbico de diferente intensidad”, señaló.

Además, indicó que una réplica de su estudio doctoral se llevó a cabo con señoras que vivían en las inmediaciones de la Facultad de Enfermería (ubicada en el Campus de Médico, al oriente de la ciudad), de manera específica a las habitantes de la Colonia Mitras y Vista Hermosa, quienes respondieron bien y por varios años continuaron acudiendo al laboratorio de ejercicio.

“Inclusive, una de ellas que padecía osteoporosis avanzada, su médico se sorprendió del cambio y que estuviera ejerciendo los movimientos instruidos. Él la animaba a que continuara”, recuerda la investigadora, con una satisfacción que brilla en sus ojos, fruto de su dedicación y muchas horas de trabajo.

Entre los nuevos proyectos que emprende la trabajadora de la salud es el dirigir una tesis doctoral que también iniciará próximamente con una intervención de ejercicio aeróbico en mujeres jóvenes pasadas de peso, con el fin de estudiar cambios en una hormona que se llama adiponectina, entre otras variables.

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