Ecología vegetal

De WikiNoticias UANL

11 de septiembre de 2009

Doctor Enrique Jurado Ybarra, investigador y docente de la Facultad de Ciencias Forestales (FCF).

Cada día, cuatro especies de plantas enfrentan el riesgo de extinción, de acuerdo a cifras de la Organización del Banco de Semillas Milenarias.

En base a lo anterior, en las ultimas dos décadas a nivel global, las investigaciones sobre ecología y conservación vegetal se han multiplicado en beneficio de las especies en peligro de extinción.

No todas las plantas pueden sobrevivir y desarrollarse en determinados ecosistemas. Debido a que cada tipo de vegetación cuenta con características propias (como: tamaño de semilla, medio propicio para su germinación, entre otras), los estudios al respecto son de suma importancia para el desarrollo y la conservación de las especies vegetales.

Cuando visitamos zonas rurales en México o incluso aquellas localizadas fuera de nuestras fronteras, y observamos su vegetación, en primera instancia no las relacionamos con términos como: reforestación, plantas regionales, semillas o germinación. Sin embargo, detrás de lo que vemos a simple vista, existe todo un mundo de estudio y análisis.

Dentro de este contexto, la principal línea de investigación que realiza el Doctor Enrique Jurado Ybarra, investigador y docente de la Facultad de Ciencias Forestales (FCF) de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), referente a la germinación de semillas, tiene gran importancia.

“El cómo una semilla forma una planta, que a su vez, después creará más semillas, es pensar, por decirlo de algún modo, al revés de cómo piensa la mayoría de las personas. Las personas ven un árbol y dicen: este árbol da semillas. Cuando veo una semilla, digo: esta semilla da un árbol, lo cual es parte del ciclo”.

“Un semilla es un embrión, una planta bebé, deshidratada y con lonche”, comentó el Doctor Enrique Jurado Ybarra.

El investigador con vasto conocimiento en semillas de plantas áridas del desierto australiano, explicó que los estudios de germinación de plantas llevan mucho tiempo, debido a que éstas (semillas) necesitan ser pesadas, medidas, puestas a germinar, y observar qué procesos estimulan su germinación y qué otros la limitan.

La importancia de conservar las especies nativas

“Hubo muchas décadas, en México, donde se utilizaban los conceptos de reforestación o bien de jardinería urbana, para referirse a la siembra en gran escala de plantas de otros países o de otros contenientes, no adaptadas a este clima”.

“Teníamos casos en donde se cultivaban plantas que se helaban o se secaban. Esto pasaba aún cuando, aquí en nuestro país, en realidad hay plantas muy valiosas, por ejemplo: la anacahuita, que es la flor representativa de Nuevo León”.

“Pero anteriormente nadie sabía cómo producirla, es decir, lo que se hacía muchas veces era la extracción directa de ejemplares silvestres, para luego trasplantarlos. Con esto evidentemente se estaba saqueando a la naturaleza, y adicionalmente muchas de estas plantas morían”.

“Ahora sabemos que se puede ir, colectar un pequeño porcentaje de los frutos silvestres y procesar las semillas para obtener plantas a partir de la germinación. Parte de nuestra investigación ha contribuido a saber cuándo recolectarlas, como germinarlas, es decir, cuales pasos se deben seguir para hacer que esas semillas produzcan plantas en un vivero que después, van a ser plantas en jardinería”, añadió Jurado Ybarra.

Del mismo modo y quizá de un manera más urgente, el también docente de la Facultad de Ciencias Forestales, ha realizado estudios de germinación para especies en riesgo o en peligro de extinción, como los cactus de manera particular, pero no exclusiva. Asimismo, ha estudiado los procesos de germinación en pinos.

“Con nuestras especies nativas, en especial me he dedicado a trabajar con el matorral espinoso tamaulipeco, porque es la vegetación común en el noreste de la República Mexicana, que llega hasta Coahuila y es abundante en Tamaulipas y Nuevo León”.

“También, en la FCF hemos estudiado al ébano, la anacahuita, los mezquites, los huisaches, entre otros, porque son plantas nativas y especies clave en el ecosistema del matorral. Ahora conocemos su ciclo de producción y reconocemos que eventualmente, para conservar estas especies, necesitamos hacer programas de reforestación”.

“Sin embargo estos conocimientos no existían hace algunas décadas. Ahora sabemos, cómo producirlas, cómo propagarlas, cómo hacer planes de manejo y seguir produciendo estas plantas”, argumentó el investigador.

Lo correcto para cada lugar donde se desee sembrar alguna planta es que ésta sea oriunda del sitio, ya que además de crecer en su hábitat y adaptarse a los cambios climáticos que se pudieran presentar en las diferentes temporadas del año, también requieren de menos mantenimiento.

“Las plantas nativas atraen a la fauna local cómo mariposas y aves locales las reconocen, consumen sus frutos, anidan en ellas; mientras que las especies exóticas, son con frecuencia ignoradas”, concluyó el Doctor Enrique Jurado Ybarra.

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