Distinción para José Manuel López González

De WikiNoticias UANL

30 de agosto de 2005

Reconocimiento al Ing. José Manuel López González por su extensa dedicación a la docencia.

Uno de los más queridos maestros, decano de la Universidad Autónoma de Nuevo León y de la Facultad de Ingeniería Civil (FIC) es el Ing. José Manuel López González, quien había dedicado hasta entonces cincuenta y siete años de su vida a la docencia.

En sus clases de Puentes, Introducción a la Ingeniería y muchas otras más, había derramado diariamente a sus alumnos toda su sabiduría técnica, pero en todas ellas había puesto énfasis en el aspecto ético, social y humano de la carrera.

“Es maestro de toda la planta docente actual egresada de esta facultad –subraya el director Óscar Moreira Flores–, ejemplo de lo que es un verdadero maestro para todos nosotros y para los docentes de otras instituciones”.

Como profesor de la FIC desde 1949, López González considera que su mérito es la respuesta que ha dado a un don recibido.

“La clave no es que el don de uno sea mejor que el de un investigador o un administrador, no hay competencia en dones, sino la respuesta que da uno a ese don. Creo que he contestado, no en una forma extraordinaria, pero sí buena”.

Nacido el 28 de abril de 1924 en Monterrey fue alumno del Colegio Civil y en septiembre de 1940 ingresó a la Facultad de Ingeniería Civil, luego realizó estudios complementarios y su tesis profesional en la Universidad de Columbia en Nueva York, EE UU.

Presentó su examen profesional el 28 de abril de 1948 con su tesis titulada Diseño de un edificio industrial, siendo presidente del jurado el ingeniero Manuel Martínez Carranza.

Su entrañable preceptor, “Manuelito”, supo dar todo para ver formado uno de sus más caros anhelos: la Facultad de Ingeniería Civil, de la que fue su segundo director por un periodo de diez años en que logró grandes progresos materiales y educacionales para la institución.

“Sabía aplicar el amor en la educación –recuerda López González–, nos quería mucho a todos, no nos reprobaba, no porque nos regalara un pase, sino porque hacía una enseñanza personalizada, era un padre para nosotros”.

En un país donde hace mucha falta aprender a honrar y dar el lugar que se merece a quienes han dedicado su vida a la enseñanza, López González ha recibido de su alma máter el nombramiento de Maestro Emérito el 30 de junio de 1994 y el de Decano el 13 de mayo de 2005, además del reconocimiento del Colegio de Ingenieros Civiles de Nuevo León (CICNL) a los que sumó la Medalla “Ing. Manuel Martínez Carranza”.

Como discípulo de Martínez Carranza, para López González fue una doble satisfacción recibir el máximo reconocimiento que concede la Facultad de Ingeniería Civil por acuerdo de la Junta Directiva, en pleno y por unanimidad, por “haberse distinguido en forma sobresaliente en el ámbito académico y social y haber prestado servicios extraordinarios a la facultad y Universidad”.

Sólo como ejemplos, siendo director de la facultad de octubre de 1967 a noviembre de 1969 consiguió por su carisma que la empresa encargada de los estudios para la construcción del drenaje pluvial de Monterrey donara la perforadora que usaba, que el Ing. Hernández Terán, secretario de Obras Hidráulicas, diera las primeras conferencias en el campo de la exploración de mantos acuíferos y estableció convenios pioneros con centros de investigación para la estimulación de lluvias.

Además en su trayectoria fue uno de los ingenieros que calcularon las estructuras de los primeros edificios de Ciudad Universitaria, incluyendo el de la Facultad de Ingeniería Civil, ha sido presidente del jurado de más de 400 exámenes profesionales y ha escrito material didáctico sobre ingeniería civil y otros temas.

Por su entusiasmo y entrega por la Universidad, el entonces Rector José Antonio González Treviño reconoció en él a uno de los actores del desarrollo y grandeza de la institución.

“Es un premio a la terquedad”, reconoció el homenajeado en la ceremonia del 26 de agosto de 2005.

“Es una distinción que se ha ganado a buena ley –dijo Moreira Flores–, con su trabajo, dedicación y con su amor a la facultad y la Universidad, pero junto con la medalla recibe el cariño y reconocimiento de todos sus alumnos”.

En un encuentro hipotético con Martínez Carranza ya en el cielo, López González se ve mostrándole la presea y diciéndole: “Esta medalla se creó en su honor, pero yo me la gané”.

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