Diplomado en Estudios Parlamentarios

De WikiNoticias UANL

5 de octubre de 2006

El maestro Claudio Tapia durante el diplomado del Centro de Estudios Parlamentarios.

Hace poco en una sesión de la Cámara de Diputados, transmitida a través del Canal de Televisión del Congreso se discutía acerca de si parlamentar es o no un término aceptado por la Real Academia de la Lengua Española. Y se demostró cómo la práctica va registrando y sedimentando las palabras hasta convertirlas en parte de las referencias culturales.

Hoy parlamentar se ha incorporado al lenguaje mismo a partir de la costumbre, y se asocia a deliberaciones, diálogo, discusión, toma de decisiones.

Las palabra parlamento tiene su origen de la palabra francesa parler, que en español significa parlar, hablar o conversar unos con otros, y para el entonces titular del Centro de Estudios Parlamentarios (CEP) Abraham Nuncio Limón, el término alude a la existencia de una asamblea en donde quienes intervienen lo hacen en pie de igualdad, discuten acerca de los problemas del país, les dan forma de leyes para procurarles solución y esto hace que las naciones se dirijan en un sentido o en otro según la manera en que las leyes traducen las necesidades y demandas sociales.

La cotidianidad de los mexicanos ha estado ligada a los aciertos o deformaciones que introduce el órgano legislativo en la vida pública del país. Fortalecer la base ética de la actividad parlamentaria, en el orden de elaborar y promulgar leyes que atiendan al beneficio general, asegura que sus integrantes respondan a los intereses por los cuales fueron elegidos.

Esta es una de las premisas del Diplomado en Estudios Parlamentarios en su segunda edición, que ofrece la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) desde el 25 de agosto de 2006, con el propósito de aproximarse a las nuevas realidades que se han producido en el ámbito de la representación y la división de poderes.

“El curso está relacionado con estas necesidades –expresó el maestro Nuncio-, así como con la necesidad misma de reflexionar sobre cuál debe ser el destino del órgano parlamentario en México en la nueva relación, que ya se vislumbra, con el jefe de gobierno y el jefe de Estado –hasta ahora amalgamados en la figura del Presidente de la República. Las últimas reformas en materia electoral hicieron efectiva la división de poderes en el esquema de gobierno. Por esa razón es que, sobre todo después de venir de una larga tradición desmesuradamente presidencialista, el poder legislativo cobra una importancia que hasta ahora los propios legisladores no han sido capaces de darle. El diplomado pretende aportar a una realidad que ha emergido en la última década y que hace que el Poder Legislativo sea verdaderamente un actor político de la mayor importancia, como pudo verse en el sexenio que ya concluye y como se verá, con mayor fuerza aún, en el próximo sexenio.”

La esencia del diplomado responde además a un supuesto: quienes pagan las consecuencias de malos entendimientos entre los poderes de la Unión o entre las diferentes fracciones representativas de los partidos en el Congreso son las instituciones, la población y el país en su totalidad.

“En ese sentido se requiere formar individuos con el bagaje necesario para que eventualmente puedan dar una opinión, dictar una cátedra, participar en los órganos de representación popular con una idea más vertebrada de lo que es el parlamento, de cuáles son sus antecedentes históricos, sus modalidades, sus tendencias. Se trata de ir cultivando las bases de una cultura de la asamblea”, subrayó el director del CEP.

Diversos cursos constituyen el programa cuyo contenido comprende las bases filosóficas de la práctica parlamentaria: la evolución histórica del Parlamento en sus diversos contextos, el Poder Legislativo de México en comparación al de ciertos países, la existencia de diversos tipos de prácticas parlamentarias –nacionales y supranacionales, como la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Parlamento Europeo, el Parlamento Latinoamericano–, el procedimiento para la formación de leyes y las técnicas de la participación y el debate parlamentario de acuerdo a mecanismos democráticos.

Estos cursos serían impartidos en 96 horas, a razón de dos sesiones semanales (viernes por la tarde y sábado por la mañana) de cuatro horas cada una.

“La existencia de la cultura parlamentaria es muy importante –enfatizó el maestro Nuncio–, porque independientemente del sistema político que rija a un país, en todos existe un parlamento, una asamblea nacional, un poder legislativo. Llámese como se le llame, este órgano de gobierno es el que representa la totalidad de la población de un país y, se supone, al menos en teoría, que quienes lo integran son los representantes de su soberanía.”

Hasta el 11 de noviembre de 2006 las sesiones convocadas por el Centro de Estudios Parlamentarios de la UANL harían honor a su razón social: promover diálogos, debates, acciones académicas, en el campo del parlamentarismo, para estar en condiciones de prever el destino de la nación mexicana, y actuar con instrumentos más eficientes en todo aquello que pueda constituir su mejoramiento.

El CEP trabaja además en proyectos editoriales, científicos y consultivos dentro de su amplio campo temático.

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