Debuta como mamá y con la camiseta felina

De WikiNoticias UANL

4 de mayo de 2007

Pamela Villegas Valenzuela tenía una porrista muy especial en las tribunas del estadio Gaspar Mass: su pequeña hija de escasos 3 meses de edad, quien era cargada y cuidada con celo por su padre Ricardo Chapa, quien fue jugador de soccer al mando del profesor Roberto Gadea.

Pamela Villegas Valenzuela tenía una porrista muy especial en las tribunas del estadio Gaspar Mass: su pequeña hija de entonces 3 meses de edad, quien era cargada y cuidada con celo por su padre Ricardo Chapa, quien fue jugador de soccer al mando del profesor Roberto Gadea.

Y es que la entonces jugadora de soccer femenil Tigres, volvió a la cancha luego de nueve meses de inactividad, debido a su estado de gravidez; hace tres meses nació la pequeña Bárbara Aelaní y en dos meses Pamela se puso a entrenar con la profesora Alma Rosa Cavazos.

Como dato curioso: la pequeña Bárbara hacía concentración junto con su madre en el hotel Howard Jonson; cuando llegaba la noche, el joven Ricardo Chapa iba por ella y era cuando se despedía de Pamela, quien se preparaba para el siguiente juego, con la misma ilusión y sabedora de que su esposo la apoyaría incondicionalmente.

TIENE DOBLE JUEGO: SER MAMÁ Y FUTBOLISTA

Pamela Villegas Valenzuela en ese entonces de 21 años, era estudiante de la Facultad de Organización Deportiva y originaria de Mexicali, Baja California; la Universiada Nacional 2007 fue la primera portando el uniforme de Tigres, ya que cuando vivía en su tierra natal participó en dos ocasiones.

Inmediatamente que el árbitro pitó el final del juego Tigres UANL vs. Universidad Veracruzana, Pamela subió a lo más alto del graderío del estadio Gaspar Mass para abrazar a su pequeña hija.

¿Cómo te sientes de volver a la cancha apenas a tres meses de dar a luz?, le preguntamos a la felina.

“Me siento bien, pero para medio tiempo; la profesora Alma Rosa me dijo que empezara a entrenar despacio, que no me presionara por la Universiada, pero la verdad yo quería estar dentro porque es mi primera Universiada como jugadora de Tigres”, dijo orgullosa.

Recordó emocionada que Bárbara nació en San Bernardino, California, que está cerca de Mexicali; y que en febrero regresó a Monterrey y a la siguiente semana se puso a entrenar.

“Voy a la Facultad de Organización Deportiv cuatro horas en la mañana y la verdad me pude acoplar con el horario de trabajo de mi esposo; en la mañana él cuida a la niña y yo en las tardes, cuando tengo que venir a entrenar su hermana o su mamá me cuidan a la bebé”, dijo viendo a Ricardo, su marido.

El joven de 25 años aconsejó a Pamela que se dedicara al estudio que es lo más importante y en lo deportivo que también le eche ganas, porque la vida deportiva tiene un ciclo y debe aprovecharlo porque le queda futuro por delante.

¿Y como mamá, qué papel juega?, le cuestionamos.

“Excelente, muy buena mamá, estamos muy orgullosos de ella; además es muy bonito estar con la niña, pasar tiempo juntos”, expresó convencido.

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