Debe asegurar el Estado nutrición y alimentación de calidad en la población

De WikiNoticias UANL

13 de diciembre de 2007

Esteban Ramos, Doctor por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UANL (IINSO).

Las familias del estrato bajo de ingreso y alta marginación gastan hasta 41.5% de su ingreso monetario en alimentos cuya diversidad es reducida y su aporte nutrimental escaso por ser los más económicos.

De esto se concluye que el patrón de consumo alimentario familiar está asociado negativamente con el ingreso y la marginación, afirma el doctor Esteban Ramos, quien con esta investigación obtuvo su grado de doctor por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UANL (IINSO).

Con años trabajando en el área de salud pública dentro de la Facultad de Salud Pública y Nutrición, el doctor Ramos se propuso abordar la alimentación y sus problemas sociales.

“El problema de la alimentación no es de producción –aclara el investigador–, si se repartiera la comida producida todos tuviéramos suficientes calorías, el problema es que la gente no puede acceder a ella.”

El ingreso familiar, la marginación de acuerdo al índice propuesto por el Consejo Nacional de Población (Conapo) y la distribución de la población dificultan el acceso a los alimentos.

“Aquéllos que tienen menor ingreso y un estrato alto de marginación tienen menos acceso a los alimentos. Las familias que sufren esta combinación son las que menos energías calóricas y menos proteínas consumen.

El costo calculado de la canasta básica puede ser resuelto de manera individual con base en el salario mínimo, “pero cuando ese individuo se casa y tiene familia ya no puede cubrir los requerimientos mínimos calóricos para ser productivo.

“Cómo puede haber desarrollo sustentable de cualquier índole si el individuo no está bien alimentado y debe pensar si podrá comer al día siguiente.”

El índice de la frecuencia de consumo de alimentos encontró aspectos interesantes, por ejemplo, no importa el ingreso, la distribución o la marginación, la tortilla siempre ocupa el primer lugar como parte de la alimentación.

“Por lo general dentro de los veinte alimentos de mayor frecuencia de consumo está la tortilla, el huevo, el frijol, la cebolla, el tomate y el chile, aunque no aportan calorías se consumen y sí generan un gasto en la dieta.”

En el estudio encontró que la única carne de res con frecuencia suficiente para estar dentro de los veinte alimentos de mayor consumo es la carne de res molida de bajo costo.

Los refrescos ocupan el cuarto lugar y las carnes procesadas el noveno, “no es cuestión de satanizar –aclara Ramos–, es cuestión de regular el contenido de los alimentos porque finalmente la gente los va a seguir consumiendo.

“De hecho no había escrito en Nuevo León un patrón de consumo de alimentos.”

Otro de los aspectos señalados en el trabajo es que la dimensión de la alimentación no está contemplada en los índices de marginación que incluye educación, ingreso, distribución poblacional y vivienda.

“Debería aplicarse porque no existe mayor marginación para una familia que no tener acceso a los alimentos. En el estudio encontramos que de 50 municipios de Nuevo León, 27 de ellos aumentó su marginación cuando se incluye el concepto de alimentación, en 14 disminuyó y en nueve de ellos no hubo modificación.”

Aunque existen políticas alimentarias, “hay evidencia de que algo está sucediendo, las familias no están teniendo acceso a ciertos alimentos, deben revisarse bien las estrategias que no son las adecuadas”.

El doctor expuso la necesidad de considerar los aspectos señalados en su trabajo al momento de instrumentar una política alimentaria para Nuevo León.

Ramos plantea una propuesta con objetivos rectores muy claros consistente en fortalecer la orientación alimentaria y nutricional en la población, crear el Consejo Estatal de la Nutrición y Alimentación y facilitar el acceso a los alimentos de la canasta básica a través de diferentes estrategias.

En el trabajo propone una nueva canasta básica con sus costos y acceso, desarrollada para cubrir el cien por ciento de los requerimientos de energía y proteínas para una familia promedio.

“Es ilógico que la canasta básica se forme en algunos zonas geográficas cubriendo sólo 50 por ciento de los requerimientos de energía”, señala.

Para el doctor Ramos la alimentación y la nutrición son factores que deben ser previstos en el concepto de salud dada sus consecuencias en la salud de los individuos.

“Este tema es muy importante, es un elemento fundamental, familias mal alimentadas difícilmente pueden progresar.”

Finalmente agradeció a la UANL por su apoyo en la consecución del doctorado, a la FASPYN y al IINSO por la beca y las gestiones necesarias.

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