De las aulas universitarias a la cirugía robótica

De WikiNoticias UANL

24 de abril de 2006

Con su inquieta sangre italomexicana, ahora matizada por las influencias de un tercer país, el doctor Vincenzo Sabella hace historia en una nueva técnica de la medicina: el uso de robots o brazos mecánicos que bajo el mando del cirujano intervienen quirúrgicamente a pacientes en diversas áreas de cirugía general.

Los sueños propios de un estudiante universitario habitaban en Héctor, mientras transcurrían la mayor parte de sus horas en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, allá por la segunda mitad de la década de los 70. Por espacios similares desandaba Vincenzo, un joven inquieto, quizás por la transnacionalidad de su sangre italo-mexicana.

Cada uno por su parte se apropió de la medicina como razón de vida. Luego de la graduación al inicio de los 80, iniciaban una nueva etapa de descubrimientos, caminos separados, pero signados por propósitos análogos.

Volvieron a coincidir durante el Primer Congreso de Cirugía Robótica celebrado en Monterrey. El doctor Vincenzo Sabella Díaz, convertido en una autoridad dentro de esta modalidad, compartió sus experiencias en el uso de robots o brazos mecánicos que bajo el mando del cirujano intervienen quirúrgicamente a pacientes en diversas áreas de cirugía general. Especializado en ginecología, el doctor Sabella confiesa su desvelo por atender dolencias femeninas en el St. Luke’s Baptist Hospital en San Antonio, Texas, donde actualmente reside.

“Una de las mayores ventajas de la cirugía robótica es ofrecer procedimientos altamente especializados a pacientes con problemáticas de mucha magnitud. Este paciente va a poder regresar rápidamente a sus actividades normales.”

En la cirugía robótica el médico puede estar a kilómetros del paciente o en la habitación de al lado. Puede ver en una consola las imágenes tomadas por dos cámaras dirigidas por brazos robóticos que le ofrecen una visión tridimensional del campo de cirugía. Y hay dos brazos que son sus manos a distancia.

La cirugía convencional dio lugar a la cirugía laparoscópica o cirugía de mínima invasión, allá por 1987. Su éxito originó una revolución en las formas de realizar técnicas quirúrgicas en diversas especialidades. Los sistemas de laparoscopía continuaron su evolución hasta dar lugar a sistemas de tercera dimensión, como el caso de la cirugía robótica.

“Siempre existe un poco de reacción ante el uso de técnicas nuevas –añade el Sabella. Así sucedió con la evolución a la laparoscopía. Sin embargo, los riesgos de la cirugía robótica son como los demás riesgos quirúrgicos: anestesias, sangrado, pero incluso con esta modalidad se reduce la ocurrencia de hemorragias. Los tratamientos son muy adecuados y la recuperación es rápida.”

El doctor Héctor Alcaraz Amaya continúa viviendo en Monterrey y se ha especializado en cirugía general, vascular y gastroenterología.

Su interés por la cirugía robótica lo ha mantenido al tanto del tema.

En los últimos cinco años con el desarrollo del robot Da Vinci se desarrolla en el mundo la tecnología de transmitir movimiento a un brazo robótico con emisión de imagen simultánea para poder hacer operaciones a distancia, acompañado de un grupo quirúrgico en el lugar donde está el paciente.

“Ya en Nuevo León existe mucho desarrollo en procedimientos para la colectomía, hernioplastía, vías biliares –señala el doctor Alcaraz. Y se aboga por propiciar la participación del robot, en lo que ya se ha probado con efectividad, que es la cirugía endoscópica, pues la nueva técnica nos permitiría un manejo fino de suturas y se evita la trasmisión del temblor o el pulso del cirujano.”

La cirugía de telepresencia también llamada cirugía robótica o cirugía asistida por computadoras es un sistema interactivo computarizado, tan veloz e intuitivo que la computadora desaparece de la mente del cirujano, dejando como real el entorno generado por el sistema.

Los robots pueden ser autónomos, los que necesitan de un programa diseñado para realizar ciertas actividades, y esclavos, los que no tienen capacidad de movimiento autónomo y son absolutamente dependientes.

En la cirugía de telepresencia se utiliza un robot esclavo que no puede hacer ningún tipo de movimiento sin las órdenes del cirujano, es decir, que es absolutamente dependiente del juicio, de los conocimientos y de la habilidad del médico. Consta de una estructura que semeja la anatomía de los brazos humanos, capaz de imitar los movimientos de diversas articulaciones como las del hombro, codo, muñeca y manos.

Los procedimientos quirúrgicos avanzan a pasos agigantados. El futuro de la cirugía parece estar en las técnicas mínimamente invasivas, en la cirugía robótica y en la constancia de quienes como Héctor y Vincenzo persisten en nuevas búsquedas y beneficios de la técnica.

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