De la UANL al Cirque du Soleil : Ana Antonieta Cuéllar

De WikiNoticias UANL

27 de febrero de 2008

Ana Antonieta Cuéllar

Ana desciende por las telas con la maestría a que nos ha acostumbrado el Cirque du Soleil. Era la única mexicana dentro de su espectáculo La Nouba, residente en Orlando, Florida, uno de los ocho que entonces componían la oferta de la reconocida compañía canadiense creada por Guy Laliberté.

Luego de un espléndido itinerario como gimnasta y bailarina, Ana Antonieta Cuéllar se licenció en Danza Contemporánea por la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

“Mi entrenadora de gimnasia habló de mí en el Circo, en Canadá y le dijeron que mandara mi currículum. Yo no conocía la compañía, y pensé ‘no, yo no quiero ser cirquera’, pero cuando me enviaron el video de Quidam, quedé impresionada, vi que mezclaban danza y gimnasia que son mis grandes pasiones.”

Un día su madre le dijo que habían hablado por teléfono de un lugar con nombre largo, Ana corrió a revisar su mail. Era de Montreal y en 2003 ya estaba formando parte del Cirque.

“Fue difícil separarme de mi familia, dejar mis costumbres, pero es una de las mejores cosas que me han pasado. No sabía nada de inglés, me puse a estudiar, tomé clases. Tuve que aprender a convivir con gente de otras culturas, entenderlos, he aprendido mucho de ellos.”

Comenzó para Ana una especie de convivencia babel que duró cuatro meses en Montreal y se ha extendido ahora a Orlando, donde, hasta febrero de 2008, tenía tres años y cuatro meses viviendo.

“Vivo en Florida, el teatro está en uno de los parques de Disney. Desde enero de 2007 soy la capitana de mi equipo, somos tres brasileñas, dos rusos y una mexicana. Nos comunicamos en inglés... a veces nos enojamos y cada quien empieza a decir cosas en su idioma, es divertido. El entrenador es canadiense.”

Los inicios en el entrenamiento le hicieron ver que debía trabajar mucho, no tenía la fuerza suficiente y el primer día no pudo subir la cuerda. Pero contaba con dos aliados esenciales: técnica y disciplina. Trabajó, trabajó, hasta que llegó la primera presentación en público.

“La primera vez que hice el show fue impresionante, primero porque no es un teatro normal con telones, es muy grande, diferente... fue impactante ver ese escenario, conocía a mis compañeros back stage pero fue diferente conocerlos en escena, decir ‘ahora tengo que acoplarme’, y ver si era capaz de hacerlo bien.”

Ana Antonieta fue a su primera competencia de gimnasia a los 4 años de edad. Al cumplir 17 ya pertenecía al seleccionado nacional. En la Universidad Autónoma de Nuevo León continuó su preparación tanto en la gimnasia como en la danza.

“Fui a competencias internacionales representando a la UANL en gimnasia, estuve en teatro, en espectáculos como bailarina... artísticamente hice muchas cosas aquí en la Universidad y me sirvió de mucho el rigor de aquellos entrenamientos para lo que hago hoy. De hecho yo presumo mucho mi Universidad, estoy muy agradecida con todos mis maestros, con todos los que pasaron por mi formación.”

De vacaciones por su natal Monterrey visitó a amigos de Quidam, saludó a sus maestros de artes escénicas, dialogó con alumnos y no perdió oportunidad de tomar clases con la maestra Deyanira Triana.

“Muchos años hicimos la clase solas –recuerda Triana–, sus compañeros se fueron de la carrera pero a ella se le respetó el semestre, fue muy disciplinada, trabajó mucho la expresión corporal, técnicas, dirección y salió adelante por encima de cualquier barrera.”

Hasta entoncees, Ana mantenía un sistema de entrenamiento físico y mental a través del método Pilates, que la ayudaba a evitar lesiones, entrenaba yoga, danza, Graham, sus rutinas del ballet seda aérea para La Nouba, continuaba su formación como bailarina en el Central Florida Ballet y mantenía su vínculo con la compañía de danza contemporánea Ágape, dirigida por Mayra Ortega, también egresada de UANL.

“El año pasado organicé también el espectáculo Cabaret noche, que desde 2005 se organiza por parte del Cirque du Soleil, mi pasión es bailar, pero me gusta dirigir, armar un espectáculo, es más nervio, todo a tu cargo, pero lo disfruto como experiencia. Se trata de un aprendizaje continuo, no sólo es estar ahí y decir ‘llegué al Cirque du Soleil’, sino aprender todo lo que sea posible”, dijo Ana.

Exigente sobre todo con ella misma, Ana Antonieta Cuéllar se sabe en uno de los mejores espectáculos del prestigioso circo, pero sí le gustaría incursionar en otros shows dentro de la compañía.

Asegura que aun no ha conocido el miedo, ni cuando cayó desde siete pies de altura en uno de los entrenamientos. Y en su convivencia babel con personas de más de 40 países y 25 idiomas encuentra una lengua común alentada por un motivo.

“El gran reto de saber que en cada actuación represento el nombre de México.”

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