David Oistrakh tiene su propia interpretación

De WikiNoticias UANL

7 de octubre de 2008

Valery Oistrakh fue sin duda el más indicado para que la Orquesta Sinfónica de la UANL conmemorara el centenario del nacimiento de su abuelo, el gran músico ruso David Oistrakh.

Heredero de una de las más grandes dinastías violinísticas del Siglo XX, Valery Oistrakh fue sin duda el más indicado para que la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), conmemorara el centenario del nacimiento de su abuelo, el gran músico ruso David Oistrakh.

El concierto dedicado a celebrar el aniversario 75 de la UANL y dentro del marco del Festival Internacional de Santa Lucía, reconoció al violinista con obras del famoso compositor Piotr Ilich Tchaikovski.

En cuanto a su cuna musical, el violinista reflexiona que portar su apellido siendo violinista es a la vez positivo pero difícil, pues sabe que quizá el problema es que todo mundo espera que toque como su abuelo.

El ruso piensa que, amén de las comparaciones, tanto él, como su padre Igor y su abuelo David Oistrakh tienen personalidades interpretativas muy diferentes. Y aunque Valery dice haber escuchado comentarios de que sus interpretaciones recuerdan un poco a su abuelo, él sigue considerando que los tres son diferentes.

“Trato de tocar como veo la partitura. Durante muchos años evité escuchar grabaciones de mi padre, mi abuelo u otros violinistas. Tengo mi propia interpretación”, asegura el violinista aunque después reconoció que en los últimos años sí había escuchado discos sólo para reconocer diferencias.

Recuerda que desde su niñez prácticamente la música era todo en su vida. Con su padre tocó muchos dúos, con su madre el piano, con su abuelo el violín. No había tiempo para nada más que sólo música”, dijo.

En general el programa interpretado fue duda muy popular y atractivo no sólo por la participación de Valery; es un concierto “de esos muy taquilleros”, coincidieron Oistrakh y Félix Carrasco, director de la sinfónica.

En cuanto a las piezas del concierto, el ruso opinó que tanto el Capriccio como la Sinfonía No. 4 son conciertos muy populares, y no sólo de la literatura violinística, sino en general de la música rusa. Además, con il Capriccio ya ganó uno de los principales festivales en Rusia.

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